Filosofía

Inicio Filosofía Occidental El Criterio de Verdad

El Criterio de Verdad

Publicado por Malena

No es suficiente que un juicio sea verdadero, es necesario además tener la certeza de verdad; porque puede ser verdadero desde la razón y no concordar con el objeto.

La concordancia del pensamiento consigo mismo es un concepto de verdad inmanente; una verdad formal, formada con las leyes y normas del pensamiento que coincide con la lógica, pero si el contenido del pensamiento concuerda con el objeto es un concepto de verdad trascendente.

el criterio de verdad

La decisión de cuál de estos conceptos de verdad es el que corresponde depende de la posición que se tome, que puede ser realista o idealista.

La posición realista significa reconocer la existencia de los objetos en si; que cuando concuerdan con el pensamiento, el concepto de verdad es trascendente.

La posición idealista, como sostiene que los objetos fuera del pensamiento no se pueden conocer, la verdad es sólo la formal o sea la concordancia del pensamiento con la lógica.

Sin embargo, el conocimiento está en relación con los objetos, aunque los contenidos del pensamiento no sean reproducciones exactas de los objetos, sino símbolos de sus propiedades transubjetivas.

El conocimiento es la relación entre un sujeto y un objeto. El idealismo intenta suprimir el dualismo sujeto-objeto en el problema del conocimiento con una interpretación monista del fenómeno del conocimiento, teniendo en cuenta sólo la lógica. Es un logicismo que elude el aspecto psicológico y el aspecto ontológico del fenómeno del conocimiento.

La verdad desde este punto de vista se fundamenta en la ausencia de contradicción, en la concordancia del pensamiento consigo mismo.

El criterio de verdad es la ausencia de contradicción, pero no un criterio de verdad general para todo el conocimiento, sino sólo para una clase de conocimiento, el de la esfera de las ciencias formales o ideales, como la lógica y la matemática.

Este criterio no es válido cuando se trata de objetos que no son ideales, sino reales o de conciencia.

Para estos casos necesitamos otros criterios de verdad. Por ejemplo, la presencia inmediata de un objeto ante la conciencia, todos los juicios sobre esa presencia inmediata del objeto pensado son verdaderos.

Es la evidencia de la percepción interna, la autocerteza de la conciencia antes del pensamiento y de las relaciones entre los contenidos de la conciencia.

La evidencia puede entenderse como algo irracional y algo racional. En el primer caso es un sentimiento de evidencia, una certeza emocional inmediata que se da en el conocimiento intuitivo, algo subjetivo que no tiene por lo tanto validez universal.

Es una vivencia personal que no puede ser probada lógicamente aunque puede pretender ser objetiva, en el caso de un juicio moral, por ejemplo, porque hay una diferencia entre objetividad y validez universal.

En el área teórica, para muchos filósofos la evidencia intelectual racional es un criterio de verdad, que para ellos significa la visión inmediata de lo dado objetivamente.

La evidencia es la forma en que la conciencia siente lo lógico. Pero el fundamente lógico de los juicios no reside en la evidencia sino en las leyes lógicas del pensamiento, que se fundamentan a si mismas y que revelan la estructura y la esencia del pensamiento.

Sin embargo, hay principios del conocimientos que no se pueden reducir a las leyes lógicas del pensamiento, por ejemplo, el principio de causalidad, que sólo puede tener un fundamento trascendental, debido a su carácter de supuesto necesario de todo conocimiento científico real; dado que no se puede conocer si no se supone que todo lo que acontece ocurre regularmente.

Fuente: “Teoría del Conocimiento”, J. Hessen, Editorial Losada, 1956

Categorías: Filosofía Occidental