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La verdad no existe

Publicado por Ruben Avila

Nos cuenta Enesidemo en su Introducción a la filosofía de Pirrón que la filosofía del filósofo escéptico «denuncia de las apariencias o de las cosas pensadas en cualquier forma». A decir verdad la cita es de Diógenes —Laercio, no el cínico— ya que no ha caído en mis manos la obra de Enesidemo.

En cualquier caso, cuentan que el escepticismo se fundamenta sobre diez aporías —aunque los hay que añaden 10 más— en las que basa su crítica al mundo, su visión escéptica de este, y pretende hacer frente, confrontar, a todos aquellos que creen en la verdad, que defienden su existencia y tratan de que reine por doquier. Así las cosas, las diez aporías son:

la verdad no existe

1. La primera se fundamenta en la diferencia existente, la brutal diferencia existente, entre los diferentes seres vivos que pueblan el planeta tierra, de manera que para lo que unos es placentero para otros es doloroso, y para lo que éstos es dañino, para aquellos es beneficioso. Claro, si la constitución de sus cuerpos es tan diversa, su visión y sensación del mundo, también lo será. Un halcón verá lo que le rodea de manera diferente que un topo, que es ciego. Hay animales que viven en las profundidades de los mares, en condiciones extremas en las que otros perecerían indudablemente.

2. La segunda se centra en la especie humana, en la también diferencia natural existente entre los diferentes individuos. Laercio pone el ejemplo de Demofonte, mayordomo de Alejandro, del que cuentan que buscaba la sombra para calentarse ya que en el sol se helaba. En cualquier caso, y sin llegar a semejantes extremos, lo que para algunas personas es agradable para otras resulta desagradable, y viceversa.

3. La tercera «se refiere a las diferencias de los poros de los sentidos». Lo que me temo que hay que explicar con un ejemplo para entender su referencia. Tomaremos un ejemplo del propio Diógenes Laercio para ello: «una manzana se ofrece a la vista amarilla, al gusto dulce, y al olfato aromática». ¿Mejor? Vaya, que captamos la “realidad” de manera diferente dependiendo del sentido con que la aprehendamos. Naturalmente, entrecomillo el término realidad para no traicionar a los escépitcos, que, al fin y al cabo, es de ellos de los que estamos hablando.

4. La cuarta tiene en cuenta a las «disposiciones individuales» y «cambios de perspectiva». Es decir, a cómo afrontamos vicisitudes de la vida tales como la salud, la enfermedad, la alegría, la tristeza, la vejez o la juventud o… Cada uno de los elementos anteriores, y otros que podamos agregar, dependerán de la perspectiva individual, de las capacidades y constitución de cada persona. Hasta el punto que para lo que una persona puede ser una desgraciada enfermedad, para otra puede no serlo en absoluto.

5. La quinta, y la última a la que haremos referencia por hoy —pero no temáis, en futuros artículos terminaremos la lista— se refiere a nuestras costumbres, educación o a las leyes del lugar en el que nos toque vivir. También a las creencias, religiones, convicciones… En las que tenemos que incluir los juicios de una región respecto a lo verdadero y lo falso, lo bello y lo feo o lo bueno y lo malo.

Imagen: jpccomunicacion.wordpress.com

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