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Fenómenos Psi

Publicado por Malena

Durante mucho tiempo los fenómenos “psi” han atraído a algunos hombres de ciencia, pero en los últimos años, debido al cambio de paradigma, a la transformación cultural, y a los adelantos tecnológicos y científicos, las investigaciones experimentales de estos hechos se han incrementado.

Actualmente, lo que más acapara la atención de los investigadores es el estudio de los distintos estados de conciencia y de las experiencias religiosas; sin embargo, estos fenómenos, a pesar de estar ampliamente atestiguados, no logran ocupar el lugar que les corresponde en la ciencia.

fenómenos Psi

Estas experiencias, que son a la vez tanto observables como subjetivas, se encuentran en el terreno de la telepatía (comunicación extrasensorial de mente a mente), de la clarividencia (visión remota y experiencias extracorporales), de la retrocognición (recuerdos de vidas pasadas), de la precognición (conocimiento del futuro), de la psicoquinesis (poderes mentales sobre el mundo físico como la levitación, la bilocación o la teletransportación).

Existen pruebas de estas capacidades que se cree están latentes en todas las personas, pero reprimidas.

Hasta ahora a los científicos les ha resultado más fácil ignorar este potencial humano que dedicarse a investigarlo; porque los prejuicios los han llevado a convencerse que solamente se puede conocer mediante los sentidos y midiendo las observaciones con instrumentos específicos.

Por ahora, la ciencia hace una clara distinción entre el mundo objetivo que perciben todos y la experiencia mental subjetiva de un solo individuo.

Por ejemplo, aún no se puede explicar el significado de la libertad humana; ni la conciencia o la percepción de uno mismo; y ambos conceptos se conciben como resultado de procesos físicos y bioquímicos del cerebro; y con respecto a la memoria, es el depósito de información acumulada en el tiempo en algún lugar del cerebro.

La concepción de un tiempo lineal no permite conocer el futuro a menos que se proceda a deducir efectos lógicos de una causa conocida; y dado que la actividad mental se concibe como el resultado de cambios de estado del organismo, no es posible que pueda ejercer influencia en el mundo exterior al cuerpo, de modo que no se puede conocer el futuro ni tener poder sobre los objetos externos.

En cuanto a la evolución, se considera que es la consecuencia de causas físicas, selección natural y mutaciones ocurridas por azar; y tampoco existen evidencias de que exista un propósito universal en la evolución de la conciencia ni como motivo para el esfuerzo individual.

Sobre el significado de la muerte, es un proceso irreversible y si hay algo que sobrevive no estamos en condiciones de comprenderlo.

Todas estas premisas hacen que el campo de la investigación de los fenómenos “psi” se hayan convertido en temas urticantes y provocadores de interminables debates.

El hecho de no saber de dónde el hombre obtiene este tipo de conocimiento ha provocado que los estados alterados de conciencia, la hipnosis, las enfermedades psicosomáticas, los procesos inconscientes y los fenómenos psíquicos resulten inquietantes para muchos y permanezcan ignorados.

El hombre tiene dos maneras de conocer, una forma es por deducción, mediante la experiencia y la razón, que es el conocimiento científico y otra por inducción, mediante la intuición. La pregunta es ¿hasta qué punto el conocimiento intuitivo puede ser objetivo, confiable y válido, como lo es el conocimiento científico?

Algunos piensan que en cierta forma todo conocimiento es subjetivo ya que toda experiencia consciente es subjetiva, porque el hombre la transforma para poder entenderla. Esta manera de pensar ha contribuido a lograr una mayor apertura hacia la investigación de la experiencia interior.

La base de esta mayor comprensión fue el descubrimiento de la naturaleza ondulatoria de la luz, en el campo de la física.

Cada vez más se reconoce que las teorías no son más que metáforas, que son modelos para resolver problemas; que cada una sirve para entender distintos aspectos de la realidad; y que los aspectos que pertenecen a vivencias interiores profundas necesitan otra clase de metáforas.

Fuente: «Más allá del Ego», Abraham Maslow y otros, 2da.edición Kairós, 1985.

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