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El Dalai Lama sobre la Espiritualidad

Publicado por Malena

El Dalai Lama nos dice que existen distintos factores que llevan a una vida plena y satisfactoria, como tener disciplina interior y capacidad para controlar los estados mentales destructivos, reemplazándolos por otros constructivos como la tolerancia y el perdón; pero que el factor esencial para lograr la serenidad y la verdadera paz interior es la espiritualidad.

El Dalai Lama sobre la espiritualidad

Una forma de espiritualidad se asocia con la religión, pero hay otra forma de espiritualidad que no necesita de la religión.

Se puede tener en la vida una dimensión espiritual religiosa, en función a las propias convicciones y otra dimensión espiritual basada en valores fundamentales, que dé como resultado una vida más serena, feliz y pacífica, y que permita un cambio de actitud hacia uno mismo y hacia los demás.

Todas las religiones proporcionan un código ético para guiar el comportamiento y producir efectos positivos; pero también es importante la transformación interior a través de un proceso de desarrollo mental.

La oración nos recuerda nuestros principios y nuestros valores y nos enseña cómo tratar a los demás, cómo relacionarnos y cómo enfrentar los problemas de la vida.

A través de la meditación, el Dalai Lama reconoce que su mente se ha hecho más serena, permitiéndole tomar conciencia sobre la naturaleza fundamental de la realidad, sobre la transitoriedad de la existencia, sobre el sufrimiento y sobre el valor de la compasión y el altruismo, incluso hacia los que podía haber considerado sus peores enemigos.

El poder de la espiritualidad ofrece ayuda en los momentos difíciles y contribuye a lograr una vida más feliz y plena.

Esta afirmación ha sido confirmada por investigaciones realizadas por la empresa Gallup, que dieron como resultado que la fe proporciona mayor bienestar, ayuda a afrontar las crisis personales y a aceptar traumas y las pérdidas.

Las estadísticas también muestran que quienes tienen una creencia religiosa tienen menor tendencia a delinquir, sufren menos adicciones y son más estables emocionalmente.

Además, la fe beneficia la salud e incluso influye favorablemente en la superación de enfermedades graves, tal como lo demuestran estudios científicos que han podido registrar una relación entre la buena salud y la fe religiosa.

Las personas ancianas que tienen fe se recuperan más rápido de las operaciones a que son sometidas y se mantienen más optimistas que las que tienen menos convicciones religiosas.

Un estudio realizado en el Centro Médico de la Universidad de Pittsburg, por Ronna Casar Harris y Mary Amanda Dew, constató que los pacientes sometidos a trasplante de corazón, tienen una mejor respuesta post operatoria y mejor recuperación a largo plazo, si tienen una fuerte fe religiosa.

Otro estudio realizado en la Escuela Médica de Dartmouth, por el Dr. Thomas Oxman, mostró que los pacientes de más de 55 años, operados del corazón, que se apoyaron en su fe religiosa tenían tres veces más posibilidades de sobrevivir que quienes no se refugiaron en la fe.

Una creencia religiosa aporta propósito a la propia vida, ofrece esperanza en la adversidad, en el sufrimiento y en el momento de la muerte; y permite ampliar la perspectiva cuando somos abrumados por los problemas cotidianos.

La disciplina interior es la base de una vida espiritual, porque combate los estados negativos de la mente, como el odio, la cólera, la avaricia y cultiva los estados positivos.

El ejercicio de la meditación es llegar a captar la naturaleza de la mente y sus cualidades de claridad y conocimiento. Es un estado consciente, relajado y neutral, no de estupor sino de alerta, con la mente libre de pensamientos del pasado y de planes sobre el futuro.

Es en este estado cuando reina la quietud, la claridad y luminosidad fundamental de la mente.

El Dalai Lama nos enseña un sencillo método de meditación:

Se adopta una posición cómoda y se realizan tres respiraciones profundas.

Luego, se continúa respirando normalmente tratando de concentrarse en la propia respiración normal y evitando todo pensamiento.

Fuente: “El arte de la felicidad”, Dalai Lama, con Howard C. Cutler, M.D., profesor de psiquiatría y neurología en Phoenix, Arizona, Editorial Grijalbo, 1999

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