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Registros Akáshicos

Publicado por Malena

El término akáshico proviene de la palabra akasha, que en sánscrito significa espacio, éter, algo inmaterial, fue utilizada también por la teósofa inglesa Annie Besánt (1847-1933) en su libro “The ancient wisdom” (La sabiduría de la antigüedad); para describir algo que se encuentra inmerso en todo el universo y que se supone sería el medio a través del cual se transmitiría el sonido y la vida. En estos registros estarían todos los datos de la vida y el conocimiento verdadero de todas las cosas.

Las personas que pueden acceder a estos registros son aquellas con la capacidad espiritual como para ingresar a esa realidad inmaterial, como por ejemplo los médiums, los chamanes y los genios.

Las doctrinas de la nueva era utilizan este concepto, como algo que creen ha existido siempre y que siempre existirá, que tendría toda la información sobre el mundo humano, animal, vegetal y mineral y la verdad trascendental.

La idea de los registros akáshicos se puede relacionar con el concepto de campo mórfico de Rupert Sheldrake, con el inconsciente colectivo de Carl Jung; el karma de las filosofías orientales y el orden implicado de David Bohm, entre otras concepciones.

Rupert Shaldrake; (1942); biólogo, filósofo y escritor británico; elabora la teoría de la causación formativa y nos dice que los campos mórficos no son físicos; llevan información y no energía; siempre están presentes con la misma intensidad, es el origen de las formas y tienen resonancia mórfica, o sea memoria.

Los campos mórficos explicarían la evolución simultánea de poblaciones de organismos biológicos diferentes y no contiguos, con el fin de adaptarse.

El inconsciente colectivo del médico psiquiatra y psicólogo, Carl Jung; (1875-1961); representa el lenguaje simbólico común a todos los seres humanos del mundo de todos los tiempos que contiene la psique y que está más allá de la razón. Son los arquetipos inconscientes y ancestrales que han existido y existirán siempre.

El karma de las filosofías orientales es el condicionamiento que traemos de vidas pasadas que se manifiestan en cada reencarnación con un propósito evolutivo.

David Bohm; (1917-1992); físico norteamericano que realizó importantes aportes en el área de la física teórica, la filosofía y la neuropsicología; propone que todo en el universo tiene un orden determinado que no es visible pero que está implicado.

Este tipo de orden está más allá de los conceptos aceptados por la física, la química, la biología y otras ciencias y de los actuales conocimientos de la teoría cuántica y con las concepciones actuales, la base de este orden sería aprehendido como falta total de orden.

El orden implicado es un orden generativo como por ejemplo tienen las plantas, que crecen siguiendo un orden fractal; y así sería igual en toda la naturaleza pero que aún no somos capaces de percibir porque estamos limitados a entender otras formas de orden.

Por ejemplo, un músico puede captar una combinación de sonidos que nosotros podemos interpretar como caóticos hasta que llegamos a entender su tipo de orden; lo mismo un artista que puede diseñar formas que nos parecerían incoherentes hasta que las comprendemos.

Se podría afirmar que cada vez que alguien trasciende el conocimiento convencional y visualiza una nueva visión de la realidad, es porque ha logrado acceder a los archivos de los registros akáshicos.

El filósofo francés Eric Barone (1955); estudió filosofía y es creador de la terapia akáshica. Trabaja en Argentina utilizando técnicas de aprendizaje que se basan en la hipnosis y la bionergía.

Esta forma de psicoterapia recurre a estos archivos para resolver problemas y para comprender las elecciones de vida de los sujetos a partir de la información que obtiene de las encarnaciones anteriores.

El sentido de la terapia akáshica es entender al hombre y al cosmos.

Fuente: “La Nación”; “Sobre el gran archivo cósmico”; Luis Aubel; “Registros akáshicos”, Federica Zosi; “El hombre y sus símbolos”, Carl Jung; “La totalidad y el orden implicado”; David Bohm; “La hipótesis de la causación formativa”; Rupert Shaldrake.

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