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Ángeles Guardianes

Publicado por Malena

La cultura árabe antigua y algunas tribus semitas creían que cada persona tiene cuatro ángeles que los cuidan, dos durante el día y dos por las noches. De allí la necesidad de rezar a la mañana y a la noche, horas en que se produciría su relevo y eventualmente quedaríamos expuestos a las tentaciones.

En el Antiguo Testamento se menciona a los ángeles en forma frecuente y también en los Evangelios.

Si los ángeles fueran quitados de los libros sagrados, muchas de las historias quedarían sin explicación.

Existen testimonios conmovedores de personas que escucharon la voz de su ángel guardián en momentos previos a un suceso grave que ponía en peligro sus vidas.

La historia de Susana López, de Pinamar, ocurrió en 1977, en el Aeroclub de General Madariaga, en circunstancias en que estaba a punto de practicar un deporte de riesgo.

En ese preciso instante escuchó una voz que le decía imperiosamente “NO SUBAS”.

Se trataba de una variación de aladelta sobre tierra que se elevaba con el impulso de un automóvil.

Susana pensó que era una alucinación, ya que no creía en ángeles de la guarda ni en nada parecido, y por supuesto quiso subir igual.

En el aire el espectáculo era espléndido, pero súbitamente, cambió el viento y una de las correas del arnés que la sujetaba quedó sujeta a su garganta y amenazaba con ahorcarla.

Desesperada, Susana tiró de todas las cuerdas y el paracaídas comenzó a caer en picada.

Cayó parada en caída libre desde una altura de veinte metros y milagrosamente no sufrió ninguna quebradura.

Mientras se desplomaba oyó una voz que le repetía “FLOJA, FLOJA, FLOJA”; y eso fue lo que la salvó.

No obstante, en el accidente sufrió aplastamiento de las vértebras y tuvo que estar noventa días inmovilizada, pero se recuperó totalmente.

Desde esa experiencia Susana aceptó la existencia de los ángeles y abrió su comunicación con ellos.

Supo que son muchos los ángeles a los que se puede recurrir para que nos ayuden.

Se pueden poner ángeles en cualquier lugar para protección, en casas, junto a personas, en automóviles, aviones, bicicletas y cualquier otro vehículo e imaginarlos parados como personal de seguridad, sin cargo alguno.

Se les puede pedir que acompañen a los chicos cuando salen o cuando se van de viaje.

Los que creen en los ángeles dicen que son una manifestación de Dios y que la condición para que presten sus servicios es creer en su existencia, invocarlos y abrirse a ellos.

Susana dice que ella los ve y se siente acompañada.

Todo el mundo tiene ángeles a quienes recurrir, pero está en cada uno elegir su vida y sus creencias, porque el hombre no sólo tiene un ángel que lo cuida sino que también tiene un demonio.

Los científicos verdaderamente lúcidos y de inteligencia notable, los más grandes, los que han trascendido por sus descubrimientos, como Thomas Elliot y Einstein, entre ellos, se interesaron por el misterio de la religión y de la espiritualidad, aceptando la posibilidad de lo que no pueden conocer.

Los ángeles tienen poder premonitorio porque están fuera del espacio y el tiempo, o sea que pueden ver el pasado, el presente y el futuro en el mismo instante y hacen conocer su presencia por medio de señales.

Pueden mostrarse con un cuerpo humano y cualquier persona desconocida que se muestre deseosa de ayudarnos y nos habla con extraña sabiduría puede ser un ángel.

Jean Guitton fue un gran filósofo católico del siglo XX que en 1991 declaró que la fe y la ciencia terminarán algún día siendo hermanas.

Durante el Concilio II, donde fue el único invitado laico, relató en el órgano de prensa del Vaticano, “L´Osservatore Romano” de marzo de 1983, que un profesor suyo, Etienne Souriau, de la Universidad de la Sobona, les hablaba a sus discípulos de los ángeles y les aconsejaba prestar atención a las personas con quienes se encontraban por casualidad en el tren o en un avión, que les hablaran en forma singular y que de algún modo podían influir favorablemente en sus vidas; que luego parecían desaparecer, porque seguramente eran ángeles.

Este sabio les decía que los ángeles apartan obstáculos, inspiran, protegen y nos guían.

Fuente: “El Ángel, un amigo del alma”, Víctor Sueiro, Planeta, 1994.

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