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Aristóteles y la Amistad

Publicado por Malena

La virtud de los amigos los mantiene unidos.

Aristóteles tenía un alto concepto de la amistad, tanto, que la consideraba una de las necesidades más importantes de la vida.

Creía que un amigo se necesita más en épocas de riqueza que de pobreza, porque es imposible disfrutar de los bienes si no se los pueden compartir con quienes se aman, que a su vez son las personas más indicadas para ayudarnos a mantenerlos y a administrarlos.

Aristóteles y la Amistad

También en la adversidad la amistad es un consuelo y una ayuda; cuando necesitamos un consejo que nos libere de cometer errores o cuando en la ancianidad las fuerzas nos abandonan.

Aristóteles consideraba a la amistad casi como una virtud pero reconocía que el amor es un sentimiento innato en el hombre que también existe en los animales.

En los viajes largos es cuando se puede apreciar con mayor claridad el amor que siente el hombre hacia sus semejantes, sentimiento que aleja la discordia y hace innecesaria a la justicia.

Los verdaderos amigos tienen que albergar sentimientos de benevolencia recíprocos y ser personas virtuosas porque la virtud es algo sólido y duradero. Podrán tener confianza mutua, no desear hacerse daño y no acceder a la tentación de la calumnia. Esta es la amistad verdadera.

Los buenos amigos de esta clase también son útiles entre ellos y se agradan mutuamente, pero una amistad así es poco frecuente y lleva mucho tiempo lograrla.

La amistad tiene distinta forma y calidad cuando sirve al cumplimiento de algún objetivo. Querer a un amigo por interés o por placer es desear únicamente el bien personal y este tipo de relación es transitoria porque termina cuando dejan de ser útiles o placenteras.

Es igual al amor de pareja, los jóvenes se sienten atraídos hacia la pasión y el placer y caen de inmediato subyugados por ese sentimiento, pero así también cesan rápidamente de amar, porque esa es la forma en que se entiende el amor a esa edad.

Elegimos a nuestros amigos porque preferimos una forma de ser moral y porque tenemos la misma intención, que es la de hacerle el bien al otro y compartir cosas en común.

Aristóteles dice que no es posible tener muchos amigos de esta clase, igual que cuando amamos a una pareja tampoco se puede amar a muchas parejas a la vez; pero sí se pueden tener muchos amigos y también muchas parejas al mismo tiempo por interés.

Los hombres poderosos sólo desean amigos serviciales y gentiles, dispuestas a obedecer sus órdenes y es muy difícil que tengan una amistad verdadera, principalmente por el hecho de que por lo general no son virtuosos y suelen estar en una relación de superioridad.

Cuando una persona es amada también se considera estimada, valorada, y esta posibilidad afianza su propia estimación.

La gran virtud de los amigos verdaderos es amarse mutuamente, la gran necesidad es que exista una relación de semejanza e igualdad entre ellos. La amistad por interés surge por contraste, precisamente para compensarse mutuamente lo que les hace falta.

La amistad verdadera tiene que ver con la asociación y las cosas en común y exige tener suficiente autoestima como para sentirse digno de ser amado.

Desear el bien a alguien nace a la vista de la virtud o de un mérito y desde allí puede nacer una amistad verdadera.

La concordia entre amigos significa que los dos tengan la misma opinión en las mismas circunstancias porque comprende los intereses comunes y las necesidades sociales, al ser ambos voluntades de espíritus rectos que permanecen inquebrantables.

Se puede tener amigos verdaderos cuando uno es también amigo de si mismo, que es a quien por sobre todo se deberá amar.

Según Aristóteles el hombre de bien en cierto sentido es el más egoísta de todos los hombres, egoísmo noble muy diferente al que conocemos con otro significado.

Quiere decir que haciendo el bien, ese hombre sin tener esta intención, obtendrá por añadidura un resultado que será de provecho propio, haciendo sólo lo que tiene que hacer, lo que su inteligencia y su razón le permite elegir.

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