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El éxtasis a través del amor

Publicado por Malena

Una vez que una pareja ha logrado una relación amorosa duradera, basada en la entrega, la independencia mutua y el esfuerzo por renovar la pasión, están preparados para alcanzar un nivel superior, que es cuando se adquiere la capacidad de expandir su amor más allá de cualquier limitación, cuando el yo es experimentado como un observador del tiempo y del espacio sin sentirse afectado por ellos, cuando el tú es una parte de uno mismo y la unión es completa y cuando ambos están en el mundo pero no pertenecen a él.

Toda satisfacción mundana empalidece ante el estado de éxtasis más allá del ego, ascensión que puede significar estar afuera del mundo o bien descubrir lo que siempre estuvo cerca y no veíamos.

El éxtasis es el momento cumbre de la intimidad con uno mismo y todas las relaciones que hemos tenido han servido para lograrlo.

El estado permanente de éxtasis es la liberación, cuando el ego da paso al ser y el amor puro se funde en pura devoción religiosa, termina con la esclavitud del karma, hace desaparecer la memoria, el deseo y la identidad individual y permite un nuevo nacimiento a una realidad plena, donde en vez de percibirme como un cuerpo me percibo como conciencia infinita en expansión hacia una dimensión infinita.

Los sabios y profetas de todos los tiempos han vivido este proceso de liberación a través del amor, que les reveló quiénes eran realmente, convirtiéndose en ciudadanos del universo.

En las religiones orientales ese estado se puede lograr ahora, en el cristianismo, equivale a la redención después de la muerte.

Este estado de éxtasis nos revela la certeza de nuestra condición divina.

El éxtasis puede ser una experiencia física en nuestra cultura, como el que producen las drogas o el placer sexual. Pero el éxtasis físico no provoca una transformación verdadera, es una experiencia vacía de sentido espiritual.

El éxtasis mítico y arquetípico es más intelectual, porque en nuestro interior sabemos que somos dioses o diosas primordiales..

Desde el punto de vista mítico el éxtasis es el viaje sagrado hacia el inconsciente.

El verdadero éxtasis es la liberación espiritual, que no es una percepción sino la transformación que produce la comunión con el espíritu, que incluye lo físico y lo místico.

Nuestros sentidos no nos pueden llevar al verdadero éxtasis pero el éxtasis, cuando se manifiesta, es percibido por todos ellos.

Para alcanzar este éxtasis no se necesita transitar por el pasado mítico sino trabajar en nuestro crecimiento interior promoviendo la quietud; y este proceso es la meditación.

Cuando nos damos cuenta de quiénes somos, desaparecen los esfuerzos y las luchas; el bien y el mal ya no existen y el espíritu nos guía para hacer lo que es necesario según nuestra constitución.

Este camino sin camino produce la transformación, cuando la búsqueda termina y comienza la realización.

La primera etapa del éxtasis es la conciencia de ser el testigo del drama personal, en lugar del protagonista; el segundo la mente se aquieta y se produce un silencio que tiene su propio dinamismo y que puede llevar a un silencio aún más profundo.

La tercera etapa se da dentro de este silencio más profundo, que es donde se encuentra el éxtasis.

La cuarta etapa es la pura conciencia, el Ser puro, el gozo puro.

Para los cristianos es el estado de gracia, la comunión con Dios, poder ver su rostro.

Fuente: “El camino hacia el amor”, Deepak Chopra.

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