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Malditos poetas

Publicado por Ruben Avila

Ya hemos visto que los escépticos, escuela fundada por Pirrón, no tenían en mucha consideración a la estética. Lo mismo que, recordemos, los epicúreos. Aunque por razones diferentes. Si bien estos últimos no consideraban al arte como algo importante, entendían que la belleza no aportaba verdadero placer —pensadores epicúreos como Lucrecio y Filodemo suavizaban esta visión del arte y la belleza—; los primeros, los escépticos, no gustaban de la estética porque consideraban que no era posible encontrar la verdad, y mucho menos dentro del ámbito del arte y la belleza.

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Así que mientras los epicúreos desechaban el arte, los escépticos criticaban a la estética, por pretender ser una ciencia. Para éstos, el arte y la belleza realmente existen, pero no se puede tener un verdadero conocimiento de ellos. Así, su verdadera crítica se centraba en el intento de sistematización, de racionalización, de pretender delimitar lo que debe ser el arte bueno o malo, entre lo que es bello y no lo es. Sencillamente, los humanos no somos capaces de hacerlo, así que todo intento de llevarlo a cabo tendrá que ser erróneo y perjudicial.

Y precisamente esta es la opinión que tenían los escépticos respecto a la estética y, más concretamente, respecto a la teoría del arte referida a la literatura y la música. Hay que tener en cuenta, claro, que en esta época la teoría de las artes plásticas todavía no se había desarrollado y, sobre todo, no pretendía ser una disciplina científica, como sí pretendían serlo el conocimiento acerca de la literatura y la música. De ahí que la teoría referida a estas artes fuera el foco de atención de los escépticos.

¿Poesía? No gracias

Respecto a la poesía la escuela escéptica asegura que no aporta ningún provecho. Y, no sólo eso, sino que también puede llegar incluso ser un mal, a ser perjudicial, ya que al ser una ficción puede confundir la mente de la persona que lea o escuche poesía.

En realidad, ésta concepción de la poesía no es nueva. Ya vimos que Platón pretendía desterrar a los poetas de su República y Epicuro aconsejaba alejarlos de las ciudades. Parece que muy pocos pensadores no miraran con recelo a la poesía. Y, es evidente, los escépticos no se encontraban entre ellos.

De todas formas, sí que aceptaban que la poesía podría llegar a proporcionar placer. Eso sí, no aceptaban que tuviera una belleza, digamos que, objetiva. Tampoco ayudaría a encontrar la felicidad o la virtud, ni tampoco tenía un contenido filosófico. Algo que, por otra parte, sí que era opinión común entre la mayoría de los griegos.

En definitiva, para los escépticos la poesía es trivial o falsa, vacía, sin contenido importante y aunque pueda llegar a aportar algún tipo de placer, lo hará de manera circunstancial y, sin duda alguna, sus efectos perniciosos superaran a los hipotéticos positivos.

Pero, aun y todo, la visión que tenían los escépticos respecto a la literatura era francamente positiva si la comparamos con la opinión que tenían respecto a la teoría de la literatura. Pero eso ya lo veremos en el próximo artículo.

Imagen: fannyjemwong.zoomblog.com

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