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Filosofía del Amor

Publicado por Malena

En el amor y en la vida todo es cuestión de filosofía.

Saber qué valoran las mujeres en el amor puede ser útil para un hombre y qué piensan los hombres sobre el amor es también una cuestión que preocupa a las mujeres.

El amor es una emoción natural, todo aquello en la naturaleza que tiende a unirse es amor; lo que vive y crece, el aliento vital, el instinto de vida, y el principio de la vida es amor.

Filosofía del Amor

Tendríamos que vivir rodeados de amor, porque todo es amor, sin embargo, los seres humanos no pueden entenderse y llegan a odiarse, interrumpiendo el libre flujo del amor universal.

Comprender al otro y hacerlo feliz es la genuina felicidad para una persona, porque dar al otro enriquece, no empobrece.

Dar al otro sin condiciones es lo que hace una madre, pero fuera de esta relación madre hijo la comunicación armónica con los demás se hace difícil.

Una madre es feliz cuando su hijo es feliz, pero no necesita alienarse en ese rol del ser para otro sino que puede también ser para si misma y permitirse desarrollarse y crecer.
De eso depende ser mejor madre.

Este simple proceso puede ser imitado en todas las relaciones que tenemos y tendríamos no sólo felicidad y armonía a nuestro alrededor sino también paz interior.

El desarrollo personal es intransferible y no se puede ignorar en función de los compromisos que asumimos con los demás. Esos compromisos se cumplirán más eficazmente y con amor si hacemos lugar a nuestras aspiraciones más profundas y si somos responsables.

Ser responsable es hacerse cargo de nuestras decisiones, que tal vez nos puede obligar por amor en algún momento a postergar los deseos personales, pero nunca a renunciar a ellos.

La filosofía femenina del amor es valorar la comprensión y la atención. Toda mujer se maneja según sus emociones y necesita el romance en la relación de pareja, otras además idealizan al otro y se alienan en él para poder amar solamente con el corazón aunque no haya razón que lo sustente.

Esta emoción, común en las mujeres con corazones rotos, se convierte en una adicción, cuando la identidad personal se posterga indefinidamente y no se pueden establecer vínculos con otros intereses que no sean la relación de pareja, por lo que estarán destinadas toda la vida a repetir el mismo patrón.

Para la cosmovisión de un hombre, lo más importante en general es lo que hace, no la mujer que ama, que no por eso deja de tener importancia para él pero que siempre permanecerá en segundo término.

Esta condición es ancestral, probablemente debido al rol que ha asumido a lo largo de la historia, atraído por el poder y la búsqueda del sustento para sobrevivir.

Un hombre ama a la mujer a su manera, ni mejor ni peor que su pareja, sino con una filosofía diferente.

Difícilmente un hombre renuncie a su proyecto de vida por una mujer; y si así lo hiciera, probablemente esa mujer perdería el interés en él, porque la mujer necesita además de amar, admirar al ser que ama.

Los hombres pierden el interés en una mujer que vive sólo para ellos, que no se desarrolla como persona individual y que renuncia a sus ideales, aunque en la práctica parezca que los hombres prefirieran lo contrario.

El hecho de que una mujer se conecte con otros intereses cambia una relación de pareja de inmediato. La mujer deja de ser posesiva y celosa y adopta la distancia necesaria y el comportamiento adecuado para mantener una relación más armoniosa y duradera.

El hombre por su parte, puede en un primer momento mostrarse desconforme, y esto se debe por el temor al cambio, pero a la larga aceptará esa condición y estará mucho más contento.

No se trata de competir con el hombre, de obligarse a salir a trabajar o de hacer una carrera, sino que se trata de ser quien uno es.

Los matrimonios que llevan muchos años de casados han aprendido esta lección, no están juntos porque temen a la soledad o porque sea una obligación, permanecen unidos porque se aman y se admiran mutuamente por lo que son

Descubrirse a uno mismo y respetarse, es abrir el horizonte a cosas nuevas, enriquecerse como persona, elevar la autoestima y mantener para siempre el interés del otro.

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2 comentarios para “Filosofía del Amor”


  • creo q, es una esperiensia q, se va adquiriendo ha medida que transcurre el tiempo, por q, el tiempo es el mejor maestro ya que no ensena de la manera mas rijida, nos hace entender alafuersa porque, el amor es un centimiento no algo visual , la gente es pera verlo y jamas va a pasar asy, lla q, solo sepuede sentir y perder lacabeza estando loco cuerdo. Creo saverlo y demomentos seme olvida,por q, queremos que todo suceso se manifiete rapido y no tomamos encuenta, que todo toma tiempo.Rogelio.

  • ARTURO KORTAZAR AZPILIKUETA MARTIKORENA noviembre 28, 2008 a las 2:34 pm

    El verdadero amor por una persona, no es solamente el mero camino hacia sus cualidades positivas, hacia su bondad, hacia su inteligencia o hacia su belleza, es algo más. Incluso podríamos admirar a una persona con dichas cualidades pero sin amarla, pero también es cierto que sin admiración es muy difícil que exista amor. En verdad, el amor verdadero es el sentimiento que no se satisface solamente con las virtudes positivas que la persona amada que pueda tener en su presente, sino que es la energía que nos conduce hacia sus posibilidades más llenas, y más nobles de su futuro. Ahora bien, el amor no se fija en la viabilidad de tales posibilidades, sino que sigue adelante siempre en su acción de mejorar en cada momento. Con el amor, además, todo adquiere una dignidad mayor, todo se transforma en más valioso y significativo. En tal sentido, el amor es una perspectiva que muestra lo mejor de las cosas que percibimos, incluso las más aparentemente insignificantes, y también las más adversas en nuestra vida. Vivir con amor es un acto de valentía para hacer estallar los límites que nos encontremos, que nos obliga a enfrentarnos a los imprevistos, es una actitud para cuestinar los postulados establecidos mediocres como un impulso de llegar a superarlo. La vida que en teoría es lógica, es en la práctica loca, imprevisible, chocante, cruel, maravillosa, y nuestro comportamiento que sea juicioso y consciente, es en realidad irraccional y contradictorio, solo el amor nos puede sublimar. Para la visión del amor nada es eliminable, nada está negativo y malvado. Aunque ve los errores como tales, las oscuridades como lo que son, nunca los condena como irremediables. Por ello la visión del amor no puede ser considerada como algo condescendiente a ultranza. En definitiva, el amor es una fuerza trascendente que existe por sí mismo y que en su movimiento evolutivo se derrama sobre todas las cosas, las engloba para unirlas, abrazarlas y ayudarlas, por tanto, a ser lo que son tras las apariencias… Y esta última sabiduría del Amor nos enseña que cuanto más se dé uno mismo, más crecerá en la capacidad de recibir la energía trascendente del amor. Porque la entrega absoluta de sí, sin pedir ni acaparar, es el sólo secreto de toda realización en el amor. Por eso cuando damos a una persona de nosotros mismos es cuando realmente damos, si damos dinero o algo material con el tiempo se olvida porque se considera como una obligación en el caso de un padre de familia, pero cuando ofrecemos nuestra vida, nuestro tiempo, nuestros desvelos, nuestro esfuerzo y hasta nuestra salud, eso jamás se olvidará.

    ARTURO KORTÁZAR AZPILIKUETA MARTIKORENA