Filosofía

Inicio Filosofía Oriental Krishnamurti y el Arte de Ver

Krishnamurti y el Arte de Ver

Publicado por Malena

J. Krishnamurti se refiere a la importancia que tiene saber observar, porque sólo vemos el mundo de una manera parcial, utilizando una pequeña parte de la mente.

Ver en forma completa es un arte, pero por distintas razones estamos viendo solamente con un fragmento del cerebro y es necesario ser capaz de ver en forma total,

La mayoría vivimos demasiado concentrados en nuestros propios problemas, influidos por nuestras creencias, tradiciones y por el pasado, y todo esto nos impide ver o escuchar.

Vemos la naturaleza a través de imágenes, de conceptos, de conocimientos, o experiencias, pero la naturaleza real no la vemos.

Es demasiado difícil ver la realidad sin que nada se interponga entre nuestra mirada y el hecho real; y tampoco escuchamos verdaderamente lo que el otro nos dice, porque no podemos establecer con él ninguna relación directa, ya que ni siquiera estamos en relación directa con nosotros mismos, ni con nuestras ideas, pensamientos, motivaciones o impresiones, porque siempre es la imagen la que se interpone.

Es necesario comprender que el acto de ver en forma completa, sin imágenes, es la única verdad, porque las imágenes son las que no nos permiten ver ni sentir (no en el sentido de sentimentalismo o emotividad), sentir profundamente con la mente y el corazón.

Hemos sido entrenados desde chicos solamente para observar fragmentos y el resto de la mente que es inmensa, no la conocemos.

El concepto, que es una idea, no nos permite ver ni actuar, por eso, para nosotros actuar es un problema, un conflicto entre el acto y el concepto.

Es necesario cambiar este modo de vivir, de sentir y de actuar; y esto solamente se puede lograr si sabemos mirar, no sólo con los ojos sino con la mente y con el corazón.

El mundo está condicionado por la sociedad y por la cultura, que es un producto del hombre, y por las múltiples influencias conscientes o inconscientes que nos llevan a vivir en un pequeño espacio de la mente.

El hombre se especializa en una actividad y vive toda la vida viendo solamente con ese pequeño sector de la mente.

Si no hay un cambio radical, los seres humanos seguirán sufriendo, continuarán teniendo conflictos, guerras, no podrán ser felices y sentirán dolor y desesperación; porque viven sus vidas hipnotizados, obedeciendo las pautas culturales moldeadas por la sociedad.

Las instituciones y la tecnología hacen lo mismo, todos moldean la mente para que funcione según patrones determinados y los cambios sólo se producen en ese fragmento.

¿Cómo hace la mente para actuar en forma total y no en forma segmentada, condicionada por la educación y el miedo? ¿Cómo hacer que la mente se torne sensible?

No hay un método para lograrlo, porque cualquier método o sistema, fragmenta la realidad.

Somos insensibles y no se puede aprender a ser sensible; pero si uno es capaz de lograr sensibilidad completa en la totalidad de la mente, entonces comenzaremos a actuar de otra manera y nuestros pensamientos y sentimientos serán totalmente diferentes.

Cada vez somos más insensibles, más duros, más brutales y violentos, y no hay nadie que pueda decirnos cómo ser sensibles.

Nos hemos vuelto insensibles porque estamos actuando en nuestro pequeño campo fragmentado de la mente.

Lo único que podemos hacer es ver, ver nuestro pequeño mundo individual construido para progresar individualmente y lleno de conflictos.

El conflicto desaparece cuando vemos en forma total con toda la mente y con todo el corazón, ahora, en este mismo momento, porque sólo existe el hoy.

Ver es la acción del amor, porque sólo el amor torna sensible a la mente.

El ver es comprender sin imagen alguna; derriba todas las barreras y termina con los desacuerdos, porque cuando todos ven sin imágenes, ven con la mente y con el corazón y desaparecen las diferencias.

Nos hemos construido nuestro pequeño rincón porque queremos vivir tranquilos, insensibles a la totalidad. Queremos sentirnos a salvo y satisfechos buscando el placer, pero donde hay placer también hay dolor, porque no se puede tener uno sin el otro y cuanto más placer logremos, más dolor tendremos.

Fuente: “La raíz del conflicto”; J. Krishnamurti.

Categorías: Filosofía Oriental