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El Odio y el Perdón

Publicado por Malena

Nelson Mandela (1918), presidente sudafricano desde 1994 hasta 1999, conocido en su país como Madiba, es el ejemplo viviente del perdón.

Destinado por herencia a ser jefe de la tribu Xosa, renunció a ese derecho y se recibió de abogado; y dos años después se integró a las filas del movimiento CNA (Congreso Nacional Africano).

En Sudáfrica, el Partido Nacional Sudafricano, creado en 1948, institucionalizó el apartheid, o sea la segregación racial de la población negra. De esta manera los negros perdieron sus derechos civiles y fueron obligados a vivir como esclavos, sin poder convivir ni relacionarse con los blancos ni participar en la sociedad.

Con los métodos de no violencia que había utilizado Gandi en la India, Nelson Mandela, que formaba parte del (CNP) Congreso Nacional Africano, en 1952 participó en la campaña de desobediencia civil y en el Congreso del Pueblo en 1955, en el que se elaboró un programa contra el apartheid.

Posteriormente Mandela participó en la resistencia armada y fue considerado terrorista, tanto por el gobierno de su país como por la ONU, Organización de las Naciones Unidas. Pero las represalias fueron cruentas y muchos negros fueron secuestrados y asesinados.

En 1964, Mandela fue encarcelado en la prisión de máxima seguridad de Robben Island, donde permaneció hasta 1982, para ser transferido a la prisión de Polsmoor.

Durante su permanencia en la cárcel estudió para recibir la licenciatura en abogacía otorgada por la Universidad de Londres y su prestigio se incrementó, llegando a ser el líder negro más importante de Sudáfrica.

En 1985 el gobierno, presionado por distintas manifestaciones de otros países en favor de Mandela, le ofreció la libertad con la condición de que abandonara la lucha armada, la cual rechazó.

En 1988 fue trasladado a la prisión Victor Vester en la que permaneció hasta 1992, en que fue liberado después de permanecer en cautiverio 27 años.

Mandela recibió cerca de cincuenta doctorados honoris causa, de varias universidades del mundo y en 1992 fue elegido presidente de Sudáfrica en forma democrática.

Con el propósito de lograr la reconstrucción de su país, organizó la Comisión para la Verdad y la Reconciliación, que otorgaba la amnistía a los que confesaban sus crímenes.

Fue el primero en perdonar; y esa actitud motivó a muchos de sus hermanos de raza a hacer lo mismo.

Saber la verdad y conocer el lugar donde estaban los restos de los desaparecidos, ayudó a muchos de los que sufrieron pérdidas de seres queridos a perdonar, porque la verdad libera de los malos sentimientos.

Sin embargo, no se puede obligar a una persona ni a perdonar ni a arrepentirse de sus crímenes, porque se trata de un sentimiento interno; pero Mandela sabía que el perdón es lo único que libera y termina con el odio y es entonces cuando recién se puede recordar sin sufrir, sin resentimiento ni rencor y cuando se pueden entender las razones del comportamiento.

Es difícil desprenderse del odio, pero es necesario hacerlo para que los muertos puedan descansar en paz y para quienes los amaban puedan vivir.

Un niño no nace con odio, lo aprende porque los grandes se lo enseñan.

Algunos no han podido perdonar y creen que en Sudáfrica hubo perdón pero no justicia.

Sin embargo, la unión como nación del pueblo sudafricano tuvo una oportunidad de expresarse en el mundial de rugby que se realizó en ese país en 1995, cuando el equipo Springboks, con el primer jugador de raza negra, ganó por primera vez un mundial de rugby y negros y blancos pudieron festejar la victoria.

Mandela se convirtió para Sudáfrica y para el mundo en un héroe y un santo.

Fuente: “26 personas para salvar el mundo”; Jorge Lanata; Canal Infinito.

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