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La guerra injusta

Publicado por Esteban Galisteo Gámez

La teoría acerca de la guerra justa fue inicialmente propuesta por la Iglesia cristiana. Básicamente trata de encontrar las condiciones que se han de dar para considerar moralmente legítima la guerra. A parir del siglo XX se convirtió en un importante tema de debate en la esfera del derecho internacional. Y es que la guerra es un asunto muy delicado desde un punto de vista ético. Por supuesto, nosotros tenemos claro que la guerra siempre es injusta, es decir, que no hay circunstancias que justifiquen moralmente una guerra. Sobre esto argumentaremos a continuación.

La teoría de la guerra justa: Ius ad bellum e ius in bello

guerra injusta

Fotografía de la II Guerra Mundial

Uno de los padres de la Iglesia que dio razones para justificar la guerra desde un punto de vista moral fue San Agustín de Hipona (354-430). Según su punto de vista una guerra era justa cuando su objetivo era castigar las malas acciones de países extranjeros. Esta teoría de la guerra justa se desarrolló y profundizó más durante los siglos siguientes. De este modo se hicieron ciertas precisiones al respecto. Concretamente se distinguió entre la teoría del ius ad bellum y la teoría del ius in bello, las cuales constituyen la teoría de la guerra justa.

La teoría del ius ad bellum recoge una serie de condiciones que hacen legítimo el ir a la guerra. Entre estas nos encontramos con que la guerra solo puede emprenderla una autoridad legitimada para ello; que la causa por la que se declara debe ser una causa justa; que debe ser la última opción; que debe haber una declaración formal de guerra y que la esperanza de éxito debe ser razonable. Si se daban todas estas condiciones la guerra era justa.

Por su parte, la teoría del ius in bello tenía como objetivo establecer lo que era moralmente legítimo en la guerra, es decir, lo que se puede hacer en la guerra desde un punto de vista moral. En este caso, las condiciones son dos: 1) la proporcionalidad de los medios empleados con respecto al fin perseguido y 2) la prohibición de quitarle la vida a los inocentes, es decir, a los no combatientes (la población civil, los extranjeros que estén en zona de guerra, etc.).

En la actualidad, la teoría de la guerra justa pone el acento en dos condiciones que ha de cumplir una guerra para que sea considerada justa: 1) una guerra solo está moralmente justificada si la causa es la protección de una agresión de un país extranjero (ius ad bellum) y 2) los no-combatientes son inmunes siempre (ius in bellum).

La teoría de la guerra injusta

Desde nuestro punto de vista la teoría de la guerra justa es errónea desde que fue formulada por San Agustín hasta el día de hoy. Y no es porque de forma simplista comulguemos con el punto de vista de que la guerra es mala y la paz es buena. Más bien consideramos que la noción «guerra justa» es una contradicción en términos. En efecto, en primer lugar la teoría de la guerra justa no considera la inocencia de los combatientes. Los soldados que van a la guerra van recibiendo órdenes y las razones del país raramente tienen que ver con las de los individuos que participan en la contienda, de modo que desde el punto de vista de la legitimidad moral de la guerra, los combatientes, como individuos, son claramente inocentes. Otra cuestión es que como individuos cometan atrocidades en el campo de batalla y contra la población civil. Casos de estos hay innumerables, sin embargo esto es distinto de la cuestión que estamos tratando aquí.

Luego está la cuestión de que en la actualidad la guerra es terriblemente destructiva, de tal modo que es imposible que en una guerra no mueran miles de civiles, de no combatientes.

¿Y qué conclusiones podemos sacar aquí? Desde nuestro punto de vista 2: en primer lugar, dado que de hecho la guerra implica la participación de soldados y su muerte y dado que ponen su vida para llevar a cabo acciones decididas por los gobernantes de su país, son inocentes desde este punto de vista. Y de este modo la guerra conlleva la muerte de inocentes en todas las circunstancias, lo cual es injusto. De modo que la noción «guerra justa» es una contradicción en términos. Y en segundo lugar, el hecho de que en la actualidad sea imposible una guerra en la que no mueren civiles, por la capacidad destructiva del armamento al uso, hace que la segunda condición de la actual teoría de la guerra justa sea imposible de cumplir en la práctica. Ahora bien, ¿tiene sentido una teoría cuyos preceptos no pueden ser llevados a la práctica porque la práctica misma los contradice? La respuesta es que esto no tiene sentido.

Teniendo en cuenta la inviabilidad de la teoría de la guerra justa, vamos a dar una formulación positiva de la teoría de la guerra injusta: puesto que en cualquier caso la guerra siempre conlleva el asesinato de inocentes, combatientes o no, y puesto que el asesinato de inocentes es injusto, la guerra siempre es injusta.

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