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El Fallo Humano

Publicado por Malena

Hace 23 años se produjo una explosión en el reactor nuclear soviético de Chernobil que no se pudo controlar.

El mundo se conmovió ante la pavorosa noticia sobre este acontecimiento, ocurrido a raíz de fallas debidas a una serie de errores en el proceso de mantenimiento.

La tragedia dejó como resultado personas fallecidas y graves secuelas en la población y en el ambiente.

El fallo humano

Posteriormente, la nube radioactiva se desplazó por el Norte de Europa haciendo temer una catástrofe ecológica, manteniendo en vilo a los habitantes de esas regiones.

En 2006, un tren de alta velocidad, en Lathen, Alemania, chocó contra un vagón taller, provocando esta tragedia 23 víctimas fatales y la destrucción de ambas formaciones.

Un avión se estrelló poco antes de aterrizar en la autopista de un aeropuerto de Estados Unidos debido a una interpretación errónea de las señales de los radares.

El hijo de John F. Kennedy, su esposa y su cuñada, perdieron la vida cuando el avión que piloteaba cayó hundiéndose en el mar por haber perdido el piloto el sentido de orientación por el mal tiempo y haber extraviado la ruta.

El fallo humano, cuando es grave, puede producir consecuencias fatales y cualquiera de nosotros puede cometerlo en forma involuntaria.

Los errores son inevitables pero también sirven para aprender de ellos, si es que logramos sobrevivir.

Un error es una acción fallida que no logró su propósito y puede producir resultados indeseados.

El cerebro registra los errores que cometemos y los puede corregir. El lugar del cerebro que controla los actos es la corteza frontomedial posterior y los errores se reflejan en el EEG con un brusco descenso del potencial, llamado “negatividad del error”.

Esta zona se activa con los errores y también cuando estamos a punto de arriesgarnos a cometer un error.

De modo que el cerebro posee un sistema capaz de supervisar y mejorar nuestros actos.

Se ha comprobado que el acto erróneo es más inseguro e indeciso que el correcto, como si el cerebro se preparara para corregir la acción. Por otra parte, después de un fallo, las personas se vuelven más cautelosas y responden con mayor lentitud.

La experiencia ayuda a evitar los errores y el fracaso no significa que nos hayamos equivocado. Pero una sucesión de errores puede significar que los recursos antiguos ya no nos sirven para lograr nuestros objetivos.

Se cree que la dopamina, sustancia que producen las neuronas que se encuentra en las conexiones nerviosas, aumenta cuando actuamos correctamente y disminuye con los errores.

Existe un gen que determina la cantidad de dopamina D2 que existe en un organismo. Pero algunas personas, son portadores de una variante genética denominada A1, que condiciona la presencia de dopamina D2 en las neuronas.

De manera que quienes presentan esta variante podrían ser menos sensibles a las experiencias negativas o fallos en sus propósitos.

Esta condición genética puede incidir en la capacidad de aprender de las experiencias, aunque no sea el único elemento que intervenga en el aprendizaje.

Sin embargo, las investigaciones indican que los portadores de la variante genética A1 tienen mayor tendencia a abusar del alcohol y a caer en otras adicciones, como si tuvieran mayor dificultad para aprender de las experiencias negativas.

Lo cierto es que los fallos humanos pueden malograr la vida pero también son una forma de acceder al conocimiento.

Fuente: Revista “Investigación y Ciencia”, “Mente y Cerebro”, nota de Markus Ullsperger titulada “La percepción del error”, Ed. Prensa Científica, Barcelona, 2009

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Un comentario para “El Fallo Humano”


  • felicidad.openid.es/ noviembre 12, 2009 a las 11:22 am

    Artículo muy interesante, existen mecanismos que nos avisan de forma drástica de que vamos a cometer un error, porque se sale fuera de los límites de nuestra seguridad. Según la escala de Maslow, la necesidad de seguridad es muy importante en las personas… pero para conseguir objetivos, a veces hay que correr riesgos y esos riesgos ponen en peligro nuestra seguridad. es necesario entonces tener pequeñas seguridades para que las consecuencias de nuestra actuación, en caso de fallo, no sean tan nefastas… pero es que nada es seguro… nuestra seguridad es una ilusión, hoy estás aquí, mañana no se sabe… pero necesitamos de una seguridad creada por nosotros mismos para alcanzar el equilibrio, vivir sin incertidumbres, miedos… a veces, en las grandes decisiones en la vida, es la necesidad de seguridad la que precisamente, nos deja sin avanzar, evolucionar a un estado mejor en nuestras vidas, abrazar nuestros objetivos más importantes… aunque por otro lado, el cuerpo es muy sabio y nos advierte de terribles consecuencias, ¿a qué se le hace caso entonces?… es la felicidad seguridad, paz, armonía? ¿ o a veces hay que romper esa seguridad para alcanzar un eslavón más alto para llegar a eso que llamamos felicidad?. Porque la mente se desequilibra cuando hay grandes conflictos en las personas, y se equilibra en la acción menos arriesgada, pero es la acción mejor porque nos da más seguridad????. Porque el cuerpo, siempre va a querer eso, seguridad. Me gustaría que alguien me comentara lo que planteo, por ejemplo Malena, muchas gracias.