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Pascal y los dos modos de conocimiento

Publicado por Malena

Para Pascal, al igual que para la ciencia, el conocimiento es la posibilidad de llegar al origen de los fenómenos que parecen definir la realidad, o sea la explicación de los hechos.

La percepción y la comprensión de un hecho no se producen siempre del mismo modo, ya que el conocimiento no se da siempre de la misma forma.

Por eso Pascal distingue entre espíritu geométrico y espíritu de fineza.

En el espíritu de geometría, los principios son palpables, pero no se usan en forma habitual y cuesta identificarlos, en tanto que en el espíritu de fineza los principios son de uso común y todos los pueden ver, a pesar de ser muy numerosos y sutiles.

Ambos principios no son antagónicos sino complementarios, aunque el hombre se incline por uno o por otro.

El espíritu geométrico se refiere a las deducciones lógicas del pensamiento cuya claridad es indudable. El espíritu de fineza es del orden de la intuición, más ambiguo y sutil y más que verse se siente, porque es una operación en la que interviene el corazón.

Para Pascal, el corazón no tiene un significado emocional sino que es un órgano de conocimiento.

La naturaleza le ha dado al hombre una inteligencia sin palabras, sin demostraciones ni definiciones, una capacidad para comprender una verdad que trasciende la razón, sin una explicación lógica que lo fundamente.

Esto no significa que los principios del espíritu de fineza sean dudosos o poco confiables, porque para Pascal se trata de verdades que se manifiestan intuitivamente en forma clara y precisa y que se corresponden con la realidad.

El problema es que estas verdades no son fácilmente aceptables porque pertenecen a una esfera trascendente que requiere una fina comprensión.

Quienes se rigen por el espíritu de geometría suelen rechazar el principio de fineza; y los que se rigen por el principio de fineza son incapaces de entender las demostraciones de los geómetras.

Según Pascal, para adquirir un conocimiento completo del alma humana y de la naturaleza debería haber una coincidencia de ambos principios, una razón intuitiva, ya que si se aborda la realidad de una manera unilateral se tiene un acceso parcial al conocimiento.

La música, por ejemplo, es un arte matemático pero se despliega a la vez mediante un orden sensible que se puede percibir de un modo intuitivo e inmediato.

La diferencia entre sentimiento e intelecto, entre pasión y razón, según Pascal se puede resolver a través de la fe.

La fe debe ocupar el excesivo espacio de las pasiones, ya que son ellas las que no nos dejan creer.

La fe es un don de Dios, dice Pascal, no un don de la razón, porque la razón no conduce a la fe.

Pascal llama a las emociones segunda naturaleza humana, o sea la naturaleza del hombre en su estado de miseria o corrupción, un estado de maldad e ignorancia.

La diferencia entre el animal y el hombre es que el hombre reconoce ese estado inferior, que para los animales es naturaleza pero para los hombres es miseria.

La naturaleza del hombre, que hoy es semejante a la de los animales, ha caído de otra naturaleza mejor, que fue suya en otra época.

El deber moral consiste en la dignificación de la naturaleza humana y en el abandono de su miseria; mediante el ascetismo; que consiste en rogar a la gracia divina que conceda al hombre la templanza de las pasiones y la claridad espiritual, tanto geométrica como de fineza.

Fuente: “Pascal, Vida, Pensamiento y Obra”; Colección Grandes Pensadores, Ediciones Planeta DeAgostini, 2005.

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