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Auguste Comte y la Ley de los Tres Estados

Publicado por Malena

Augusto Comte (1798-1857), filósofo francés, fue el fundador del positivismo.

Para este filósofo, sólo existen los hechos, los fenómenos únicos experimentales y sus relaciones de sucesión y simultaneidad.

La postura anti metafísica de Comte, niega la realidad de un absoluto y del conocimiento de las cosas en sí mismas, de las leyes objetivas y de las nociones de causalidad y finalidad.

El problema filosófico de su época fue la crisis que se produjo a partir de 1789, debido a la revolución francesa, a la constante evolución de la ciencia y a la necesidad de establecer un nuevo orden moral y social.

A Comte le preocupaba el rechazo por las instituciones, el desprecio por determinados valores, el desorden moral y la confusión reinante, tanto organizativa como política; y esa necesidad de orden y estabilidad también está presente en toda la cultura de la restauración.

Comte interpreta a su época como un tiempo de anarquía moral y espiritual; y sus ideas positivas siguen la doctrina de Saint-Simón (1760-1825), economista y sociólogo francés que luchó con los norteamericanos en la guerra de la independencia.

Saint-Simón, que fue un precusor de las doctrinas socialistas, renunció a su título de conde otorgado por la realeza, porque consideraba que las clases ociosas, como la de la nobleza y la de los militares debían ser eliminadas, pero no creía en la lucha de clases.

Comte deseaba establecer un sistema cierto de ideas positivas y de verdades, universalmente aceptado, relacionado con el saber, el hombre y el mundo; que lograra sustituir las creencias teológicas y metafísicas por un sistema científico; las nociones empírico subjetivas por leyes fundamentadas científicamente y la tradición por el método experimental; y creía que solamente esa reforma intelectual haría posible una reorganización total y definitiva de la sociedad.

Para Comte, el estado positivo es el verdadero camino de la sociedad y no solamente su programa político.

La famosa “Ley de los Tres Estados” de Comte, es el principio en el que se basa su doctrina, que explica el desarrollo progresivo y demuestra que todo conocimiento pasa por tres estados diferentes, teóricos y sucesivos, a saber:

Un estado teológico (ficticio)
Un estado metafísico (abstracto)
Un estado científico (positivo)

Cada uno de estos estados tiene tres métodos diferentes de investigación científica, tres modos de ver al hombre y al mundo y se relacionan con distintos momentos históricos y con diferentes etapas de organización político-social.

Esta restauración del progreso intelectual y social de la humanidad no incluye el rechazo al pasado por considerarlo erróneo, sino que los considera pasos previos y necesarios al estado positivo, ya que responderían a necesidades históricas.

Comte realiza una clasificación de las ciencias y considera la sociología (ciencia del hombre y de la sociedad), la última ciencia que ingresa en el positivismo, que expresa el definitivo estado positivo.

En sus últimos años, la relación apasionada de Auguste Comte con Clotilde de Vaux, lo llevó al misticismo y a intentar convertir su doctrina en una especie de religión universal.

Para Comte, el progreso intelectual y social no se basa solamente en el esfuerzo humano sino en una fuerza natural y objetiva, que favorece el progreso si se aprovecha en el momento oportuno.

Comte describe a la historia como un laboratorio, y a la humanidad como la constructora de los instrumentos para dominar a la naturaleza; independiente de las voluntades individuales subjetivas.

Fuente: “John Stuart Mill, Vida, pensamiento y obra”; “Comte y la ley de los tres estados”; Colección Grandes Pensadores.
Diccionario Enciclopedia Salvat.

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