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Valor y precio

Publicado por Ruben Avila

Según Hobbes el valor o la estimación de los hombres (seres humanos, vaya) es el mismo que el resto de las demás cosas. Su precio. O sea:

Así que dependerá por entero del juicio de otro, de los demás, de aquellos que quieran hacer uso de ese poder o que lo estimen. Siendo, por tanto, el comprador quien fije el precio.

valor y precio

Esta forma de vernos y de ver el mundo social probablemente nos resulte descorazonadora. ¿Acaso no nos han dicho que no hay que confundir valor con precio? ¿No se supone que todos los seres humanos tenemos el mismo valor, por el mero hecho de serlos? Y, también, ¿no se supone que debemos querernos, sin importar lo que piensen los demás de nosotros?

Pues no, a decir de Hobbes, da igual lo que piense cada uno de sí mismo —que, en teoría, será bueno— sino de lo que los demás piensen de nosotros, de nuestras capacidades y poderes, porque de su opinión dependerá nuestro precio y, por tanto, nuestro valor, lo que valgamos como personas.

Esta visión de los seres humanos como mercancías que deben ser vendidas y compradas por otros seres humanos, siendo los compradores a la vez vendedores y mercancías, nos resulta un totum revolutum bastante indigesto. Aunque tampoco es que lo podamos descartar por entero, sin mayor consideración.

Resulta que si una persona no trabaja, por los motivos que fuera, a la larga, en todas los Estados, muy probablemente se quedará sin cobertura estatal. Con suerte, de tenerlos, será ayudado por amigos o familiares, o vivirá de la caridad, pero será apartado, invisibilizado. Y es que sin trabajo no parece que seamos útiles, de alguna forma, nuestro valor (nuestro precio) disminuye.

Lo mismo ocurrirá con una persona que no tenga documentos que acrediten que su estancia en un territorio está bendecida por las administraciones que rigen dicho territorio. Sus poderes decrecen y con ellos su valor (su precio), así que tendrá menos derechos y no tendrá cobertura estatal, o la verá francamente disminuida. Naturalmente, y por si queda alguna duda, me estoy refiriendo a las personas conocidas como inmigrantes ilegales. Si no hago uso del término es, sencillamente, porque no comprendo que se entienda que una persona sea contraria a la ley por su esencia, no por lo que hace.

Considero que las cosas no deben ser como las plantea Hobbes y que, en gran medida, no son así. Pero, desgraciadamente, como análisis y no como precepto a seguir, sigue siendo pertinente puesto que parece que el valor de una persona depende de su status social, de su pertenencia territorial, de su nacionalidad y de otros elementos que parecen determinar su precio, entendido esto lo que conseguirá a cambio de lo que porta (todo ese bagaje que hemos referenciado en la línea anterior).

Imagen: transicionestructural.blogspot.com.es

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