Filosofía

El sabio

Publicado por Ruben Avila

La seguridad frente a los demás es uno de nuestros objetivos en la vida, sentirse seguros en la medida de no necesitar a nadie económicamente y tener una posición tal como para no temer a las personas que nos rodean ni, en general, a las que no lo hacen. Por eso poder y riquezas ha sido, y es, buscado por tantos hombres y mujeres, para procurarse esa seguridad, a la que, nos cuentan los epicúreos, le sigue una mejor, gracias a la tranquilidad y el «apartamiento de la muchedumbre». Claro, tampoco nos servirá de mucho, y menos para conseguir esta tranquilidad mencionada, si no tememos a los hombres pero temblamos frente a lo que ocurre arriba y debajo de la tierra, antes los dioses y los astros.

el sabio

Grosso modo lo anterior es lo más importante que os contábamos en el artículo anterior respecto a las tesis epicúreas. Así que hecho el breve repaso, vayamos con las que veremos hoy, que serán mayor en número de lo habitual hasta ahora.

16. La fortuna poco puede hacer frente al sabio, puesto que lo que más necesita ya se lo ha procurado su razonamiento y se lo irá administrando a lo largo de su vida. En este sentido, los epicúreos coinciden con los estoicos al plantear que los acontecimientos que recorren nuestras vidas en poco influyen en el sabio, que sabe que lo importante no está fuera de él, sino en su interior.

17. La persona justa, por serlo, es la más imperturbable de todas. Y, por la misma razón, la injusta es la que más perturbación padece. En realidad, añadimos nosotros, será, en todo caso, las personas que se creen justas e injustas. Se entiende, por lo anterior, que para los epicúreos no hay dudas al respecto, y que se puede detectar al justo y al injusto sin mayor problema.

18. Cuando se elimina algún dolor padecido, algún dolor de la carne, el placer que se logra no crece, «sino que tan sólo se colorea».

19. Aseguraban los epicúreos, o se puede colegir de lo que decían, que:

20. Para la carne los placeres que podemos conseguir son infinitos y, por tanto, necesitaremos de un tiempo infinito para procurárnoslos. Lo cual, claro, nos puede generar desasosiego, puesto que sabemos que carecemos de ese tiempo infinito necesario para colmar todos nuestros deseos. Sin embargo, la mente, que comprende la finalidad de la carne y ha logrado desvanecer los miedos por la eternidad, es capaz de procurarnos una vida perfecta. Lo cual no implica que haya que no aceptar los placeres, ni mucho menos, pero tampoco volver la vista atrás, cuando llega la hora de partir, echando en falta algo para haber tenido una existencia mejor.

21. Quién reconoce «los límites de la vida» sabe que es fácil de conseguir lo necesario para aplacar el dolor que produce una carencia; como también sabe qué se necesita para tener una vida plena y satisfactoria.

Imagen: coachingconciencia.com

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