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¿Por qué tenemos derecho a votar?

Publicado por Ruben Avila

Durante los arduos debates parlamentarios que se llevaron a cabo tras la guerra civil inglesa que terminó con la derrota de los partidarios monárquicos, se discutieron diversos temas, en los que podríamos destacar quiénes tenían derecho al voto. Naturalmente ninguno de los que participaron en el debate daban ninguna posibilidad a las mujeres, ellas quedaban descartadas de forma tan fulminante que ni siquiera era necesario justificar el motivo. No podían, punto. Siguiente tema.

votar

Y el siguiente tema era quién de entre los hombres debería tener derecho al voto. ¿Se tendrían que decantar por un sufragio universal masculino? ¿O mejor un sufragio que incluyese únicamente a los que no hubieran enajenado su fuerza de trabajado (excluyendo a los sirvientes y asalariados) ni dependieran de la caridad (excluyendo a los mendigos)? ¿O, tal vez, un sufragio sólo para los propietarios de tierras o capital suficiente?

En la discusión, aunque pudiera parecer lo contrario un análisis profundo como el que lleva MacPherson en su Teoría política del individualismo posesivo sostiene la tesis siguiente, no hubo lugar tampoco para el sufragio universal masculino. Ni Cromwell, que defendía exclusivamente el de los propietarios, ni los conocidos como levellers, dos de los representantes de los grupos dominantes, se dectantaban por dicha opción. Pero, ¿por qué? ¿Por qué veían tan claro que todos los hombres no tenían derecho a votar? —También nos podríamos preguntar por qué veían tan claro que las mujeres no deberían votar, pero creo que esta pregunta tiene una respuesta simple y contundente: debido a un profundo y arraigado machismo—.

Tanto para unos como para otros solamente los hombres libres debían tener derecho a votar. Y, también para unos y para otros, la libertad la daba la propiedad. La diferencia radicaba es que para los levellers la capacidad de trabajar debía ser considerada una propiedad, siempre y cuando no se enajenase, como así lo hacía los asalariados; mientras que para Cromwell y compañía la propiedad sólo era tierra o dinero suficiente como para no depender de otro. Ahí radicaba su discusión en este punto, todo lo demás era acuerdo, aunque no se dieran cuenta de ello.

Resulta que es la independencia económica, según ellos, lo que nos otorga la libertad. De lo contrario, no somos libres. Claro, no es una idea solamente seguida en la Inglaterra post-guerra civil. Forma parte de un pensamiento que todavía en nuestra época está arraigado y que, quién sabe, puede que esté siempre presente.

Y es que no es incompatible pensar que todos los seres humanos nacemos igualmente libres con pensar que, tras ese momento inicial, lo que venga después puede ser diferente. Pero, entonces, ¿por qué ahora se defiende el sufragio universal, por lo menos en occidente?

Resulta que uno de los motivos por lo que los parlamentarios ingleses querían negar el voto a los pobres (por resumir la idea en un concepto reconocible) es que no tenían nada que perder, ninguna posesión cuya pérdida temer, y el objetivo del parlamento debía ser el mantenimiento de la propiedad.

Así que la pregunta es obvia, ¿se defiende el sufragio universal porque se considera que independientemente de todo lo demás se tiene derecho al voto o porque nos han convertido a todos a poseedores (de facto o en potencia)?

Imagen: carolinaramirezherrera.blogspot.com.es

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