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Falsa analogía

Publicado por Esteban Galisteo Gámez

La falsa analogía es un tipo de falacia. En este caso, la falacia está en apoyar una conclusión sobre la base de una analogía que parece evidente. Se comparan dos hechos, poniendo de relieve las semejanzas entre ellos. Sin embargo, se dan de lado diferencias importantes, ocultándose el hecho de que esa comparación es incorrecta desde un punto de vista lógico. Y, de igual manera, la conclusión obtenida a partir de una falsa analogía es también incorrecta desde este punto de vista.

De forma esquemática, una falsa analogía tiene esta forma: puesto que A y B son similares, si A es P entonces B también lo es. El argumento es falaz porque del hecho de que A y B sean similares no se sigue que compartan todas sus propiedades o que sean similares en todos los aspectos.

Falsa analogía

Mariano Rajoy (presidente de España) suele utilizar falacias de todo tipo, la falsa analogía incluida, cuando se digna a hablar a su país.

Nos pasamos la vida haciendo analogías

En sí mismo, el hecho de establecer analogías no es falaz. Es algo que hacemos todo el tiempo. Sin embargo, hacemos un uso falaz de la analogía cuando queremos sostener ciertas conclusiones en base a ella.

En cualquier caso, las analogías se han mostrado útiles independientemente del hecho de que se puedan construir argumentos falaces a partir de ellas. Entre otras cosas sirve para entender cosas complejas mediante la comparación con cosas más simples. De hecho, en la historia de la ciencia se han usado así. Por ejemplo, en los inicios de la teoría atómica moderna, para entender los átomos se comparaban con el sistema solar. Aunque era una comparación bastante simplificadora, lo cierto es que en un principio fue útil para comprender algunas de las propiedades de los átomos.

Ejemplos populares del uso falaz de las analogías

Cuando utilizamos una analogía con la intención de apoyar determinadas tesis, estamos cometiendo la falsa analogía. En estos casos estamos yendo más allá del ámbito práctico de valernos de una comparación para entender algún fenómeno. En este sentido, podemos poner algunos ejemplos de falsas analogías. Muchos de ellos los habrás oído o leído alguna vez.

Con la crisis económica que se está viviendo en la zona euro, se suele repetir como una letanía que un país no puede gastar más de lo que gana. Para defender esta tesis se suele utilizar, con más frecuencia de la que nos gustaría, una analogía que se ha hecho bastante famosa. En efecto, lo que se hace en este caso es comparar la economía de un país con la de una casa. Evidentemente, la gestión de un país tiene muy poco en común con la gestión de un hogar. Sin embargo, como la comparación suena bien se explota para sostener la tesis mencionada.

Otra que también se ha hecho famosa y que le gusta mucho esgrimir a los defensores de la teoría del diseño inteligente es la siguiente: las máquinas tales como un ordenador, un automóvil o un cohete espacial son sistemas complejos que necesitan de un diseñador inteligente que los haya creado para existir. Ahora bien, puesto que los seres vivos son sistemas complejos muy parecidos a las máquinas deben necesitar de un diseñador inteligente que los haya creado para existir.

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