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La filosofía en el bachillerato

Publicado por Esteban Galisteo Gámez

La filosofía en el bachillerato tiene los días contados en España, según dicta el segundo borrador de la Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE), promovido por el ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert. Según la LOMCE, la asignatura de Filosofía seguirá siendo una asignatura troncal en todas las modalidades de bachillerato (Artículos 34bis.1a, 34bis.2a, 34.bis.3a y 34bis.4a): Ciencias, Artes, Humanidades y Ciencias Sociales. Sin embargo, la asignatura de Historia de la Filosofía de segundo de bachillerato queda como optativa (artículo 34.6f) (actualmente es una asignatura troncal, esto es, común a todas las modalidades de bachillerato). La presente reforma, argumentaremos, tiene en este sentido un claro componente ideológico que es coherente con el intento de conseguir una población cada vez más acrítica y con menores conocimientos de política, de tal modo que la masa de población sea más sumisa ante el poder, el cual está en manos de los gestores de las grandes entidades financieras y otros magnates empresariales (como el señor Emilio Botín) a quienes el ministro Wert representa.

la filsosofía en segundo de bachillerato

La filosofía en el bachillerato tiene los días contados

En primer lugar, merece la pena destacar los contenidos de la asignatura de Historia de la Filosofía. En general se suele estudiar críticamente a una serie de autores influyentes en la historia de la filosofía. Dado que, en general, la duración del curso no permite estudiar a todos los personajes de la lista, sino solo a una selección de 4 ó 5, generalmente, elegidos por el profesor. En esta lista aparecen los siguientes nombres: Platón, Aristóteles, Santo Tomás de Aquino, René Descartes, David Hume, Inmanuel Kant, John Locke, Karl Marx, Friedrich Nietzsche y José Ortega y Gasset (antes aparecía María Zambrano y no estaba John Locke).

Relegar estos contenidos a la optatividad, sabiendo además que la Historia de la Filosofía es una asignatura tan popular como Matemáticas, implica relegar a la optatividad conocimientos tales como que existen distintos modelos educativos y de organización social (Platón, Marx), que uno ha de ser crítico y no rendir su razón y su lógica al juicio de los expertos por el mero hecho de ser expertos (Inmanuel Kant), que en el trabajo asalariado hay una relación explotado-explotador (Marx) o que es legítimo que el pueblo se rebele cuando el Gobierno es ilegítimo (John Locke). Evitar que estos conocimientos lleguen a la población a través de la educación secundaria es una forma de crear población políticamente ignorante. Esto en cuanto a los contenidos.

En cuanto a las formas, a las herramientas que el saber filosófico puede proporcionar al alumnado, al ciudadano (y votante) del futuro, nos encontramos con más de lo mismo. En la asignatura de Historia de la Filosofía se aprende a evaluar críticamente opiniones ajenas, tales como la opinión de Platón o la de Aristóteles, a expresar oralmente y por escrito las propias opiniones, a reflexionar sobre cuestiones tales como la justicia, el bien común, la democracia, el poder, el conocimiento, etc., a utilizar el diálogo argumentativo como medio de llegar a la verdad, a detectar incongruencias y a evaluar argumentos, entre otras cosas. Todas estas herramientas suponen, en el contexto de la dictadura de los mercados, puntos de fricción contra el ejercicio de su poder.

El objetivo de esta reforma es, por tanto, crear una población ignorante que no provoque problemas al poder financiero que se oculta tras una falsa y deslegitimada democracia y a través de cuyos gobiernos legisla, no solo en España, sino también en el resto de Europa. Son los mismos poderes financieros que en su día esquilmaron a bastantes países de Sudamérica, sobre todo a Chile y Argentina, a través de Pinochet y Videla, respectivamente. La diferencia es que en Europa no nos obligan los militares con sus armas, sino el Tratado de Lisboa.