Filosofía

La arbitrariedad

Publicado por Ruben Avila

Claude Lévi-Strauss y Roland Barthes, establecieron ciertos criterios para sentar las bases del estructuralismo lingüístico, que a primeros del siglo XX ya había comenzado a elaborar Ferdinand de Saussure en su Curso de lingüística general, donde consideraba que en sistemas como el del lenguaje, el significante suele ser arbitrario.
Precisamente, la tesis principal de pensadores como Barthes o Strauss, situaba al significado fuera de los objetos que señala, no es inherente a ellos, sino que se encuentra en relación con otras estructuras. De hecho, para los estructuralistas, los textos son un complejo entramado de estructuras, tanto sociales como políticas, etc., que tienden a expresarse mediante un lenguaje binario como guapo/feo, nosotros/ellos o cultura/naturaleza y que se fundan sobre la base de cómo percibimos la realidad.

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La semiótica

En Mitologías, Roland Barthes sienta los conceptos de la semiótica, siendo el principal la relación que tiene el signo con el objeto al que representa y, a su vez, cómo se estructuran los signos en lo que llamamos códigos. El signo, según el pensador francés, se divide en significado y significante, siendo el último el que contiene el mensaje, y el primero el contenido. Así, significante será una palabra o una nota musical.

Naturalmente, en nuestra vida diaria no hacemos la distinción y tanto significado como significante nos llegan simultáneamente, como signo.

Un ejemplo claro, para que nos entendamos, es el de un semáforo en rojo. El objeto y el color, serían el significante y lo que esa conjunción de elementos supone, ¡párate! ¡No sigas!, sería el significado. No hay palabras, pero las conocemos, sabemos lo que hay que hacer.

La arbitrariedad del lenguaje

En el lenguaje, a decir de Saussure, el significante no tiene una relación directa con lo que denota, funcionando solamente si se conoce el código, el sistema, al que está adscrito. Así, al vocabulario de un idioma, al conjunto de códigos que un sistema tiene, Saussure lo denominaba como langue y parole a esos códigos de manera individualizada. Es decir, para las personas que hablan italiano, el italiano sería la langue y La Divina comedia de Dante, por ejemplo, un parole. Por supuesto, todos estos códigos solamente tendrán sentido para los italianoparlantes.

El engaño de la imagen

Lo dicho hasta ahora nos puede parecer más o menos consabido. Todos sabemos que “cow” es una convención igual que “vaca” y que para reconocer el objeto al que ambos términos se refieren, tienes que hablar inglés y castellano. Sin embargo, la imagen puede resultar igual de arbitraria que el lenguaje.

Suponemos que una fotografía o un cuadro, que lo que en ellos vemos, lo comprendemos, digamos que de manera natural
, que es lo que es y punto. Que solamente hay denotación, que un bodegón donde se nos muestran frutas, carne o verdura es lo que es y nada más. Sin embargo, también hay un lenguaje detrás, también se necesitan conocer ciertos códigos y, lo que es más importante, seremos influidos por ellos. Nuestro error será considerar a dicha fotografía o cuadro como neutro. Entonces caeremos en el engaño, o en el posible engaño existente. En el siguiente artículo os contaremos por qué.

Imagen: puntopolitico.blogspot.com.es

Categorías: Filosofía Contemporánea