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Crímenes contra la humanidad

Publicado por Ruben Avila

Tras la derrota de Alemania en la Segunda Guerra Mundial se produjeron los conocidos juicios de Núremberg, donde los aliados (vencedores) juzgaron a los nazis (perdedores) por sus crímenes. Si la conclusión de la guerra hubiese sido distinta, está claro que dichos juicios no se hubieran celebrado, y que nuestras vidas serían muy diferentes. Para empezar porque, probablemente, muchos de nosotros ni hubiéramos nacido. Pero, al margen de la condena a los crímenes nazis, Núremberg nos obligó, y sigue haciéndolo, a la creación de un nuevo lenguaje, una nueva normativa que nos ayude a explicar lo sucedido. Y me refiero a los juicios de Núremberg, y otros posteriores como el de Eichmann, como reflejo de la victoria aliada, como su conclusión inherente.

crimenes contra la humanidad

Crímenes contra la humanidad

A pesar de que se piense lo contrario todavía no parece estar del todo claro qué es eso de delitos contra la humanidad, o por lo menos no lo está a nivel de la calle, ya que no es tan poco común considerar que un genocidio, por ejemplo, se trata de matar a un número superior de personas de lo que habitualmente hace un asesino común. Y es precisamente por eso, y únicamente por eso, que lo primero es peor. Por lo mismo que un asesino en serie es más peligroso que una persona con tan sólo un asesinato a sus espaldas, un genocida lo será por ser responsable de matar a cientos, miles o incluso millones de personas. Pero esto no es así. El delito cometido por los dos primeros tiene la misma naturaleza, no así el del tercero.

Como asegura Ana Harendt, por lo mismo que se persigue a un asesino, no por haber acabado con un miembro de una familia, aquél, quizás, que con su trabajo llevaba el pan para alimentar al resto, sino por haber «conculcado una ley de la comunidad», el genocida, todos aquellos funcionarios del régimen nazi que trataron de exterminar a determinadas personas ya fuera por su raza (judíos, gitanos…) o por su condición física, psíquica o mental (personas consideradas enfermas incurables o con alguna discapacidad psíquica o mental), y todos los que en la actualidad tratan de llevar a cabo la misma “limpieza” étnica, racial o de cualquier otra clase, deben ser perseguidos no por el hecho de haber matado a millones de personas, sino por haber «transgredido el orden imperante en el género humano».

No se les acusa de matar a miles o millones de personas al azar, sino de atentar contra el género humano en su totalidad, al tratar de acabar con su diversidad, con su esencia.

No, el delito de genocidio no es el mismo delito que el del asesinato pero sencillamente más grande, que ha alcanzado a más gente de lo habitual. Es, ciertamente, algo distinto, aunque en ambos caso “se maten a personas”. Mientras en el primero se atenta contra una comunidad concreta, ciudad, estado, etc.; en el segundo se está atentando contra todo el género humano en su totalidad. La diferencia, es brutalmente esencial.

Imagen: javcasta.com

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