Filosofía

La Virtud

Publicado por Christian

El pensador busca la sabiduría... la virtudDentro de la propia filosofía platónica, no existe un concepto más o menos estable de “virtud”, aunque sí una serie de conceptos diversos que no son excluyentes entre sí.

Por ejemplo, existe la virtud como purificación; en el Fedón así como también en el Fedro, el hombre que es considerado virtuoso tiene libre de pasiones el alma, desprendiéndolas valientemente del cuerpo, con el objetivo de poder realizar así el acceso a las Ideas (apartado del cual ya hemos hablado anteriormente). Este concepto posee una influencia muy fuerte con diversas ideas pitagóricas; no obstante, en su obra Filebo, admitirá Platón que una vida virtuosa, “buena”, es una que es mezclada (“mixta”) pudiendo experimentar también placer –eso sí- con moderación.

La virtud como sabiduría es aquel concepto de origen socrático al que Platón siempre dio mucha importancia, manteniéndose fiel a éste. No en vano, será en este momento cuando ese saber es de orden puramente superior, entrando dentro de éste las Ideas del Valor, Justicia, Bien, Piedad, etc. Con ello Platón intentará superar el relativismo de la virtud de los sofistas con los cuales estuvo enfrentado filosóficamente hablando durante largo tiempo, llevando a cabo la unificación de todas las virtudes en esa Idea del Bien de la que hablamos apenas unas líneas atrás.

La virtud como armonía es un concepto que, propiamente, encontraremos desarrollado en la República, en donde la justicia aquí es considerada como la virtud fundamental, consistiendo en un acuerdo de las 3 partes que componen el alma, exactamente como si se tratara de 3 segmentos de un equilibrio musical, ese que será de la cuerda grave, el de la alta y el de la media. Surgirá en el alma siempre que una de esas partes haga lo que siente propio, de tal forma que dominarán o serán subyugadas entre sí “conforme a la naturaleza”; algo que significa que la fracción racional deberá ser guiadora de la fracción irascible (aquella que no es prudente, pero sí valerosa), y ambas dominar a la apetitiva. Consiguiendo esto, el hombre será un ser justo, valeroso, armonioso… momento en que, por ello, sabremos por qué la virtud se considera como belleza, salud, bienestar del alma.

Y es que, en este momento exacto, tendríamos formulada por vez primera la división de la armonía de los hombres, de la virtud en cuatro categorías tanto principales como prácticamente fundamentales: templanza, fortaleza, prudencia, justicia.