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Vacío y Forma

Publicado por Malena

La visión clásica del mundo considera a la materia como un conjunto de partículas sólidas e indestructibles en movimiento dentro de un espacio vacío; pero la teoría del campo cambió el concepto de partícula y de vacío.

La teoría cuántica considera al vacío como una entidad dinámica muy importante, y a la materia y el espacio como partes inseparables e interdependientes de un solo conjunto.

Los objetos materiales determinan la estructura del espacio que los rodea y a la vez son influenciados por el entorno; y la unidad del universo se manifiesta en el micro mundo y en el macro mundo o cosmos.

El campo cuántico es un campo que puede tomar la forma de cuantos o de partículas y representa una entidad física fundamental, un medio continuo presente en todas partes.

Según Einstein, la materia se puede considerar regiones de espacio donde el campo es extremadamente intenso.

La visión oriental del mundo también tiene la concepción de que los objetos y fenómenos físicos son manifestaciones transitorias de una entidad fundamental, tal como sostiene la teoría del campo cuántico y como lo considera Einstein.

Para los físicos modernos, el campo cuántico explica solamente algunos de los fenómenos físicos, porque todavía no se ha encontrado una sola explicación para toda la realidad. Mientras que para el místico oriental, la realidad última es la esencia de todos los fenómenos de este mundo y está más allá de las ideas.

Sin embargo, el paralelismo existe al interpretar los místicos la experiencia del mundo en función de una realidad última y esencial.

La búsqueda de los científicos que aún continúa, es tratar de encontrar un campo fundamental unificado que incorpore todos los fenómenos del mundo.

Los budistas llaman vacuidad o el vacío a la realidad última, que da origen a todas las formas que existen. Los taoístas denominan al Tao, vacio sin forma; Lao Tsé, empleando metáforas compara el vacío con un valle hueco, como un recipiente siempre vacío con el potencial de contener infinitas cosas.

El vacío que mencionan los místicos orientales no es un vacío ordinario sino un vacío que posee un potencial creativo infinito. Este vacío se puede comparar con el campo cuántico de la física subatómica, que da origen a infinitas formas, las sostiene y al final las reabsorbe.

Estas manifestaciones del vacío místico, igual que las partículas subatómicas, son dinámicas y transitorias, aparecen y desaparecen en una constante danza de movimiento y energía, en un continuo nacer y morir.

En la filosofía china la idea del campo también está explícita en el concepto del chi. El chi designa la respiración o energía vital que anima la totalidad del cosmos.

Los neo confusionistas desarrollaron una idea del chi, que se parece en forma asombrosa al concepto de campo cuántico, porque es concebido como una forma de materia no visible, pero presente en todo el espacio, que se puede condensar y que puede formar objetos materiales y sólidos.

Así, el chi se condensa formando las cosas y luego se dispersa y deja de tener forma, por lo cual, si se reflexiona no se puede decir que cuando aparece la forma no sea temporal ni tampoco cuando desaparece que no exista.

La fusión de vacío y forma son dos aspectos de la misma realidad, que coexisten y cooperan continuamente. El budismo une estos dos conceptos diciendo: “Lo que es forma es vacío, lo que es vacío, es forma”.

Se puede inferir que somos seres espirituales manifestados transitoriamente en forma material, en un espacio temporal, para luego volver continuamente a la realidad esencial o vacío potencialmente creador.

Fuente: “El Tao de la física”; Fritjof Capra.

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