Filosofía

La catársis

Publicado por Ruben Avila

A pesar de la disputa existente entre los estudiosos de Aristóteles podemos asegurar que, por otra parte es la corriente dominante en la actualidad, la afirmación del estagirita sobre que el arte es purificador, que purifica los sentimientos de piedad y terror, se refiere a la descarga que se produce de dichas pasiones en el espectador de una obra de teatro o en el lector de una tragedia. Toda esa tensión de nuestras vidas es liberada a través del arte que nos libera de ella. No se trata, pues, de sublimar la piedad y el terror, sino de descargarnos de ellos.
Teniendo en cuenta esta última consideración respecto a la teoría aristotélica del arte nos queda por preguntarnos, algo que ya se ha hecho antes, por supuesto, de dónde Aristóteles obtuvo esta idea de la purificación.

catarsis

La medicina o la religión

Existen dos teorías respecto sobre qué punto de extracción obtuvo Aristóteles su concepción purificadora del arte. Una considera que su origen es el culto religioso, mientras que la otra considera que es más bien la medicina. Sin embargo, a decir verdad, probablemente ambas tengan razón.

Por una parte, hay una relación evidente con la cura medicinal, que se produce en el espectador/lector, como si de un analgésico se tratase. Pero no uno que encubre el dolor, escondiéndolo de la conciencia más que curándolo. Al contrario, el arte aplaca con fuerza y vigor, y con verdadero éxito, el dolor vital que sufrimos. Aunque sea de manera momentánea, todo hay que decirlo, hasta la próxima dosis.

Pero, por otra parte, no hay duda de que esta idea catártica de que el arte purifica, junto a su idea de «mímesis» tiene una relación evidente con el culto religioso y la concepción pitagórica del arte. Aunque Aristóteles añadió a su idea de purificación artística a través de la liberación la teoría de que ésta era un «proceso natural, psicológico y biológico».

La catarsis

Atendiendo a los ritos órficos y pitagóricos, donde la «catarsis» se producía mediante la música, Aristóteles consideró estos preceptos distinguiendo varios puntos. Pero antes de apuntarlos, brevemente, conviene puntualizar que los ritos órficos son aquellos provenientes del Orfismo, una corriente religiosa griega, fundada sobre la base de Orfeo, personaje mitológico al que se consideraba maestro de los encantamientos y que cuestionaba la religión vigente en Grecia.

Hecho el pequeño apunte, podemos proseguir con el hilo argumental.

Aristóteles, en palabras de Tatarkiewicz, distinguía tres tonalidades en la idea de «catarsis», teniendo en cuenta el punto de vista tanto psicológico como moral que estaba vigente en la Grecia contemporánea del estagirita. A saber: la ética, la práctica y la entusiástica.

Precisamente a esta última, la entusiástica, es a la que Aristóteles le otorga el poder de liberación del que hablamos, capaz de descargarnos de las emociones y purificar nuestras almas.

El pensador griego vio sobre todo esa capacidad catártica en la poesía, la música y la danza, obviando la capacidad para lo mismo de las artes plásticas que ni tan siquiera las mencionó, convirtiéndolas, dentro de las artes imitativas, en las artes catárticas. Al margen, como hemos dicho, quedaban las artes plásticas.

Imagen:rincondealejandria.blogspot.com.es

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