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Pobreza y Riqueza

Publicado por Malena


Ricos y pobres son los dos polos extremos de la equidad.

La razón nos dice que para que no haya pobre tan pobres no debería haber ricos tan ricos. La mejor manera de acceder a esa posición, no es arrebatándosela a otro, que es lo que el hombre ha hecho siempre desde el principio de los tiempos, sino que deberían existir los medios para que todos puedan lograrlo.

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La riqueza en si misma no es ni mala ni buena, es una condición humana que significa gozar de opulencia, abundancia de bienes y prosperidad, que no es motivo para sentirse ni avergonzado ni orgulloso ante los demás, ni para sentirse culpable por tener demasiado, porque depende de las circunstancias, de dónde se ha nacido, de la educación que se ha tenido, de las motivaciones personales y de los deseos genuinos.

Pero la pobreza no es digna de un ser humano, no es algo merecido, porque depende de las circunstancias que se han vivido, y no le permite a una persona desarrollarse normalmente ni crecer como los demás a un ritmo sostenido

Lo único que puede salvar al mundo es la educación, porque sólo la educación masiva traerá consigo la equidad.

No se trata que los ricos les den a los pobres lo que les sobra sino que los pobres tengan las mismas oportunidades y puedan cambiar su destino.

La obligación de los gobiernos de todas las naciones es evitar que grandes riquezas estén en muy pocas manos, porque el dinero brinda poder y terminan siendo las grandes corporaciones las que gobiernan para mantener las diferencias.

Por esta razón los patrimonios personales deberían tener un límite que evite la concentración exagerada de recursos en pocas personas, en detrimento de la gran mayoría.

Mientras muchos carecen de lo mínimo para vivir, los ricos no se conforman con lo que tienen y desean ser aún más y más ricos.

De modo que ser rico no implica estar ya satisfecho, sino que por el contrario aumenta la insatisfacción por no ser tan rico como se desea.

Sin embargo el rico vive esclavizado por su riqueza, porque su libertad ha sido enajenada por todos sus bienes, mientras que el pobre está esclavizado por su pobreza, porque su libertad ha sido enajenada por su lucha por la subsistencia.

Pobres y ricos son como las dos caras de una misma moneda, porque también los nuevos ricos, que han sido pobres primero, comienzan a tener las mismas aspiraciones que tienen los ricos, olvidándose completamente de su condición previa; mientras que los ricos prefieren perder la vida antes que su fortuna.

Además de poder, el dinero brinda seguridad y la ilusión de poder comprar la píldora de la juventud o conseguir el santo grial que les permita no morir jamás.

Pero el misterio de la vida equipara las diferencias, porque nos mide a todos con la misma vara en el momento de la muerte, y de nada vale todo el oro del mundo, porque ninguno se puede llevar nada y todos por igual van a parar al mismo lugar sin compañía.

Con una diferencia, no importará nada lo rico que hayan sido, eso será lo de menos, porque lo más importante al final será cómo se sientan antes de atravesar el umbral, porque ese sentimiento será distinto según el tipo de persona que hayan sido.

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