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Galileo y su diabólico invento

Publicado por Malena

A comienzos del siglo XVII, Galileo dio a conocer un nuevo telescopio en Venecia que fue considerado diabólico por la Iglesia por revelar misterios considerados sagrados.

Sin embargo, aunque en ese momento produjo una conmoción en la sociedad, sirvió para corregir el concepto que el hombre tenía sobre su lugar en el Cosmos.

Ya hacía mucho tiempo que los fabricantes de vidrio sabían que este material era capaz de aumentar la magnitud de las imágenes, pero fue necesario además que a alguien se le ocurriera colocar dos lentes en un tubo para observar a través de ellas y descubrir un instrumento que cambiaría para siempre nuestra concepción del universo.

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Fueron varios los que se adjudicaron este invento pero finalmente el mérito fue de los italianos debido a la innovación de Galileo que mejoró de tal forma los intentos, que su aparato pudo ser utilizado como un instrumento para observaciones astronómicas.

El telescopio de Galileo era de cuero y contenía dos lentes, una cóncava y otra convexa, con el cual realizaba sus observaciones. Pero recién dos años después fue Kepler el que utilizó dos lentes convexas, sistema que aún hoy en día se utiliza en binoculares y cámaras fotográficas.

Al descubrir Galileo los satélites de Júpiter orbitando a su alrededor, pudo comprobar que la tierra no era el centro del Universo y que por el contrario era apenas un punto más en la inmensidad del espacio.

Esta afirmación tan categórica hizo que fuera condenado a permanecer confinado en su casa privado de su libertad y que además fuera desterrado del escenario científico.

Sin embargo pronto Isaac Newton se encargaría de continuar su obra mostrando al mundo la imagen de un nuevo universo con un telescopio reflector que sustituía las lentes por espejos, sistema que constituyó la base para la fabricación de los más modernos instrumentos actuales.

Por medio de este ingenioso elemento, el hombre pudo llegar a distinguir sucesos astronómicos ocurridos muy lejos en el pasado desde el principio de los tiempos.

La luz de las estrellas ha tardado millones de años luz para llegar a la tierra, de manera que el cielo tal como lo vemos ahora era así en el pasado, es decir, que estamos viendo un firmamento antiguo que seguramente ahora es totalmente diferente.

Los telescopios modernos tienen la intención de poder captar el nacimiento del universo por medio de aparatos cada vez más precisos y sofisticados; y el desafío mayor es llegar a fotografiar la explosión inicial y si fuera posible ver que hay, aún más allá del tiempo.

Estas observaciones podrán confirmar algunas suposiciones o tal vez nos obligará a descartar esas viejas ideas para reemplazarlas según lo que nos revelen los nuevos descubrimientos.

La tecnología moderna ha permitido instalar poderosos telescopios en los lugares más áridos e inaccesibles del planeta para evitar que la menor cantidad de elementos obstaculice las observaciones; y también en el espacio para eliminar totalmente las interferencias de la atmósfera.

Estos telescopios nos permiten ver ahora el nacimiento de nuevas estrellas y la muerte de otras, los choques entre galaxias muy lejanas y cuerpos celestes que caen y son tragados por agujeros negros.

Nos muestran un universo dinámico en el que ocurren los mismos fenómenos que en la tierra, el nacimiento como principio de la vida, el esplendor de la existencia y la fatal extinción de la muerte como natural consecuencia.

Pero más que por la pasión por la ciencia, la búsqueda del hombre va más allá del drama de la existencia, tratando de develar el misterio de la vida y de la conciencia.

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