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La Metafísica Realista de Aristóteles

Publicado por Malena

La metafísica de Aristóteles es la más clásica y pura del realismo metafísico.

El realismo responde en forma idéntica a como piensa el hombre ingenuo frente a la pregunta ¿quién existe?, porque afirma la existencia de las cosas, del mundo y de nosotros mismos.

Sin embargo, como esta postura presenta muchas dificultades, Aristóteles propone tres estructuras del ser: el ser en general, el ser de la substancia y el ser de la realización.

La Metafísica Realista de Aristóteles

La estructura del ser en general Aristóteles la define según ciertas categorías:

La substancia es la primera categoría, o sea la esencia de lo que es: por ejemplo, un caballo, un hombre, etc.

Otra categoría es la cantidad; otra es la cualidad, luego su relación con otros; su lugar; su tiempo; su acción; lo que hace; su pasión, o sea lo que sufre, lo que padece. Son ocho categorías: substancia, cantidad, cualidad, relación, lugar, tiempo, acción y pasión; y esta estructura del ser es al mismo tiempo estructura del pensar.

Desde el punto de vista lógico es lo predicable, los atributos generales para la formación de juicios.

Desde el punto de vista ontológico son las formas del ser que tiene la materia para que el ser sea.

El realismo considerará a las categorías como elementos ontológicos del ser mismo.

La substancia es para Aristóteles lo que existe, unido a su esencia y con su accidente, que siempre es individual; y en toda substancia está la estructura del existir y del consistir.

La materia y la forma es la substancia. La forma sin materia no es, y la materia sin forma tampoco es, porque no se puede concebir una materia sin forma.

Aristóteles llama acto a lo que resulta del advenimiento al ser; y potencia a la materia en tanto va a ser.

La estructura del ser y la estructura de la substancia termina siendo en Aristóteles una teoría de la realización, que es la teoría de las causas.

Distingue cuatro causas de cada cosa:

La causa material, la formal, la eficiente y la final.

La causa material es de lo que está hecha la cosa;
la causa formal es aquello que la cosa va a ser;
la causa eficiente es aquello con qué esta hecha la cosa y
la causa final es el propósito para la cual está hecha.

La causalidad para Aristóteles es la estructura de la realización en lo eterno, fuera del tiempo.

Dios creó el mundo como un artesano su obra, pero como Dios está fuera del tiempo, lo creó con el pensamiento.

Para Aristóteles, este mundo sensible es un mundo inteligente y entre el ser y el pensar no hay diferencia radical.

Las cosas del mundo son inteligentes, por eso podemos comprenderlas. El mundo es racional y lo podemos conocer.

Conocer, para Aristóteles, es formar un concepto y saber es tener muchos conceptos.

Conocer, en segundo lugar, significa aplicar los conceptos a las cosas y formular el juicio.

Conocer, en tercer lugar, es relacionar los juicios, con la razón, que es lo que permite llegar a conclusiones sobre las cosas que no vemos.

La finalidad del hombre es realizar su propia naturaleza y su actividad propia por excelencia es pensar.

Fuente: «Lecciones Preliminares de Filosofía», Manuel García Morente

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