Filosofía

Inicio Ciencia y Filosofía La Mente Humana y el Cerebro Animal

La Mente Humana y el Cerebro Animal

Publicado por Malena


Rupert Shaldrake, estudió Filosofía en Harvard y Ciencias Naturales en Cambridge. Se doctoró en Química y fue miembro investigador de la Royal Society y del Clare College de Cambridge.

Es autor de una gran cantidad de artículos en revistas científicas y escribió varios libros, entre ellos, «De perros que saben que sus amos están camino de casa», ”Siete experimentos que pueden cambiar el mundo” y “El renacimiento de la naturaleza”.

Según los experimentos realizados por Rupert Shaldrake, sobre la conducta de los perros, pudo comprobar que muchos animales domésticos pueden percibir las intenciones de sus dueños que se encuentran a mucha distancia; pueden orientarse cuando se pierden y volver a sus casas y pueden anticipar terremotos y hasta percibir con anticipación la muerte de una persona de su entorno.

Los humanos tienen la mayor parte de las capacidades perceptivas de los animales pero en menor grado; tal vez por haber perdido esa sensibilidad a medida que el cerebro evolucionaba; o quizás debido al desarrollo del lenguaje; o probablemente, como resultado de la civilización, la lectoescritura y la tecnología.

Se sabe que en comunidades de aborígenes de Australia, la telepatía y el sentido de la orientación están muy desarrollados y que en poblaciones rurales de Europa se reconoce la habilidad de las personas de percibir en forma inexplicable ciertos fenómenos, como la “segunda visión” que dicen tener los habitante escoceses de las tierras altas, la capacidad de los campesinos de Noruega para anticiparse a los hechos y de los orientales que viven en la India, donde estas formas de percibir se dan como supuestas.

En las sociedades modernas se pueden registrar diferencias de percepción entre sus habitantes, por ejemplo, los niños pueden ser más sensibles para recibir mensajes telepáticos y las mujeres más que los hombres.

Estos fenómenos, a pesar de ser muy llamativos, han sido ignorados por mucho tiempo por la mayoría de los científicos; sin embargo esta indiferencia cambia cuando se comienza a descubrir que estas facultades inexplicables pueden formar parte de nuestra naturaleza biológica.

La percepción telepática humana proviene de los vínculos que desarrollan los animales en su grupo; por lo que es posible hacer una relación entre la investigación psíquica, la parapsicología y la biología y estudiar estos fenómenos desde la perspectiva evolucionista.

Según la teoría de Rupert Shaldrake, las intenciones tanto de animales como de humanos pueden influir telepáticamente a través de campos mórficos; y así como un campo de intención puede influir a personas o animales a distancia, también puede afectar su sistema físico.

Los experimentos realizados por René Peoc`h con polluelos, dieron como resultado que tanto los animales domésticos como los que no lo son, pueden afectar su entorno con sus temores o deseos.

En cuanto a las intenciones que van más allá del cerebro, también existe la sensación de ser mirado desde atrás y los experimentos realizados confirmaron este fenómeno.

El campo perceptual está asociado a la actividad del cerebro pero puede ir más allá en función a lo que percibe; y este campo es una especie de campo mórfico.

En física cuántica, cuando dos partículas interactúan entre sí, permanecen ligadas de alguna forma formando parte de un mismo sistema indivisible y esta propiedad de “no localización”, tiene implicancias de gran importancia.

Los campos mórficos enlazan miembros del mismo grupos social, los cuales pueden permanecer conectados aún cuando se encuentren lejos unos de otros. Son lazos invisibles que actúan como canales de comunicación telepática, entre personas y animales y entre personas y personas.

Los experimentos realizados por Rupert Shaldrake sugieren que las intenciones, deseos y temores pueden influir sobre animales y personas a distancia, con quienes hemos tenido una relación de intimidad ; y también se puede ejercer influencia en las personas y en los animales con la manera de mirarlos aunque no hayan advertido nuestra presencia.

Podemos mantener una conexión con nuestra casa aún si estamos muy lejos de ella y presentir cosas que están por suceder, fenómenos que desafían las normales nociones que tiene el hombre sobre causalidad.

Fuente: “De perros que saben que sus amos están camino de casa”; Rupert Sheldrake.

Categorías: Ciencia y Filosofía