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22
Feb

Filosofía Oriental

Publicado por Malena el 22 de Febrero de 2008

Filosofía Oriental

Ampliar la mente es una necesidad urgente

La Filosofía Oriental se diferencia de la Occidental por su componente tradicionalista y su interpretación mística de la realidad.

Muchos filósofos de Occidente no consideran a estas doctrinas como filosóficas, sin embargo, Egipto fue la cuna del conocimiento oriental y de la mayoría de las teorías místicas, que también influyeron en el pensamiento de los antiguos filósofos griegos.

El conocimiento místico oriental se concentraba en fraternidades secretas y las enseñanzas de sus maestros solamente eran compartidas por sus miembros. Esa tendencia en gran parte fue uno de los motivos de la pérdida de todo el caudal de conocimiento que se concentraba dentro de los claustros donde se reunían.

Más tarde, esta antigua sabiduría, mezclada con creencias ocultistas, se fue transformando en una enorme cantidad de supersticiones, cultos y credos, que por último se convirtieron en religiones o ciencias ocultas.

Sin embargo, muchas de estas doctrinas son una gran fuente de sabiduría y enseñanzas éticas.

Las religiones Orientales conservan una concepción del hombre como parte de la naturaleza con un poder potencial dentro de si mismo, mientras que Occidente lo separó de ella privilegiando como paradigma a la razón.

El Budismo en realidad no es una religión, porque esta doctrina propone una meta principal en esta vida que es llegar al autoconocimiento. Reconoce la existencia de un Dios inmanente, es decir dentro de cada uno de nosotros, que solamente se puede vislumbrar conociéndose a si mismo.

La mayoría de las religiones orientales tienen una concepción filosófica mentalista, es decir que consideran a la realidad como un proceso mental factible de modificar con la mente por medio de la meditación.

Son panteístas es decir, conciben un Dios inmanente, dentro de cada cosa existente. Todo lo que existe que nos parece real es una creación mental de una mente total que nos contiene.

Vemos que Parménides identifica el Ser con el pensar y considera al mundo sensible como una ilusión de los sentidos y Platón reconoce el Ser en las esencias puras trascendentes aceptando que los fenómenos de la realidad son solo apariencias.
Pero para estos filósofos, todo otro conocimiento que no sea racional no existe.

Toda filosofía es una forma de concebir el mundo. Las religiones también son cosmovisiones pero basadas en el dogma. La filosofía occidental se funda en la razón y la oriental en el poder de la mente más allá de la razón.

Las religiones occidentales adoptaron la filosófía platónica con un Dios trascendente y poderoso que nos ha legado un código ético que permitirá que nuestra alma sea inmortal y nos absuelve con el Bautismo, de la culpa heredada de nuestros primeros padres, por querer ser como dioses.

Los budistas creen en la reencarnación y el karma que traemos de otras vidas y en la posibilidad de liberarnos de este condicionamiento para no volver a renacer.

En Oriente consideran que los principios básicos de las enseñanzas ocultas habilitará al hombre a llegar al verdadero conocimiento racional. Esta antigua sabiduría predice fenómenos que todavía no se pueden llegar a comprender con la razón, y su forma de concebir el origen del Universo se asemeja a las más aceptadas teorías científicas actuales.

21
Feb

Parménides y su influencia

Publicado por Malena el 21 de Febrero de 2008

Parmánides y su Influencia

En toda ciencia nadie está libre de influencias

Parménides creía que la razón era lo único confiable para el hombre. Se resistía a creer en el cambio y tenía la idea, común en esos tiempos, que todas las cosas de este mundo siempre existieron; porque lo que Es nunca pudo no haber sido ni tampoco dejar de Ser, por lo tanto, para él, el cambio no era pensable.

Sus sentidos le revelaban algo muy diferente a lo que la razón le imponía; sin embargo decidió confiar solamente en su pensamiento.

Estaba convencido que todo lo que parece que existe en la realidad no es real precisamente porque no coincide con lo que le señala la razón.

Esta forma de pensar, centrada en la razón humana, en filosofía se considera racionalismo, cuando la razón es la única fuente de conocimiento.

A los filósofos de esa época siempre les preocupó el problema del cambio y trataban de solucionarlo imaginando un principio que permanecía eternamente, siempre igual, infinito, y diferente para cada cosa, con el poder de formar todo lo que existe.

Sin embargo, Parménides no es considerado por la mayoría como un idealista al identificar al ser con el pensar, porque se reduce a describir un principio formal sin un contenido objetivo, convirtiéndose en apenas una estructura que no contiene ninguna realidad. Su teoría por lo tanto es realista.

En este sentido, lo mismo sucede con Zenón de Elea y su idea sobre la ilusión del movimiento, que resulta admirable como razonamiento pero inadmisible en la práctica.

O sea que en estos filósofos la comprensión de la realidad los lleva a una concepción del mundo puramente formal, sin ninguna consistencia.

Platón se da cuenta del punto débil de los argumentos de Parménides cuando confunde existencia con esencia, es decir las estructuras formales del pensamiento con las reales del ser.

Una de las influencias de Parménides sobre Platón es que el camino del conocimiento no puede ser otro que el pensamiento y la razón.

Platón también toma de Parménides la teoría dualista que propone la existencia de un mundo ilusorio relacionado con los sentidos y otro verdadero de intuiciones intelectuales.

También utiliza Platón la discusión como método para llegar a la verdad, que recibe de Zenón de Elea y de Parménides, y que desarrolla profusamente en la práctica denominándola dialéctica.

Sin embargo tampoco Platón logra desunir la esencia de la existencia, con la diferencia que amplía este pensamiento proponiendo una multiplicidad de seres que para Parménides sólo eran uno.

Además Platón le confiere a las cosas del mundo sensible una cierta calidad inferior de ser como fenómenos aparentes debido a su relación con las ideas, pero este argumento resulta desde el punto de vista racional, incomprensible.

Aristóteles también señala a Platón las debilidades de la teoría de las ideas y la inutilidad de la dualidad de mundos que para él no son necesarias.

Pero la más importante objeción de Aristóteles es la afirmación de Platón que las ideas son trascendentes, porque precisamente esta objeción es la que inspira a Aristóteles para intentar con su obra a retornar esas ideas al mundo sensible.

20
Feb

Parménides y el Principio de Identidad

Publicado por Malena el 20 de Febrero de 2008

Parménides y el Principio de Identidad

Parménides provocó un fenómeno no deseado, el hombre fragmentado.

Parménides comienza su obra refutando la teoría del continuo cambio de Heráclito; y sin quererlo descubre el principio de identidad. La realidad no puede ser una cosa y luego otra, porque esta afirmación está en contra de toda lógica.

Parménides es un gigante de la filosofía que contribuye con un aporte colosal que todavía hoy en día perdura.

La contradicción que vio en la filosofía de Heráclito era que todo lo que nos muestran nuestros sentidos no es lógico y no se puede comprender con la inteligencia.

Este concepto ya era suficiente como para que el pensamiento de Parménides pasara a la inmortalidad, pero sus aspiraciones fueron mucho más allá y se atrevió a elaborar una doctrina propia inspirado por el descubrimiento de esta contradicción.

De modo que a partir de la lógica irrefutable de que el ser no puede nunca no ser, propone como una consecuencia inapelable, que el ser es uno solo y que nunca comenzó ni terminará jamás, porque por lógica no pudo ni llegará alguna vez no ser.

Por las mismas razones, el ser no tiene extensión alguna ni bordes y tampoco se mueve.

Parménides se daba cuenta, a pesar de sus afirmaciones, que la realidad era muy diferente a la descripción lógica que él hacía; que el mundo se caracterizaba por la diversidad, los cambios y el movimiento; por lo tanto llegó a la conclusión heroica de que todo lo que captamos con nuestros sentidos es ilusorio.

De esa manera extrae otra conclusión no menos original que propone la existencia de dos mundos, uno que se puede entender con el intelecto y otro que se puede sentir con los sentidos pero que no se puede comprender con la razón.

Es decir, que lo único que tenemos para comprender lo que verdaderamente Es, es nuestro pensamiento racional y no necesitamos ninguna otra cosa.

Para Parménides el Ser es exactamente idéntico al pensamiento lógico y crea con este criterio, el fundamento del pensamiento de Occidente que perdura aún en nuestros días.

Marca un nuevo rumbo muy significativo en la filosofía, porque a partir de este filósofo el hombre se separa de la naturaleza y le costará aceptar que forma parte de ella.

Desde Parménides, la única forma de llegar al conocimiento del ser es con la razón, o sea, con nuestra intuición intelectual.

La concepción de Parménides de un ser quieto, que continúa predominando en Occidente, no alcanza en la actualidad para comprender la realidad, a la luz de los nuevos descubrimientos. Por esta razón la ciencia ha tenido que recurrir a la verificación estadística para poder avanzar en la investigación de los fenómenos vivientes.

El predominio de la razón ha influenciado en el desarrollo de Occidente, generando el fenómeno de la deshumanización debido al predominio de la teoría sobre la práctica.

La naturaleza no se puede ajustar a patrones fijos e inmutables, porque es cambiante y difícil de predecir. Los avances científicos han sido importantes pero el hombre ha perdido su integridad en el camino y su relación con la naturaleza.

19
Feb

Anaxágoras y la Idea de Holograma

Publicado por Malena el 19 de Febrero de 2008

Anaxágoras y la Idea de Holograma

Es un pensamiento de avanzada la idea de holograma

Anaxágoras, filósofo griego del siglo VI a. de C , no podía aceptar que la naturaleza proviniera de un solo elemento como solían pensar los filósofos de esa época, sino que proponía que todas las cosas estaban formadas por pequeñísimas partes imperceptibles que de alguna manera incluían el todo.

Sus ideas, sin los recursos tecnológicos actuales, era puramente una especulación basada en la intuición y la razón, sin embargo exponía un concepto novedoso y revolucionario en su tiempo que en la actualidad forma parte del conocimiento científico, la idea de holograma.

Estas diminutas partes que imaginaba, según él, eran los bloques fundamentales que constituían los objetos de la realidad, que según su doctrina poseen en su interior algo de la totalidad, fenómeno similar al conocido en la actualidad como holograma.

El holograma es un fenómeno fotográfico que reproduce una imagen tridimensional de un objeto mediante un haz de luz laser. Hoy en día, con esta técnica se logran formar hologramas.

Si un holograma con una figura completa se rompe, esta figura estará presente en cada trozo de él.

Del mismo modo que ahora sabemos que ocurre con nuestro cuerpo, cada una de las células que lo componen contiene información de todo el cuerpo y no solamente del sector del organismo de donde corresponde. O sea que la totalidad se encuentra en cada una de esas pequeñísimas partes infinitas y casi invisibles, con cualidades diferentes, cuyo predominio determina la característica propia de cada objeto.

Anaxágoras se preguntaba cuál era la fuerza que organizaba las cosas dándoles su forma específica y pensó en la existencia un tipo de inteligencia ordenadora.

No creía en fuerzas sobrenaturales ni en dioses, al igual que Empédocles y Demócrito; y su interés más importante era el estudio de la Astronomía, que lo llevó a la conclusión de que los demás cuerpos celestes estaban constituidos por los mismos elementos que existen en la tierra.

Anaxágoras fue perseguido por el poder político de Atenas debido a sus creencias ateas, en contra de las divinidades aceptadas en esa ciudad. Había investigado los astros y afirmaba que no eran dioses sino cuerpos incandescentes, postura que le costó el exilio.

Sus conocimientos sobre cosmología le permitieron conocer cómo se producían los eclipses

Su aporte más importante fue su teoría de la existencia de una inteligencia organizadora por el poder de atracción de elementos semejantes. El poder organizador de esa inteligencia convierte al desorden existente en un cosmos ordenado que también es el origen del movimiento.

18
Feb

Zenón de Elea y el Movimiento

Publicado por Malena el 18 de Febrero de 2008

Zenón de Elea y el Movimiento

Parece una verdad con fundamento que no existe el movimiento.

Zenón, de Elea, Grecia, (siglo V. a. de C.), discípulo de Parménides, ganó fama y popularidad estudiando principalmente el movimiento.

Sostiene los mismos principios de la escuela de Elea pero nos sorprende con sus afirmaciones sobre los fenómenos del mundo sensible.

Este filósofo se ocupó desde un principio, con preferencia absoluta, en explicar que el movimiento de los objetos no existe porque no es pensable y por lo tanto no es lógico.

Zenón sigue el pensamiento de la escuela de Parménides, que afirma que las cosas no pueden ser y luego no ser, porque lo que es es y lo que no es no es; y el cambio las hace incomprensibles intelectualmente, por lo tanto, sólo Es lo que se puede pensar o sea que ser y pensar es lo mismo.

El resultado inmediato de esta observación según Zenón, demuestra que el movimiento es solamente ilusorio.

A Zenón, como a la mayoría de los filósofos griegos, le gustaba captar la atención de sus seguidores con alegorías con las cuales trataba de demostrar su teoría.

En uno de sus relatos y desde el punto de vista de la lógica un oponente veloz llega después a la meta si compite con alguien más lento, si le da una ventaja, porque el espacio es ilimitado.

Esta idea de la no existencia del movimiento coincide con el Ser inmóvil y fijo de Parménides, que ha resistido los embates del tiempo y permanece hasta nuestros días.

La ciencia actual ha conservado el concepto de que la lógica es uno de los requisitos para que un conocimiento sea considerado científico.

Con la convicción de Zenón, parece entenderse mejor la necesidad de inmutabilidad de las cosas para considerarlas existentes.

La ilusión de movimiento podemos constatarla en una proyección de figuras estáticas dispuestas de manera al que al verlas pasar sucesivamente con la suficiente rapidez, nos parece que están en movimiento. El cine es un ejemplo. Lo que parece movimiento es sólo la proyección de fotografías estáticas que cambian, o sea, que en lugar de movimiento sólo existe el cambio.

Si no existe el movimiento, – que es la capacidad que tienen los cuerpos de cambiar de lugar – , como el espacio no existe, sólo existiría el cambio.

Quiere decir que el aparente movimiento de una cosa sería sólo el cambio de una configuración por otra.

Para que esto tuviera sentido en la realidad, cada cambio de configuración estaría acompañada del cambio consecuente en todo su entorno, o sea que cada aparente movimiento produciría efectos concomitantes en el resto y viceversa.

Este modo de ver las cosas explicaría la conocida frase que dice que el aleteo de una mariposa en un lugar puede producir un tifón en otro, enfatizando la importancia de nuestros actos y su influencia sobre la realidad total.

Y entonces, para que nuestra vida evolucione tampoco necesitamos movernos ni trasladarnos a ningún lugar, simplemente tenemos que intentar un cambio y esto se puede comprobar porque cuando cambiamos, todo a nuestro alrededor también cambia.

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