Filosofía

La Sensación

Publicado por Malena

La sensación, desde el punto de vista filosófico tiene múltiples significados por su ambigüedad y también por la variación de sentido que sufre en cada época.

Para algunos pensadores, la sensación es un modo inferior de conocimiento y hasta dudan que se trate de un conocimiento.

Platón, por ejemplo, afirma que la sensación o percepción sensible, no es un conocimiento verdadero, ni siquiera del mundo sensible.

Para Platón la sensación, aunque no es conocimiento, es más que una sensación, es percepción y toda aprehensión no intelectual.

Aristóteles adopta este punto de vista así como casi todos los autores empiristas, manteniendo el principio de que no hay en el entendimiento nada que no haya estado antes en los sentidos, sin concebir a la inteligencia como una prolongación de la sensación.

Diógenes Laercio señala que los estoicos interpretan la sensación en tres sentidos:
-como una corriente de la parte principal del alma a los sentidos;
-como aprehensión por medio de los sentidos o aprehensión sensible;
-como los órganos de los sentidos y la actividad de estos órganos.

En la noción estoica de sensación, lo fundamental es la aprehensión mediante incidencia sensible, o sea a través de contacto con las cosas sensibles que permite aprehender semejanzas y diferencias, etc.

Para los neoplatónicos como Plotino, las sensaciones producen ilusiones y con la inteligencia permiten el juicio.

Para Plotino, las sensaciones son pensamientos oscuros, sin claridad,; pero hay una sensación que procede del sujeto que siente y de lo sentido, por eso no todo es caótico e indeterminado en la sensación.

Existen algunas cuestiones con respecto a la sensación, como la relación entre la sensación y las llamadas potencias sensibles y otras operaciones o facultades, y el objeto específico de la sensación.

En la Edad Media hubo dos doctrinas sobre este problema:
Una, llamada platónico-agustiniana, que significa considerar a la sensación como un modo en que el alma usa el cuerpo, que no podría existir si fuera independiente del alma.

Las sensaciones surgen porque las cosas externas actúan en los sentidos, o sea que son sensibles en tanto que pueden ser aprehendidas y conocidas.

Por todos estos motivos, para la tradición platónica agustiniana, aunque la sensación sea de origen corporal, es también anímica, o sea que en última instancia es sensación del alma.

La otra doctrina, aristotélica tomista, incluye en la sensación todo conocimiento que proviene de los sentidos externos (órganos de los sentidos y también las experiencias de placer, dolor, bienestar, malestar, etc.), como de los sentidos internos (la imaginación, la memoria y el sentido común). En este caso, la sensación, es el punto de partida para poder ejercer el poder del intelecto, que está antes de las operaciones de la abstracción.

El objeto propio de la abstracción lo plantea Demócrito, al señalar que las sensaciones son por convención, o sea que no hay en los objetos cualidades sensibles, sólo hay cualidades primarias, porque son los sentidos los que forman las sensaciones. En cambio, otros estiman que las cualidades sensibles las aprehenden directamente los sentidos.

Para Descartes, la sensación es un modo poco claro de pensar; y para Leibniz es una representación confusa.

Los racionalistas, en general, se caracterizan en darle un lugar subordinado a la sensación con respecto al conocimiento.

Los empiristas en cambio, destacan la importancia de las sensaciones y del sensualismo.

Kant considera que en cierto sentido lo real corresponde a la sensación.

Muchos distinguen la sensación de la percepción, considerando a esta última como un conjunto de sensaciones; y también como la coincidencia de sensaciones, pero esta distinción produce algunos problemas, porque la sensación también puede considerarse una percepción de cualidades sensibles.

Fuente: “Diccionario breve de filosofía”; José Ferrater Mora.

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