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La Razón Práctica de Kant

Publicado por Malena

Kant Immanuel y la Razón Práctica-Cuarta Parte

Es imposible la ciencia tradicional en los fenómenos de la conciencia moral

Kant llega a la conclusión que la metafísica es imposible como ciencia, porque la experiencia humana trasciende los límites del conocimiento.

Reconoce pues en los seres humanos una cierta clase de actividad espiritual que resume con el nombre de conciencia moral, que consta de una cantidad de principios que rigen la vida de los hombres.

Esta conciencia moral es una realidad tan poderosa como es la del conocimiento, ya que los juicios morales son también juicios racionales que pueden conducir al hombre a captar lo metafísico.

Kant, al igual que Aristóteles, denomina a estos principios de la conciencia moral “Razón práctica”, porque es la razón aplicada a la práctica.

Las cosas de la realidad no son ni buenas ni malas, sólo puede tener calificativo moral la voluntad humana.

Cumplir con la ley no alcanza para que una acción sea moral, porque para que un acto sea moral necesita ser realizado por voluntad propia y no por miedo al castigo.

El por qué se hacen las cosas adquiere importancia relevante para que un acto sea moral.

Para Kant la ley moral es obrar queriendo que el motivo de tal acción sea una ley universal.

La conciencia moral no es un conocimiento sino que es un acto de valoración a partir de intuiciones morales que nos pone en contacto con un mundo diferente al de los fenómenos, puramente inteligible.

La voluntad humana libre es la que nos permite penetrar en ese mundo de realidades suprasensibles que no se encuentra sujeto a espacio, tiempo ni categorías.

Para Kant, un hombre santo es el que se ha liberado de la moral determinada por los fenómenos concretos, tanto físicos como psicológicos y responde solamente a su ley moral intuitiva.

En el mundo metafísico de las cosas “en si”, esa santidad se realiza y según Kant es todo lo que tenemos sobre la creencia en la inmortalidad del alma.

El carácter de nuestra vida moral, como fenómeno de este mundo es la tragedia, el sufrimiento y el dolor que produce el abismo entre el ideal y la realidad.

La realidad no se rige por los valores morales pero los seres humanos los perciben y se dan cuenta que en su propia vida, en la historia, en la sociedad, los valores humanos no se realizan.

Todos quisiéramos ser santos pero en realidad somos todos pecadores y socialmente todos quisiéramos que imperara la justicia plena pero sin embargo nos damos cuenta que muchas veces prevalecen la injusticia y los crímenes impunes.

Para Kant, Dios es el ente metafísico capaz de mantener unidos la realidad y el ideal, es el reino de las almas libres y las voluntades puras en el mundo esencial de las cosas “en si”.

La doctrina de Kant propone que la razón pura, es decir, el conocimiento racional tiene que subordinarse a la razón práctica o ley moral y tener un propósito de superación aunque sea imperfecta.

Aparece así en filosofía la idea de progreso con una metafísica cuyos ideales son los objetivos hacia los cuales la humanidad se dirige.

Por lo tanto, la realidad histórica adquiere el sentido.

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Un comentario para “La Razón Práctica de Kant”


  • De verdad que es un análisis, a mi entender, muy certero ya que establece una relación objetiva sobre los dilemas de conciencia, leyes, ética y moral; donde muchas veces el ser humano desea sentirse libre y capaz de tomar las desiciones correctas por medio de su intuición; sin embargo choqua frente a la realidad que la sociedad impone, las reglas, y aquellas cosas que no son reglas pero que deberían imperar en la conciencia de los humanos para un mejor mundo. Está genial el artículo