Filosofía

El Bien

Publicado por Malena

El problema del Bien se puede encarar como realidad metafísica o como algo moral y también es necesario distinguir el Bien en sí mismo del Bien relativo a otra cosa.

Para Aristóteles, el Bien en sí mismo es preferible al relativo, aunque el Bien en sí mismo no signifique siempre al Bien absoluto; ya que es un Bien más independiente que el Bien relativo.

Aristóteles y muchos escolásticos rechazaron la doctrina de Platón, del Bien como Idea Absoluta o Idea de las Ideas, más allá del Ser; o sea que lo bueno es tal, en cuanto participa del único Bien Absoluto.

En la concepción aristotélica, el Bien de cada cosa es tener cada una su Bien, o sea su perfección, no es sólo su participación en el Bien Absoluto y separado.

Con frecuencia, el Bien en sí mismo se equipara al Bien metafísico. En ese caso el Bien y el Ser son la misma cosa, de acuerdo a la fórmula de San Agustín “lo que es, es bueno”, que fue aceptada por gran parte de los filósofos medievales.

De esta manera resulta la negación del mal como entidad, pero para evitar los problemas que esta interpretación ocasiona, se describe el mal generalmente como alejamiento del Ser y en consecuencia del Bien.

El Bien entonces se puede comparar con la luz que ilumina todas las cosas; y en sentido estricto con Dios, o sea con el Sumo Bien.

En un sentido menos estricto, participan del Bien todo lo creado y principalmente el hombre, cuando alcanza el estado de gracia, de unión con Dios.

Esta concepción filosófica define el Bien como uno de los trascendentales, o sea con lo que está más allá de lo inmanente.

La concepción del bien metafísico incluye el Bien moral también en la filosofía de Kant, aunque en forma invertida, o sea, el Bien moral es el Sumo Bien.

Pero cuando el Bien moral está por encima de los demás bienes surgen algunos problemas.

Uno de ellos es saber si el Bien es algo subjetivo u objetivo. Por ejemplo Aristóteles, como muchos escolásticos, define el Bien como algo apetecible y parece tender al subjetivismo. Para Santo Tomás, el Bien es lo que todas las cosas apetecen como término de la aspiración

Spinoza considera el Bien algo subjetivo, porque lo bueno de cada cosa es la persistencia y conservación en su Ser y porque juzgamos que algo es bueno porque lo deseamos.

Hay tantas morales materiales como género de bienes, pero solo una moral formal.

Para Platón, el bien común trasciende los bienes particulares; y Aristóteles señala que un Estado tiene que proporcionar a sus miembros lo que necesitan para su bienestar y felicidad.

Santo Tomás afirma que la sociedad tiene fines propios que son naturales y que hay que atender y realizar. Los fines espirituales y el Bien Supremo pertenecen a otro orden, pero no son incompatibles con el bien común de la sociedad.

Algunos pensadores modernos consideran el Bien común del Estado como el único Bien posible.

Fuente: “Diccionario de Filosofía abreviado”, José Ferrater Mora.

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