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26
Oct

Distintas Clases de Amor

Publicado por Malena el 26 de Octubre de 2009

Diversas Clases de Amor

El amor es la actitud que tiene el hombre hacia si mismo y hacia los demás y expresa la forma en que se relaciona con el mundo.

Existen distintas clases de amor:

El amor fraternal: es el que se siente por los hermanos y por todas las personas, y representa la unión y solidaridad con todos los hombres.

Lo superficial del otro es lo que nos separa porque es el centro el que expresa los sentimientos genuinos, la misma identidad, que tiene la virtud de alcanzar la misma profundidad en el otro.

El amor al desvalido es el principio del amor fraternal, porque amar a nuestros padres o hijos no constituye ninguna hazaña.

La compasión por el necesitado aumenta el amor a nosotros mismos y a nuestros hermanos, porque compasión significa conocimiento e identificación.

El amor materno: Es la única clase de amor incondicional que existe, la más alta expresión de amor generoso y altruista. Incluye tanto el cuidado y la responsabilidad por el niño y su crecimiento, como la alegría que experimenta la madre de estar viva y de su amor por la vida.

La mayoría de las madres brindan a su hijo el alimento para su desarrollo, pero solo unas pocas le inculcan también la felicidad de estar vivo; porque para lograrlo debe ser una madre feliz y no todas alcanzan ese objetivo.

Tanto el amor como la ansiedad van con la leche materna e influyen en la personalidad del niño.

Las madres aman a sus hijos mientras son pequeños y su deseo debería ser que crezcan para independizarse de ella.

Una madre con verdadero amor hacia su hijo debe alentar esa separación; y esto representa un acto de generosidad, o sea el haber dado todo sin desear nada más que la felicidad de su hijo.

Esto sólo lo logrará la mujer con actitud amorosa, que es capaz de sentir amor fraternal a todo el mundo y también a su hijo.

Amor erótico: El que puede amar a su hermano, puede amar a su prójimo; el que ama a su hijo amará a todos los que necesitan de su ayuda.

En cambio, el amor erótico es el deseo de fusión completa que se lo puede confundir con el enamoramiento, pero a diferencia de éste, es una experiencia de efímera intimidad sexual que por naturaleza es de poca duración, ya que este tipo de intimidad tiende a disminuir con el tiempo.

El deseo sexual busca un nuevo amor, engañándose con la ilusión de que el próximo será distinto.

Desear físicamente a alguien no es amor, porque es el amor el que tiene que inspirar el deseo.

El amor debe ser un acto de voluntad y compromiso, la elección de dedicar toda la vida a otra persona; porque en esencia todos somos iguales, varía solamente nuestra parte superficial pero no la vivencia de la esencia de cada ser. Si fuera solo un sentimiento no tendría base para sustentar una promesa a largo plazo.

El amor a si mismo: La religión considera egoísmo al amor a si mismo que Freud llama narcisismo. Sin embargo, si es bueno amar al prójimo también debe serlo amarse a si mismo.

El que puede amar a los demás también se quiere él mismo. El egoísta solo se interesa por si mismo, no en dar sino en tomar.

El egoísmo y el amor a si mismo son opuestos. El egoísta no se ama, se odia, es infeliz y desea satisfacciones para llenar su vacío y su frustración.

El amor a Dios:

El amor es la necesidad de superar la angustia de la separatividad por medio de la unión; lo mismo es el amor a Dios.

Dios es el símbolo del principio de unidad que subyace al mundo de las cosas, la fuente de todo, pero no podemos saber quién es Él con el pensamiento sino con la experiencia de unidad cuando nos identificamos con Él; de manera que lo más importante es la forma de vivir correcta.

En la madurez Dios deja de ser un poder exterior cuando el hombre ya ha incorporado sus principios de amor y justicia y se ha convertido en uno con Él.

Fuente: “El Arte de Amar”, E.Fromm, Ed. Paidós,

23
Oct

Krishnamurti y la Búsqueda del Placer

Publicado por Malena el 23 de Octubre de 2009

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Todos vivimos nuestras experiencias y nos comunicamos con los demás influenciados por nuestras ideas, creencias o prejuicios. Tanto es así que los que nos conocen pueden predecir nuestro comportamiento.

Krishnamurti nos dice que tenemos que recuperar la objetividad en el diálogo para poder comprendernos mutuamente y lograr la verdadera intimidad en una relación; porque el conflicto lo genera la brecha entre las ideas preconcebidas y la realidad .

Para poder llegar a este estado de claridad mental nos propone que es necesario aprender a ver las cosas como son en si mismas y no a través del velo de nuestros preconceptos.

Las imágenes que tenemos de las cosas y de las personas nos impiden verlas como realmente son; y si podemos eliminar las imágenes también podríamos eliminar el conflicto.

Afirma que la gente se refugia en sus ideas porque tiene miedo de enfrentar la realidad como es, y esconde su enojo, envidia y violencia, obligado a vivir comparando lo que es con lo que cree que debe ser.

El interés y la dedicación hacia uno mismo y la necesidad de satisfacción nos llevan a vivir una vida de males y miserias, porque el placer como objetivo esencial tiene su raíz en la indiferencia y el dolor.

Es necesario observarse y analizar las propias creencias para llegar a saber cuál es nuestro más profundo interés en la vida y dejar de estar tan centrados en nosotros mismos.

El hombre actual necesita sentirse satisfecho, teniendo poder, realizándose profesionalmente, teniendo una casa, un auto, una esposa o un hijo.

Para conseguir todo esto, somos agresivos, Los políticos son agresivos, los grandes personajes son agresivos, los hombres ricos y poderosos son agresivos; hasta la gente común es agresiva.

Krishnamurti nos dice que el miedo puede ser la causa de la agresividad, miedo a no ser nadie y de ser maltratado. Porque en la sociedad se trata con cortesía al rico y poderoso y no se tiene ninguna consideración con los que no tienen una posición destacada.

Por esta razón, tener una posición de privilegio se ha convertido en un hábito, o sea que es el contexto social el que nos torna agresivos.

El hacinamiento también es un factor que pone a la gente agresiva, porque el hombre, como los animales también tiene instinto territorial.

La presión de la sociedad, los adelantos tecnológicos actúan sobre las personas y les quitan su libertad interna y externa produciendo frustración y estallidos de violencia.

El hombre también tiene miedo a la relación, porque anhela la continuidad y la agresividad le atenúa el temor.

Puede aceptar su situación con resignación o huir de ella, en cambio lentamente va perdiendo toda sensibilidad porque se ha habituado a ello.

Cuando el temor no se enfrenta los seres humanos se vuelven insensibles a todo y duros por el miedo.

Para poder salir de ese estado, tengo que ser consciente de mi indiferencia y decidir renunciar a ese modo de vivir.

Estar atento y estar dispuesto a enfrentar la posibilidad del dolor, porque perseguir el placer ha sido la causa de la indiferencia. No rehusar el placer sino no someterse a él.

Para lograrlo, hay que aprender a mirar sin prejuicios, porque el placer surge cuando se introduce el pensamiento, que es producto de la memoria.

De esta manera la mente se vuelve altamente sensible y disciplinada y no hay represión. Porque el anhelo de continuidad del placer lo da el pensamiento.

22
Oct

Filosofía y Ciencia Ficción

Publicado por Malena el 22 de Octubre de 2009

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Se puede afirmar que Julio Verne fue el primer escritor de ciencia ficción, que se atrevió a dar vuelo a su imaginación a través de la ficción, manteniendo todo lo posible el rigor científico.

Posteriormente, en Estados Unidos se destacaron H.G. Wells, Isaac Asimov; H.G. Wells, y Arthur C. Clark.

Actualmente, Michio Kaku, (nacido en 1947) hijo de japoneses emigrados a Estados Unidos, físico y divulgador científico, que desde hace treinta años ocupa la cátedra de física teórica en la Universidad de Nueva York., y que además es uno de los creadores de la teoría de las supercuerdas; está empeñado en desarrollar tecnologías capaces de hacer realidad las máquinas del tiempo, lograr la invisibilidad de la materia y el desarrollo de la telepatía.

En su último libro “Física de lo imposible” vislumbra la posibilidad de la invisibilidad, el teletransporte y los campos de fuerza, que ya se están investigando en los laboratorios.

Este científico está convencido de la utilidad de la divulgación científica que intenta difundir temas serios en forma divertida, fácil y amena para poder acceder a todo tipo de audiencia, que de este modo podrá estar informada de los temas más acuciantes que enfrenta el mundo como por ejemplo el problema del calentamiento global.

Todos los científicos que intentaron divulgar conocimientos científicos, no fueron vistos con buenos ojos por sus colegas, como Carl Sagan en su momento que fue discriminado e ignorado.

Con respecto a la posibilidad de lograr la invisibilidad, investigadores de la Universidad de Duke, en los Estados Unidos, desarrollaron en 2006 una sustancia capaz de volver invisible un objeto a la radiación de microondas.

Para Kakú, la patineta flotante y los autos voladores podrían ser posibles por levitación magnética; y la telepatía se podría lograr alguna vez, no con las técnicas actuales sino con técnicas mucho más avanzadas, capaces de leer las minúsculas señales eléctricas y ondas electromagnéticas que emite el cerebro mediante resonancia magnética.

También podría ser posible mover objetos con la mente utilizando chips de silicio capaces de activar objetos con el pensamiento.

Otros descubrimientos factibles serían desarrollar tecnología capaz de construir naves de antimateria que nos permitan transportarnos a otras estrellas; viajar más rápido que la velocidad de la luz, y producir energía sin costo alguno mediante máquinas de movimiento perpetuo, aunque esto significaría desafiar las leyes de la naturaleza.

Supuestamente, viajar en el tiempo hacia el pasado debería resultar más difícil que al futuro, ya que podría producirse una paradoja, porque podríamos cambiarlo y modificar el futuro. Sin embargo, generaciones futuras muy avanzadas podrían ser capaces de hacerlo a través de un agujero de gusano, que se considera una posible conexión entre dos puntos del espacio tiempo.

El mundo se debate entre dos fuerzas en permanente antagonismo, el bien y el mal. Si el bien prosperase y pudiese controlar a las fuerzas malignas, tal vez todos los problemas del mundo se podrían solucionar, habría paz en el mundo, y el hombre alcanzaría una evolución positiva; y si en cambio el mal fuera el que llegara a predominar, podrían profundizarse el caos, el incremento de las dificultades, la exterminación y la desaparición o el retroceso de los sobrevivientes a una etapa primitiva.

La decisión está en nuestras manos.

21
Oct

La Ética Empresarial

Publicado por Malena el 21 de Octubre de 2009

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Desde hace más de un siglo los estudiantes universitarios que cursan carreras de Administración de Empresas han sentido la necesidad de que en esa profesión también exista un código ético y un juramento hipocrático al graduarse, tal como ocurre en la facultad de medicina o abogacía; que de algún modo garantice un comportamiento empresarial que respete los valores morales.

Esa idea circuló en forma periódica en los claustros universitarios pero parecía que no podía echar raíces.

Algunas organizaciones fueron creando sus propios códigos de ética profesional internos y también se sumaron otros esfuerzos similares para que esta idea trascendiera y tuviera mayor alcance y permanencia.

Este año, treinta estudiantes que se encuentran cursando el segundo año del Master de Administración de Empresas de la Escuela de Negocios de Harvard, están trabajando en la redacción de un código ético para proceder a un juramento hipocrático en el momento de la graduación, no sólo para esa carrera sino también para otras.

Este juramente consta de ocho puntos; de los cuales el primero se refiere al compromiso para trabajar con integridad y ética; el segundo compromete al profesional a cuidar los intereses de sus compañeros de trabajo y de los demás accionistas, de los clientes de la empresa y de la sociedad a la que pertenecen; y el tercero la promesa de manejar la empresa que les corresponda con buena fe, sin tratar de favorecer sus intereses personales a costa de la empresa o la sociedad.

El texto completo se puede encontrar en el sitio www.mbaoath.org, donde los colegas son invitados por los creadores de esta iniciativa a firmarlo.

Algunos medios periodísticos recibieron con beneplácito esta idea y otros con escepticismo; las críticas se referían a la intención de los autores de diferenciarse de los responsables de la actual crisis económica, pero que una vez que mejorara la situación se olvidarían de su juramento.

Se empeñan en sostener que los que firmaran este compromiso seguramente serían los que de todos modos tendrían una conducta ética, aún si no tuvieran que cumplir con este requisito; mientras que los que no quisieran firmarlo serían consideras personas poco confiables.

Creen que los términos del mismo no son muy precisos y que esa firma no garantiza su cumplimiento, de modo que con juramento o sin él sería lo mismo.

Sin embargo, la nueva generación, que cree en que el cambio es posible, confían en el poder de las palabras y en la posibilidad de que todos las conozcan.

Los jóvenes que están cursando esas carreras parecen querer fervientemente volver a los valores y anhelar formas de pensar que los tengan en cuenta. No quieren creer que la ambición desmedida sea algo bueno como muchos piensan y desean comprometerse a trabajar en sus profesiones con integridad y ética.

Un hecho reciente nos demuestra que las empresas no tienen ningún reparo en afectar seriamente a su personal cuando así creen que lo exigen sus necesidades de reestructuración.

En Telecom de Francia, luego de ser privatizada, se produjeron 24 suicidios, tragedias que obligaron al ministro de trabajo de ese país a pedir formalmente a las empresas que agregaran en sus negociaciones con los sindicatos el análisis de las condiciones de trabajo que producían estrés o que provocaran agresiones psicológicas a los empleados.

Algunos de los suicidas dejaron cartas póstumas atribuyendo su drástica decisión al clima que se respiraba en el trabajo debido a los despidos masivos y a los cambios importantes que se estaban realizando en la empresa.

De esta manera el estrés dejó de ser un tema laboral para pasar a ser un tema de salud pública y una cuestión de Estado.

La ética empresarial debe incluir necesariamente las consideraciones necesarias para evitar las agresiones psicológicas que provocan estrés al personal por la consecuente pérdida de su calidad de vida que los obliga a quitarse la vida.

Fuente: Notas de Guillermo S. Edelberg y de Jorge Mosqueira, La Nación, Sección Empleos, Octubre 2009

20
Oct

Qué es la Bondad

Publicado por Malena el 20 de Octubre de 2009

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La bondad es una actitud positiva y constructiva hacia los otros, hacia la naturaleza y hacia las cosas. Es la inclinación natural a hacer el bien; cualidad propia del carácter apacible y manso.

Para Sócrates el bien es un estado del alma y su esencia la sabiduría. Sin embargo, el hombre no es puro intelecto, sino que además es un cuerpo, por lo tanto la vida buena debe ser mixta, ni demasiado espiritual ni solamente entregada a los placeres sensibles.

Platón coincide con este concepto y agrega que hay que reconocer que este no es el único mundo ni el mejor.

El secreto que guarda una vida de bondad lo da la perfecta proporción, o sea que la bondad es una forma de lo bello y armónico.

El hombre es bueno cuando es virtuoso y la virtud es conocimiento y prudencia.

Platón no identifica al bien con el placer, porque cometer una injusticia es peor que padecerla, ya que empobrece el alma que es lo peor que le puede pasar al hombre; porque el placer debe estar subordinado al bien y la razón debe ser juez de los placeres que deberán estar al servicio de la salud, la armonía y el orden del alma y del cuerpo.

Para Kant, no hay nada que pueda tomarse sin restricción por bueno salvo la buena voluntad; porque todos los talentos del espíritu dependen del uso que la voluntad le da.

La voluntad es la facultad de ánimo, y en ella reside la bondad o la maldad de las conductas, porque la voluntad es la fuente de la moralidad.

La voluntad buena, para Kant, es un fin en si mismo y se basa en el deber, la máxima y el respeto a la ley moral.

La voluntad buena es la que conduce a acciones por deber y no sigue las inclinaciones. En la circunstancia en que las inclinaciones se oponen al deber se apreciaría la bondad de la acción.

La máxima es el principio subjetivo que rige nuestra conducta, son nuestros valores, y la evaluación moral de estos valores dependerá de su coincidencia con el principio moral objetivo.

De modo que el valor de una acción moral depende de este principio y no de su propósito, debe ser “a priori” de las circunstancias.

La ley moral tiene que ser por lo tanto meramente formal, o sea universal.

Con referencia a la bondad en general, o sea al buen carácter, Aristóteles nos dice que todos tenemos la capacidad de ser buenos pero igualmente hay que desarrollarla con la práctica por medio de acciones objetivamente virtuosas, sin reflexionar sobre ellas ni elegirlas sino por la disposición habitual.

O sea que para Aristóteles, los actos virtuosos propios de la bondad es una cuestión de hábito que a la larga demostrará ser lo mejor.

Para Aristóteles, una acción buena se distingue por poseer un cierto orden o proporción y se encuentra en el centro entre dos extremos. Por ejemplo, el exceso de confianza será temeridad y el otro extremo sería la cobardía; en el centro estaría la virtud de la moderación.

Aristóteles dice que todos los elementos valiosos tienen un límite, que si se excede dejan de ser valiosos y se convierten en peligrosos.

Las acciones se dirigen hacia un fin y en el sistema de Aristóteles, para que sea una acción virtuosa hay que introducir la obligación moral.

Creo que hasta el peor de los mortales sabe cuando está actuando con bondad, cualquiera sea su objetivo, porque la bondad no nos aleja de nuestros propósitos, al contrario, puede elevar nuestro nivel de entendimiento y superarlos.

Elegimos ser buenos cuando dejamos de creer que los demás son culpables de nuestros males.

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