Filosofía

Crítica a Kant

Publicado por Ruben Avila

Uno de los grandes aportes a la historia de la filosofía del pensador Karl Popper ha sido su ataque al historicismo, o por lo menos uno de sus principales propósitos. El filósofo vienés vio en esta corriente de pensamiento un peligro enorme si se aplicase, o mejor dicho, cuando se ha aplicado, y por eso trató con todas sus fuerzas de contenerlo. Por un lado criticando sus bases metodológicas y por otro a sus grandes valedores. Ya hemos visto la crítica que realiza sobre Hegel. En el artículo de hoy veremos la que desarrolla contra una de las grandes cumbres del pensamiento universal: Inmanuel Kant.

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En realidad, a diferencia que con Hegel, Popper no realiza una mención tan explícita en su La sociedad abierta y sus enemigos. Pero sí que, tirando de la madeja, podemos descubrir cómo se desarrolla la crítica.

Lo que dice Kant

A decir de Kant, los humanos tenemos ciertas disposiciones naturales que tienen, digamos que obligatoriamente, que desarrollarse. A lo largo de la historia dichas disposiciones se han desarrollado produciéndose un progreso humano evidente. Dicho proceso genera, ha generado, cambios sociales y políticos. De esta forma, debemos suponer que hay una especie de ley inmanente de la historia que guía ese proceso a mejor (el final del camino será el Estado de Derecho). Finalmente, da igual cómo actúen los individuos particulares, porque dicha ley reconducirá todo por los cauces correctos.

Podemos comprobar que Kant y Hegel coinciden en varios puntos, siendo los principales el desarrollo, inevitable, de la historia a mejor; y la existencia de leyes universales que guían dicho desarrollo. Por eso descubrimos algunos problemas que ya vimos en Hegel, y que Popper criticaba.

Problema del punto de vista

Mientras que para Hegel era el espíritu el que, a través de la astucia de la razón y utilizando el ego de los grandes personajes de la historia, hacía avanzar a esta hasta el final adecuado (que no era otro que la libertad humana), para Kant las que marcan tal desarrollo son las disposiciones innatas que los humanos poseen, y que florecerán modificando el contexto social y político, posibilitando así la mejora.

De esta forma, en ambos pensadores el desarrollo afecta a todos los ámbitos humanos; desde la política, pasando por la moral y lo social.

En el caso kantiano, por ejemplo, teniendo en cuenta que el sistema moral que desarrolla se funda en el deber, a medida que las disposiciones innatas florecen, las personas estarán más dispuestas a actuar por deber.

Recordemos la ética kantiana considera los sentimientos como su enemigo, teniendo que actuar no por lo que éstos nos indican (por placer, odio, gratitud, etc.), sino por lo que el deber nos obligue. De las contradicciones que surgen de esta concepción moral ya hemos hablado en otra parte.

En cualquier caso comprobamos que eleva su consideración, su punto de vista, a regla universal que rige los destinos humanos.

Problema de contrastación

Y, de manera análoga que en el caso hegeliano, la teoría de Kant es infalsable. Como buena teoría historicista, los hechos que son escogidos para construirla serán después utilizados para refutarla. Por ejemplo, Kant utiliza la revolución francesa como muestra del desarrollo humano, su mera presencia lo demuestra. Da igual que finalmente fracasara, como lo hizo, que culminara entronizando a un déspota como Napoleón, todas las restauraciones monárquicas del siglo XIX, las dos grandes guerras del siglo XX, los regímenes totalitarios que asolaron y asolan el mundo, las guerras étnicas que lo desangran… Todo será a mayor gloria de esa idea germinal, donde la revolución francesa es la única prueba validadora posible.

Imagen: elblogdewes.wordpress.com

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