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29
Feb

Confucio y la Moral – Parte II

Publicado por Malena el 29 de Febrero de 2008

Tabla de contenidos de Confucio y la Moral

  1. Confucio y la Moral
  2. Confucio y la Moral – Parte II

Confucio y la Moral-Parte-2

La moral no surge de afuera hacia adentro, emerge del centro

El Budismo, el Taoísmo y el Confucianismo son las tres doctrinas filosóficas básicas de China.

Las enseñanzas de Confucio mantenían unida a una sociedad que contenía a la mayor parte de la población mundial.

Confucio estaba convencido que la paz de una comunidad era imposible si el hombre individual no lograba la armonía moral en su interior.

El Taoísmo no era muy diferente, al proponer la necesidad de armonizar los opuestos presentes en cada hombre; y el Budismo sosteniendo la teoría de la necesidad del autoconocimiento para lograr la sabiduría.

En China no existe la fidelidad a una sola doctrina, porque éstas forman parte de una unidad y están relacionadas entre si.

Tradicionalmente todo chino era confucionista al festejar las fiestas nacionales; si estaban enfermos convocaban a los sabios taoístas que les proveían hierbas sanadoras y se conectaban con los espíritus y al final de la vida llamaban a los sacerdotes budistas que creían en la reencarnación. Los tres cultos se fundían en la vida china en uno sólo.

Desde la infancia los chinos aprenden el respeto por los valores familiares y la importancia de las relaciones padre/hijo, marido/mujer, hermano mayor/hermano menor, amigo mayor/amigo menor, gobernante/súbdito.

La vida implica un constante entrecruzamiento de estas relaciones; y según sea el comportamiento de cada uno así será su destino.

Confucio decía que la base de toda relación es la comprensión de los sentimientos e intereses de cada uno. Si el hombre logra esa empatía será sensato, sincero, y no se encerrará en si mismo.

La relación familiar armónica se trasladará a la comunidad y a toda la sociedad, y así a todo el mundo.

Confucio no se detiene en las relaciones humanas solamente sino que incluye el respeto por la naturaleza y por todo el Universo.

El Confucianismo es una filosofía sobre el comportamiento ético con una función religiosa y los chinos consideran a Confucio el primer maestro.

Para Confucio la felicidad del hombre se basa en la tradición, la autoridad y la obediencia. Su doctrina establece un orden rígido para organizar una sociedad estable, donde cada individuo tendrá obligaciones con sus superiores y responsabilidades con sus súbditos.

Confucio no hablaba de Dios, sólo intentaba inculcar en la gente un método para vivir una vida de bondad en este mundo.

Ocupó cargos políticos de poca importancia y no tuvo oportunidad de reorganizar la sociedad. Fue expulsado de la corte porque sus métodos no favorecían a las clases dominantes y se retiró para seguir enseñando como maestro.

Sin embargo, sus enseñanzas sobrevivieron a través de los escritos que coleccionaban sus seguidores con sus dichos, plasmados en el libro llamado Analectas.

Confucio creía en la bondad intrínseca de la naturaleza humana y que las reglas eran interiores no exteriores, dependiendo de la voluntad individual.

El Budismo se incorporó a la cultura china para cubrir la necesidad de una respuesta trascendente que no aportaba el Confucianismo.

Para Confucio ser noble vale más que la vida misma. El respeto por uno mismo, la humanidad hacia los demás, la buena fe, la caridad, la cortesía, la generosidad y la solidaridad deben prevalecer. Una persona debe tener seguridad en si misma, elegancia, perfectos modales y ser competente. Hablará lo menos posible, no será vanidoso ni demostrará ser superior, excepto en los deportes.

La educación deberá permitir hacer frente a cualquier adversidad y evitará que el éxito se suba a la cabeza o que la amargura deprima.

Confucio creía que la educación es lo que lleva al hombre a ser completamente humano.

28
Feb

Confucio y la Moral

Publicado por Malena el 28 de Febrero de 2008

Tabla de contenidos de Confucio y la Moral

  1. Confucio y la Moral
  2. Confucio y la Moral – Parte II

La benevolencia comienza dentro de uno mismo, hace posible la armonía familiar, mantiene el orden en la sociedad y la paz en el mundo

Confucio y la Moral

Primera parte

Confucio nació en un pequeño pueblo de China en el siglo VI a. de Cristo, fruto del segundo matrimonio de su padre que tenía 66 años, con una mujer muy joven de apenas 17 años. Con su primera esposa había tenido nueve hijas mujeres y un varón discapacitado y deseaba tener otro hijo.

Sin embargo cuando nació Confucio, su padre lo abandonó en una cueva por considerarlo poco agraciado, con el temor de haber engendrado un monstruo.

La cueva ha simbolizado siempre, desde épocas remotas, la humildad; y es común que se encuentre presente en los orígenes de los antiguos profetas.

La madre de Confucio consiguió rescatarlo y gracias a ella fue cuidado y educado esmeradamente; ya que su padre falleció al poco tiempo.

A los 17 años pierde a su madre que fallece a los 35 años y se dedica a enseñar.

En esa época, China era un país que estaba en guerra permanente. Eran tiempos caóticos con un marcado sistema de clases y corrupción política. La gente común padecía grandes sufrimientos y privaciones mientras la codicia enfrentaba a los nobles de esos lugares.

Los intelectuales como él eran mirados con desconfianza; sin embargo Confucio, que tenía la convicción que la educación para todos era la única manera de solucionar los problemas, se dedicó a enseñar tanto a pobres como a ricos en público, ya que no existía en esa época ningún otro sistema educativo.

Sus seguidores eran varones de todas clases y sólo enseñaba para obtener su comida diaria. Omitió a las mujeres a quienes consideraba hombres pequeños difíciles de manejar, con la obligación de obedecer a sus maridos; y en caso de viudez, a sus hijos.

Tal vez la imagen que tenía de su madre, tan dedicada a él, que lo salvó de un destino de pobreza e ignorancia, y su convicción de que la armonía familiar constituía el fundamento de una sociedad ideal, hayan influido para contradecir en parte su claro propósito de construir un estado equitativo.

Confucio fue el educador más relevante de China comparado con Sócrates en Occidente; y que más influencia ejerció y aún hasta ahora sigue ejerciendo en esa cultura.

Pensaba que un alumno debía ser principalmente fuerte y decidido porque su responsabilidad era el futuro de la humanidad.

Su doctrina significó una revolución pedagógica, al identificar a la educación con el desarrollo individual, porque para él se ve reflejada en toda la personalidad.

Para Confucio la única educación que existe es la educación moral que es la única clave para la paz.

Confucio no era un Dios sino un gran filósofo y un maestro cuyo pensamiento armonizaba con otros filósofos contemporáneos orientales como Lao Tsé y su doctrina Taoísta en China, y el Budismo de la India.

El justo medio es el que el hombre virtuoso debe instalar en su corazón; y para gobernar lo esencial es la integridad.

El justo medio corresponde a la doctrina de la media de Buda como la via regia para lograr la sabiduría.

Como Platón proponía una estado ideal donde prevaleciera la benevolencia y el cumplimiento de las leyes.

Pero la clase gobernante no aceptaba estos ideales tan elevados contrarios a sus propias ambiciones de extender sus imperios.

Confucio consideraba que la benevolencia era más importante que la ley, ya que con benevolencia hay respeto auténtico en tanto que las leyes se pueden cuestionar.

Enfatizaba que aprender algo y ponerlo en práctica era la mayor alegría y que con las palabras se podía expresar la verdad y tocar lo invisible.

Para Confucio la sociedad perfecta era lograr la armonía de la elevación espiritual para obtener la paz y la felicidad de la humanidad.

Sigue en Segunda Parte

27
Feb

La infidelidad y los Valores

Publicado por Malena el 27 de Febrero de 2008

La infidelidad compartida en su justa medida.

La Infidelidad y los Valores

Hace unos días un lector escribió un comentario relacionado con la infidelidad en la pareja y el carácter relativo de esa conducta, si es consensuada, es decir, cuando ambos, por consenso deciden tener otras relaciones simultáneas para vivirlas juntos o separados según se den las circunstancias.

En primer lugar, su propio cuestionamiento sobre el particular nos está revelando una característica humana que es la de sentirnos incómodos cuando hacemos ciertas conductas que son consideradas inapropiadas.

Claro que esta incomodidad puede ser una consecuencia de una moral aprendida, aunque también suelen sentirla quienes no han recibido enseñanza moral alguna.

La fidelidad en la pareja existe incluso en sociedades que aceptan la poligamia. Un hombre puede tener todas las mujeres que pueda mantener y esas mujeres llegan a ser buenas amigas. Pero en esas sociedades no todos los hombres desean tener muchas mujeres, aunque tengan el dinero para hacerlo, y aquellos que se deciden por la poligamia suelen tener una favorita.

Estas cuestiones nos enfrentan a considerar la naturaleza monógama del hombre, teniendo en cuenta también que muchos animales lo son.

Los filósofos ambientalistas que ponen énfasis en el aprendizaje y las condiciones del ambiente para definir al hombre, creen que nacemos como tablas rasas donde no han nada escrito y que estamos determinados exclusivamente por la sociedad en que vivimos y la forma de educación que hemos recibido.

Otros por su parte reconocen que el hombre es un ser pre programado, con la capacidad para aprender, porque es evidente que a través de la historia existen patrones estructurales que subsisten, independientemente de la cultura, que demuestran que existe una tendencia de los seres humanos hacia la perfección y el equilibrio y la libertad para elegir.

Esa tendencia no significa que seamos ni perfectos ni equilibrados, por el contrario, estamos permanentemente debatiéndonos entre el bien y el mal, porque así como se puede pensar, que tenemos capacidades innatas como la idea platónica del bien y del orden; tenemos que pensar que también contamos con la idea disgregadora del mal y del desorden.

Lo importante no es reconocer la dualidad sino la existencia de ese conocimiento interno intuitivo que supuestamente parecería que traemos desde el nacimiento.

Como dice Lao Tsé en el Tao Te Ching, el bien está en el mal y el mal está en el bien y aceptando esta dualidad que está en todos nosotros podemos comprender a los otros y no juzgar.

En la naturaleza hay una ley que es inquebrantable y que la ciencia utiliza para poder predecir acontecimientos. Es la ley de causa y efecto.

Cada acción tiene su reacción. Ninguna acción es inocente y causa siempre una respuesta, porque todas nuestras conductas tienen una motivación y una intención, modificar algo para nuestro bien.

Qué es el bien? El bien es la fuerza creadora y ordenadora, es el cosmos y representa la vida. El mal es la otra fuerza, opuesta, destructiva y transformadora, es el caos, y representa a la muerte y la transformación.

El Universo está hecho de estas fuerzas opuestas y no existiría como es, si sólo hubiera una. Las dos son necesarias para la vida.

El centro, es el equilibrio; y cuando logramos permanecer centrados la vida se hace más fácil.

El método para alcanzar el justo medio es reconocer en nuestro interior cuáles son los valores que deseamos adoptar para vivir y comprometernos con ellos para siempre.

El hombre es básicamente bueno, pero tiene en su interior a su sombra y decide quién quiere ser, para él y para su descendencia.

26
Feb

Mitos modernos

Publicado por Malena el 26 de Febrero de 2008

Los Mitos Modernos

El mito de la inmortalidad del cuerpo es el más inútil de los intentos.

Los mitos son relatos o leyendas que simbolizan las tragedias humanas y sobre humanas. A través de los mitos se han transmitido de generación en generación, las tradiciones populares y los significados de las distintas culturas, cuyos contenidos posteriormente fueron adoptados por las distintas religiones.

Cada mito encierra una enseñanza para la vida representada por la experiencia de sus protagonistas que pudieron alguna vez haber existido o ser solamente el resultado de la imaginario colectivo.

La vida moderna ha llevado al hombre a un materialismo salvaje que le ha hecho perder la fe. No sabe que esta pérdida implica también el abandono de su carácter estrictamente humano que es la capacidad de creer.

El pensamiento colectivo de las sociedades modernas es el encargado de recuperar este aspecto esencialmente humano intentando rescatar al hombre de la pérdida del sentido trascendente de su existencia, a través de la investigación científica de las creencias de las sociedades tribales y sus mitos, o rindiéndoles culto a la ciencia.

El nuevo concepto del mito se desarrolla a partir de figuras como Cassirer, filósofo alemán (1874-1945) que estudió los progresos científicos contemporáneos y que particularmente se dedicó a investigar los símbolos y a llevar a cabo una crítica de la cultura; y Lévi-Strauss(siglo XX) etnólogo francés de origen belga, profesor de Antropología Social, teórico estructuralista abocado a la tarea de participar sus experiencias con poblaciones indígenas de América del Sud, con una posición a histórica tratando de reflejar las relaciones entre los signos de la vida social moderna y los grupos tribales primitivos.

El hombre moderno tiende al pensamiento mágico para volver a conectarse con lo trascendente tratando de reanudar de ese modo su intención de vivir sin fe.

Pero también hay otra manera común de llenar este vacío existencial que está representada por el culto a la ciencia.

La posibilidad de la inmortalidad del cuerpo físico, mito que siempre existió desde épocas remotas, vuelve a cobrar influencia en el pensamiento colectivo y es una de las creencias modernas a la que se aferran no pocos partidarios de una vida humana eterna.

Una prueba de este fenómeno es la proliferación de empresas dedicadas a mantener los cuerpos de personas fallecidas de manera que no sufran el deterioro natural de la descomposición; para tener la posibilidad en el futuro de volver a la vida una vez que la ciencia haga factible una cura para las enfermedades que los acosaron estando vivos.

El conocimiento científico como poder abarcador de toda la realidad se transforma en la nueva religión con el culto al cuerpo.

Los fenómenos que todavía no puede explicar la ciencia simplemente no existen.

25
Feb

Platón y la esencia

Publicado por Malena el 25 de Febrero de 2008

Platón y la Esencia

El mundo sensible no tiene ni esencia ni existencia, es pura apariencia.

Platón, filósofo griego del siglo V a. de C., recibió una gran influencia de Parménides y de Sócrates. Pertenecía a una familia de buena posición económica y tuvo oportunidad durante diez años de viajar y de tener contacto con otros filósofos de esa época.

Parménides identifica al Ser con el Pensar, es decir, sólo le otorga existencia y esencia al mundo inteligible, en tanto que las cosas de la realidad para él son ilusorias.

El Ser no se puede definir porque es indefinible pero podemos investigar quién o qué es lo que existe y en qué consiste. Es decir, la realidad de su existencia y de su esencia.

Para lograr saber quién es el Ser es necesario que no pueda ser contenido en otra cosa y que él sea su única condición, inmodificable y permanente.

Ser significa existir, estar ahí y consistir cuál es su esencia o consistencia, en qué consiste.

Tampoco podemos definir qué es el existir, es algo que cada uno percibe a medida que vive pero que no se puede saber qué es. Pero sí podemos averiguar quién existe o qué es lo que existe.

La metafísica es la ciencia que trata de dar una respuesta sobre la auténtica existencia, de la existencia en sí.

En cuánto a qué es lo que consiste es la teoría del objeto o la teoría de la consistencia en general.

Estas dos teorías han sido mezcladas muchas veces pero hay que mantener la distinción entre el enfoque metafísico sobre la existencia y el enfoque objetivo de la consistencia, aunque no siempre sea posible.

Parménides es realista porque le otorga existencia al pensar; sólo el pensar existe y consiste. Consiste en el pensamiento racional, inteligible.

Platón generaliza el pensamiento de Parménides y propone que tienen esencia y existencia las ideas de todas las cosas y estas ideas se encuentran en el mundo inteligible, siendo la realidad sensible pura apariencia que no se puede comprender.

La esencia de una cosa es lo que hace que ella sea eso en si misma y no sea otra cosa. La idea de silla es un “concepto”, término tomado de Sócrates, que define los elementos esenciales de una silla, que de faltarle dejaría de serlo. La idea de un perro es un animal de cuatro patas con cierto tipo de estructura, pelaje, forma, que identificamos como un perro.

La idea esencial de cada cosa según Platón las recordamos de el mundo inteligible donde hemos estado alguna vez, y donde todo es perfecto y permanente, puras entelequias que no cambian que representan lo verdadero; mientras que la realidad se le asemeja sin llegar nunca a lograr esa perfección.

Para Parménides y para Platón lo único que existe se encuentra en el mundo inteligible y las cosas de la vida son simplemente ilusiones de los sentidos.

Las ideas según Platón son trascendentes, las podemos recordar pero no están en nosotros.

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