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El Mito Griego del Diluvio

Publicado por Malena

Los que cuidan a los dioses serán dioses

Los mitos son fábulas o leyendas que simbolizan aspectos profundos de la existencia humana tanto material como espiritual.

Los mitos están relacionados con los rituales y se reiteran en el culto.

Representan historias que pudieron ser verdaderas, sobre vidas humanas que tuvieron lugar en el principio de los tiempos y que son utilizadas como modelos para el comportamiento de los hombres.

El Mito del Diluvio

Los científicos que estudian este tema han descubierto testimonios válidos que comprueban que en la tierra este fenómeno ha ocurrido alguna vez, hace mucho tiempo.

Existen muchos mitos sobre el diluvio universal en casi todas las culturas, producido como consecuencia de la conducta malvada de los hombres que en esos momentos habitaban la tierra.

La ira de los dioses del Olimpo también se abatió sobre la humanidad, debido a la conducta lujuriosa, deshonesta y egoísta de los hombres, provocando un diluvio universal.

Pero antes, eligió a los más virtuosos, que fueron los únicos que lograron salvarse, pereciendo el resto, sumergidos bajo las aguas.

La historia de Baucis y Filemón es un mito griego que relata una historia ocurrida en tiempos muy remotos.

Un matrimonio anciano vivía en una modesta cabaña. Eran muy felices, se amaban mucho y dedicaban su vida a cultivar una pequeña porción de tierra.

Un día alguien llamó a la puerta, y muy contentos de recibir visitas, se encontraron con dos extraños que le pidieron descansar en su cabaña un rato, luego de un largo viaje.

Alborozados, los ancianos les permitieron la entrada y prontamente el hombre de la casa se dispuso a encender el fuego, mientras su mujer colocaba una vasija de cobre sobre las llamas y se apresuraba a preparar una sopa, haciendo ambos lo posible para que los visitantes se sintieran cómodos.

Al poco tiempo la mesa estaba tendida con los mejores productos que habían cosechado recientemente, luciendo provocativamente ante los inesperados invitados quienes no tardaron en hacer honor a tanta generosidad.

A Baucis le pareció poco el agasajo y le propuso a Filemón ofrecerles también su único ganso, a quien querían mucho.

Aunque a su marido se le llenaron los ojos de lágrimas accedió de buen grado y se apresuró a salir para atrapar al ave.

Los dos visitantes se quedaron mirando a los dos ancianos cómo se dedicaban a perseguir al ganso pero ni bien el animal se escondió precisamente detrás de ellos, el más viejo de los forasteros detuvo la persecución.

Volvieron todos a la cabaña y una vez adentro, el más joven de los extraños reveló la identidad de ambos diciendo que ellos no eran mortales sino dioses del Olimpo, Júpiter y su hijo Mercurio.

Los ancianos no podían creer lo que estaban oyendo ni dejar de pensar que el más grande de los dioses, Júpiter y su hijo Mercurio, el dios mensajero que podía volar, fueran sus huéspedes.

Vieron cómo sus visitantes comenzaban a irradiar luces resplandecientes urgiendo a los ancianos a abandonar inmediatamente la cabaña y partir con ellos hacia el monte Olimpo.

Habían visitado a la tierra para probar el calor y la hospitalidad de los hombres y ellos dos habían sido los únicos en mostrarse amigables, por lo tanto como castigo, todos los habitantes serían destruidos por las aguas.

Desde el Olimpo los ancianos pudieron ver su cabaña flotando en el agua y cómo lentamente se convertía en un templo resplandeciente.

Júpiter les concedió un deseo para retribuir su benevolencia y su generosidad y ellos eligieron ser los guardianes del templo y morir juntos un día para que ninguno de los dos quedase solo.

Así fue como Baucis y Filemón se convirtieron en guardianes del templo por muchos años hasta que se transformaron lentamente en dos hermosos árboles, un tilo y un roble, crecidos de un mismo tronco.

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