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Estética de la música: concepción positivista

Publicado por Ruben Avila

La teoría del ethos de la música que oscilaba entre el misticismo pitagórico, la visión más pedagógica y política de Platón y la visión fenomenológica de Aristóteles y los peripatéticos, aunque fuera mayoritaria, no era la única visión que tenían los griegos respecto a la música. De hecho, hubo pensadores que negaban su supuesto poder para influirnos moralmente o para excitarnos de tal manera que nos podía llevar a un estado de éxtasis. Entre estos filósofos críticos con esta concepción podemos destacar a uno: Filodemo de Gadara.

música positivista

En realidad, las críticas a la teoría del ethos de la música comenzaron en el siglo V, de la mano de los sofistas y de los atomistas, que aseguraban que el arte musical no era más que «una agradable combinación de sonidos». Por lo que no tenía sentido otorgarle ningún poder extraño, era como cualquier arte o actividad placentera. Ni más ni menos.

Esta corriente iniciada por sofistas y atomistas, sería continuada por escépticos y epicúreos, formando lo que se conoce como la concepción positivista de la música y cuyos principales defensores fueron Sexto Empírico, por parte de los escépticos, y el ya mencionado Filodemo, por parte de los epicúreos.

En un artículo anterior ya hablamos de Filodemo e hicimos una pequeña introducción biográfica suya, así que aprovecharemos aquella incursión para obviar esos datos en esta ocasión. Y aunque en el mencionado texto también hablamos respecto a sus teorías de la música, ahora, vamos profundizar en alguna de ellas. De todas formas, haremos uso de las ideas de Filodemo como paradigma de la visión positivista de la música.

1. No existe ninguna relación especial entre alma y música. Es un arte como los demás. Y como tal hay que tratarlo.

2. Tampoco existe ningún lazo único entre los dioses y la música. Es cosa de humanos y para humanos, no hay razón alguna para meter a la divinidad por medio. De hecho, Filodemo aseguraba que esa reacción que supuestamente produce la música en nosotros no es tan frecuente como creían los griegos, y se da principalmente, según el filósofo de Gadara, en mujer y hombres afeminados —vaya, que los tipos duros no se verían afectados—. Y, en cualquier caso, la explicación es psicológica, no divina ni mística. Resulta que la reacción frente a la música no se debe únicamente por las impresiones auditivas, sino por la asociación de imágenes que se debe a diversas influencias, como, por ejemplo, a la poesía que acompaña a la música. No hay que olvidar, nos dice Filodemo, que los creadores de la música griega, como Terpandro o Tirteo, antes que músicos fueron poetas.

3. La música no tiene ningún poder, ni función, moral sobre nosotros. Es una actividad placentera y ese, el producir placer, es su fin. Nada más. Como mucho, sirve como acompañamiento durante el trabajo, facilitándolo en cierta forma. Además, Filodemo la considera un lujo, no olvidemos que sólo es una diversión, por lo que no podría tener ninguna función moral.

La visión positivista de la música posibilitó una avance mayor de la estética musical que su rival, la concepción ética, por lo que gracias a los escépticos y epicúreos, se consolido frente a esta segunda. Sin embargo, a finales de la antigüedad se volvió a dar un repunte a las visiones místicas y religiosas de la música.

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