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La Academia, el Liceo

Publicado por Christian

La Academia Antigua tuvo como principales escolarcas a Jenócrates, Espeusipo, Polemón y Crates. Fueron ellos quienes tuvieron que defenderse de las críticas recibidas por las nuevas escuelas filosóficas, y acentuaron los puntos de vista de la última época de Platón (como vimos en la «Bibliografía de Platón«, aquella en donde tuvieron lugar su segundo y tercer viaje a Siracusa, y momento destacado en donde escribió algunas de sus obras más importantes, como el Timeo o el Critias), a pesar de que se va imponiendo cada vez más la tendencia pitagorista, relegándose parcialmente la doctrina de las Ideas, y los números pasan a primer plano, e igualmente la orientación místico-religiosa.

No en vano, autores como Jenócrates, por ejemplo, consideraron a los números como principio de las cosas, identificando también a la unidad con la divinidad primordial masculina, y a la díada con la divinidad primordial femenina, e introdujo -incluso- un apartado importante: el dualismo moral Bien – Mal, y la presencia de «demonios» tanto buenos, como malos.

La Academia Antigua abandonará el interés por las cuestiones políticas y sociales, inclinándose más bien hacia los problemas que tenían como relación única la moral individual.

Apareciendo la denominada como Academia Nueva, surgirá el escepticismo, iniciándose ésta nueva orientación con Arcesilao (sucesor de Crates en el escolarcado), y el cual mantuvo una importante polémica con los estoicos, intentando demostrar que la evidencia es imposible y que el dogmatismo estoico resultaba única y sencillamente ridículo, pues la actitud del sabio es la suspensión del juicio y el guiarse en la práctica por lo que se puede llegar a considerar como «razonable».

Carnéades posee una mayor importancia, y, aunque continuó con la misma crítica hacia los estoicos, indicó que nuestros sentidos nos engañan, dado que toda percepción es subjetiva y lo único que cabe es suspender el juicio, guiándose por lo «probable». Es preciso indicar que, más tarde, también Filón de Larisa siguió prácticamente el mismo camino, y al cual se le considera como fundador de la tercera Academia.

No obstante, el Liceo siguió un rumbo muy diverso, pues los sucesores de Aristóteles abandonaron casi por completo la filosofía, y se dedicaron a trabajos históricos, empíricos y científicos. Los primeros miembros fueron: Diodoro de Tiro, Aristón de Iulis, Estratón de Lámpsaco, Teofrasto, Lycón de Troas y Critolao de Faselis.

Teofastro, por ejemplo, llevó a cabo algunas investigaciones lógicas, y discutió acerca de la metafísica de su maestro, en especial la explicación teleológica que éste hacía del Universo, aunque sostuvo que existía una cierta eternidad del mundo, contra la teoría de los ciclos de los estoicos. A pesar de esto, su obra más conocida es los Caracteres (conjunto de semblanzas morales), y se dedicó mayormente a los estudios de botánica y a la historia de la ciencia.

En otros autores, como Dicearco de Mesina, existirán abundantes elementos pitagóricos que les harán alejarse de la ortodoxia aristotélica. Esta tradición científica culminará, finalmente, con Aristarco de Samos: uno de los más importantes astrónomos de esta época, el cual tendrá una influencia prácticamente poderosa en casi todos los científicos de Alejandría.

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