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La gramática: crítica escéptica a la teoría literaria

Publicado por Ruben Avila

Durante la época helenística la teoría de la literatura no se conocía como teoría de la literatura —no, no es ninguna broma— sino como “gramática”. Y, claro, a los teóricos que se dedicaban a desentrañar la literatura, se les conocía como “gramáticos”. El término viene del griego gramma, que significa letra. De hecho, la expresión de “hombre de letras” viene de ahí. Es la forma latinizada del gramma griego.

gramática

En cualquier caso, y tras esta pequeña introducción, de lo que queremos hablar en el artículo de hoy es de las objeciones que los escépticos plantearon a los gramáticos. Como ya os dijimos en un artículo anterior, si bien es cierto que la opinión que tenía la escuela escéptica respecto a la literatura (la poesía) no era positiva —como vimos, al igual que Platón y Epicuro, y sus seguidores, consideraban que la poesía podía llegar a ser perjudicial—, su visión respecto a la teoría de la literatura era mucho más negativa.

Al fin y al cabo, los escépticos veían la posibilidad de que la poesía generara cierto placer, aunque sus males superaran a los posibles beneficios. Pero no pensaban lo mismo de la “gramática”, respecto a la cual, no veían nada positivo.

Así, tres son las principales objeciones que los escépticos hicieron al a teoría de la literatura de su época (aunque por su pensamiento lo harían extensible a la de cualquier época):

1. La primera objeción, importante objeción, es la de su imposibilidad. Sencillamente, para los escépticos, la teoría de la literatura no existe como ciencia, ya que o bien es un conocimiento de todas las obras literarias o solamente de algunas. Si es lo primero, al ser éstas infinitas por su número —teniendo en cuenta su potencialidad, las que fueron, las que son y las que serán—, son inabarcables, por lo que no existiría tal ciencia. Y si es lo segundo, si solamente abarca a algunas obras, tampoco sería ciencia, ya que hasta aquellos que no tienen nada que ver con ella, tienen ciertos conocimientos sobre las obras literarias.

2. La segunda objeción, más aprehensible, asegura que es innecesaria. Ya que lo que expresan o no necesitan explicación o, si lo necesita, no es útil. Como asegura Sexto Empírico: «Es evidente que cuantas cosas útiles para la vida y necesarias se encuentran en los poetas, como son las sentencias y las exhortaciones, son expresadas por ellos claramente y no requieren ciencia de la literatura… son inútiles… Provechosa no es la ciencia de la literatura, sino la que puede discernir, la filosofía».

Además, el mismo Sexto Empírico asegura que los teóricos de la literatura desconocen los objetos, tan sólo se quedan con las palabras, lo que « […] es una necedad. Pues en primera lugar no tienen ningún procedimiento técnico para conocer los términos… En segundo lugar, también esto es imposible por ser infinitos los términos y formarse las palabras de modo diferente por diferentes personas».

3. La tercera y última objeción plantea la posibilidad de que la teoría de la literatura sea perniciosa. Ya que según los escépticos hay obras literarias que son nocivas, por lo que las estudiasen tratando de explicarlas y de difundirlas, estarían haciendo un mal.

Imagen: llatideclara.blogspot.com.es

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