Filosofía

Entidad

Publicado por Esteban Galisteo Gámez

Una entidad es una cosa. Con esto no hemos definido la noción de entidad, sino que nos hemos limitado a señalar un sinónimo. Una definición más general sería la siguiente: una entidad es un elemento de una ontología que reconoce la existencia de dicho elemento. Este es un sentido amplio de la noción de entidad. No obstante, este concepto tiene un sentido bastante más restringido, según el cual, además de ser elementos de una ontología, las entidades tienen propiedades, se relacionan con otras entidades y sufren cambios, a los cuales llamamos «sucesos».

El problema de nuestras anteriores definiciones es que introducen varios conceptos que no hemos definido, al menos en este artículo.

ontología

Ontología, propiedades y sucesos

Los conceptos que hemos introducido al definir la noción de entidad son los de «una ontología»,»propiedad» y «suceso». Con respecto al primero, conviene tener en cuenta el artículo indeterminado «una». En efecto, la ontología es la teoría de la realidad, esto es, una teoría que trata de dar respuesta a la pregunta de ¿Qué hay (existe)?, además de distinguir entre tipos de entidades, especificar su naturaleza, cómo se relacionan entre sí, etc. Por su parte, una ontología es una teoría concreta de la realidad. Por ejemplo, la ontología platónica es una ontología en la que se afirma que las ideas son entidades independientes de las mentes.

Definir el concepto de propiedad, en términos generales, es más complicado, ya que esta noción presupone la noción de entidad (o cosa o sustancia o ser u objeto). Las propiedades son cualidades de los objetos. Por ejemplo, dada una ontología que acepta la existencia de entidades matemáticas, cuando decimos que «el número 11 es un número primo» le estamos adscribiendo a una entidad, «el número 11», la propiedad (o cualidad o característica) de «ser primo».

Por último está la noción de suceso. Un suceso es una ocurrencia, un acaecimiento, un evento o un episodio. De nuevo, para una definición que vaya más allá de una enumeración de sinónimos, tenemos que echar mano de otras nociones más primitivas: la de entidad y la de propiedad. Los sucesos son cambios que se producen porque las entidades pierden y adquieren propiedades y porque se relacionan unas con otras. Sucesos ocurren constantemente: la caída de una hoja de un árbol es un suceso, el desembarco de Normandía también es un suceso. Como se puede inferir de nuestros dos ejemplos, algunos sucesos son más complejos que otros.

Lógica y metafísica

Desde un punto de vista lógico, una cosa o entidad es todo aquello a lo que nos podemos referir utilizando un nombre propio, así como lo que puede ser el valor de una variable ligada a un cuantificador. Ahora bien, esta noción lógica introduce nociones como las de «nombre propio» y «variable ligada a un cuantificador», para cuya definición hay que recurrir a la noción de entidad. Este recurso nos está vedado, pues caeríamos en una circularidad manifiesta.

Quine, que apostaba por esta definición lógica de entidad, sostuvo que, en realidad, la aplicación de variables de cuantificación y de nombres propios requeriría de una teoría que nos diera criterios de identidad para las entidades referidas mediante nombres o sobre las que se cuantifica.

Desde este punto de vista, parece que la noción de entidad es de carácter metafísico, más que lógico o lingüístico. Una entidad, cosa u objeto es todo elemento de una ontología para el cual contemos con criterios de identidad, esto es, criterios que nos permitan decidir que tal elemento es idéntico a sí mismo y distinto de todos los demás elementos que pueblan el mundo según nuestra ontología.

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