30
Abr

Lógica de Aristóteles

Publicado por Christian el 30 de Abril de 2007

Conocimos en anteriores post que para Aristóteles tenía mucha importancia tanto la comunicación en sí como el lógos. Y es que el estudio de éste último le llevará a descubrir otro elemento sumamente importante: la lógica.

El carácter fundamental de este mismo instrumento de estudio e investigación no es ni íntegra ni exclusivamente formal, pues éste se referirá a lo real, e incluso parten de ello. En este caso, lo propiamente objetivo de descubrir sus posibilidades y estructuras esenciales de llegar a formas de las que se deduzca y conozca la verdad.

Por tanto, destacarían las siguientes categorías: posición, acción, posesión, sustancia, cantidad, relación, lugar, cualidad, pasión y tiempo.

Dentro de estas, Aristóteles estudia las formas primarias y más generales de la pura existencia: estructuras consideradas como fundamentales que organizan la realidad. Son determinaciones reales de las cosas.

La demostración

Dentro de esta demostración, encontramos dos cuestiones algo más que importantes: la inducción y el silogismo. En la primera, Aristóteles estudia lo real y lo sensible. En la segunda, el silogismo sería las posibilidades que tiene de unión el lógos, en el que se establecen los principios fundamentales de la demostración. Utiliza para ello letras propias del alfabeto griego, y logrando establecer con ello los fundamentos de la considerada como lógica formal. Este silogismo está formado por tres oraciones: dos premisas y una que será la conclusión final.

Todo ello lo recogerá dentro de su obra “Analíticos”.

La definición

Procede de demostraciones que pretenden un conocimiento de la esencia. Los conceptos de especies y géneros expresan dos formas claras de clasificación de los individuos, existentes y reales. El género, por ejemplo, será una clase de conceptos definidos por su extensión (tiene que ver con su amplitud), y por la comprensión de éste (cuestiones que lo determinan).

24
Abr

El pensamiento

Publicado por Christian el 24 de Abril de 2007

Se conoce como pensamiento a esa potencia o facultad de pensar, a ese conjunto de ideas propias de una persona, de una colectividad. Los sentidos son facultades de lo individual, el entendimiento es aquella facultad que, propiamente, piensa lo universal, encontrándose éste en el presente. La esencia universal con respecto al concepto de hombre no se encuentra en el mundo de las Ideas, sino en la “materia”, en los inviduos propios, concretos, humanos. En este caso, se hace necesario partir de la sensación y, a medida que se van acumulando esas distintas experiencias, llegar por inducción a la esencia universal común.

La imaginación, para ello, y sus imágenes son su ayuda fundamental y francamente imprescindible, pues la imaginación se encontraría, realmente, entre el pensamiento y la propia sensación. Por ello, por ejemplo, Aristóteles formula una teoría netamente empirista, indicando que el alma no es capaz de pensar sin la tenencia de imágenes, sino que al contrario piensa propiamente las formas precisamente en las imágenes.

En este caso, el filósofo Aristóteles explica el mecanismo del pensamiento a través de la teoría de la denominada distinción de dos entendimientos: uno en potencia para conocer y recibir los inteligibles y otro que los produce todos, “y es una especie de estado análogo a la luz”. Denomina al primero “entendimiento paciente o posible”, y al segundo lo considera como un análogo mismo a la causa eficiente.

Por este caso, los comentadores le llamaron “entendimiento agente”, en el cual Aristóteles considera eterno, separado e inmortal.

Conceptos fundamentales:

- entendimiento paciente o posible: pathetikós nous

- entendimiento agente: poietikós nous.

24
Abr

La expansión del Cristianismo, cuestiones filosóficas (II)

Publicado por Christian el 24 de Abril de 2007

Tabla de contenidos de La expansión del Cristianismo

  1. La expansión del Cristianismo, cuestiones filosóficas (I)
  2. La expansión del Cristianismo, cuestiones filosóficas (II)

La primera vez que se habla de religión católica universal fue en el siglo II d.C., donde se llevaban a cabo pequeñas reuniones de obispos con el objetivo de resolver diversas cuestiones problemáticas. Si bien en la anterior entrada estudiamos las ideas fundamentales acerca del contexto histórico en el que se produjo la expansión del cristianismo en sí, la pregunta por momentos sin respuesta sería: ¿por qué verdaderamente sucedió asi?
Existen dos teorías fundamentales que tratan de dar respuesta a esta interesante pregunta. La primera de ellas sería la tesis de tipo teórica, la cual indicaría que esa expansión se produjo fundamental y principalmente por la forma propia acerca de cómo el cristianismo comprendía a la divinidad (como el judaísmo, por ejemplo), en donde era un dios celoso, excluyente, completamente diferente a la forma de pensar y de comprender a las diversas divinidades existentes entre los greco-latinos, pues se considerarían a los dioses del Panteón como diablos o demonios.

La segunda teoría vendría a ser de tipo práctico. El cristianismo rechaza la celebración de fiestas o espectáculos al considerarlas como una forma de “diversión” violenta (circo, gladiadores), o inmorales (como el teatro). Ello serviría para refrenar a la propia aristocracia, la cual utilizaba -propiamente- los espectáculos como forma de refrendar su estatus social.

Con esta negación se producen los primeros martirios entre los cristianos, produciéndose con ellos, valga la redundancia, gran cantidad de asesinatos. Los propios cristianos se niegan a entrar en el ejército, resultado de su propia ideología, negándose a su vez a darle culto al emperador. En este instante, la aristocracia apoya aún mucho más al emperador y afianzando su estatus (manipulación favoreciendo fines propios).

Asimismo, se creía que este cristianismo era el fin de los tiempos; un hecho presuntamente fundamentado en ese contexto violento que ya vinos en la entrada anterior. No obstante, y a pesar de los intentos diversos de que ésto no sucediera, el cristianismo comenzó a ganar adeptos, por el modo de ver cómo las personas morían defendiendo su propia fé. En este punto, se expande y se consolida (aproximadamente en el siglo III y IV), en el mismo momento donde había una crisis en el mundo antiguo. Sin embargo, algunos autores consideran al cristianismo como el verdadero “culpable”).

En los últimos siglos del Imperio, las manifestaciones paganas estaban adquiriendo una mayor complejidad. Pero muchos paganos se preocupaban por su suerte después de la muerte, y realizaban entonces cultos cristianos. Se dieron en este caso dos tipos de ritos paganos:

- Tradicional: religión clásica, representada por los grupos aristocráticos.

- Vulgar: cultos campesinos de origen Neolítico, contra los que tendrá que luchar la jerarquía eclesiástica medieval.

Los cristianos hacen de la eucaristía un misterio y se inventan sacramentos. Finalmente, el cristianismo se consolida a pesar de las persecusiones que sufrieron, entre las que destacarían las de Decio (250-251), Valerio (257-260), y Diocleciano (303-305). Los aspectos más importantes fueron esa falta de homogeneidad religiosa existente dentro del propio Imperio; el hecho de que era una doctrina de renuncia, ofreciendo una vida más allá para compensar las miserias terrenales de la época; el caracter universalista del cristianismo, en lo social y étnico, admitiendo pobres, ricos, negros, esclavos…; alto nivel moral y de solidaridad que presentaban los cristianos de la época.

Más tarde, el hecho más importante fue la conversión al cristianismo del emperador Constantino, algo que supuso un giro radical en el cambio del Imperio (311-316). Ordena que se le devuelva al cristianismo todo lo robado con anterioridad, fundamentalmente tierras, eximiendo al clero a pagar impuestos. Dio orden a que la Iglesia recibiera donaciones, prohibiendo la crucifixión de los condenados a muerte, o que los esclavos fueran marcados con fuego.

El mayor acontecimiento fue el Concilio de Nicea (325), pues supuso la intromición del poder laico en los asuntos internos de la Iglesia, con lo cual se dirime el problema ideológico. Se convocaron a 300 obispos.

Finalmente, el cristianismo fue poco a poco adquiriendo esa importancia propiamente ancestral, hasta convertirse en lo que conocemos a día de hoy.

22
Abr

La expansión del Cristianismo, cuestiones filosóficas (I)

Publicado por Christian el 22 de Abril de 2007

Tabla de contenidos de La expansión del Cristianismo

  1. La expansión del Cristianismo, cuestiones filosóficas (I)
  2. La expansión del Cristianismo, cuestiones filosóficas (II)

Antes del conflicto existente en Roma, conocido como Crisis del Mundo Antiguo (siglo III), existía la “paz romana” preconizada por Augusto, a través de la cual se daba una política amistosa con los pueblos fronterizos, había cierta tranquilidad, y en el interior se sucedían diferentes planes de gobierno, tales como el sistema de adopción de los Antoninos, una acumulación de cargos en el sucesor, Tretarquía (esto es, división por parte de Diocleciano del Imperio en dos regiones: la oriental y la occidental, cada una gobernada por dos Césares, con poder militar y dos Augustus, con poder político).

Sin embargo, todos generaron cierta inestabilidad política. Para comprender en cierto sentido por qué se produce la expansión del cristianismo dentro del propio Imperio romano, y conocer así aquellas cuestiones de caracter filosófico que la hicieron posible, es imprescindible tener en cuenta por qué, en primer lugar, se produjo la citada crisis, cuáles fueron los factores que la desencadenaron, y por qué, finalmente, éstas favorecieron la expansión propia de ese cristianismo primario.

No en vano, existen diferentes posturas con respecto a qué produjo el estallido propiamente de la crisis en sí. Una de ellas vendría a defender la conocida como “tesis externa”, la cual indicaría que esa crisis se vio muy influenciada -y estuvo provocada- por las diversas invasiones bárbaras que, desde muchos años atrás- se venían produciendo. Afectaban a todas las fronteras, haciendo una presión que el Imperio no podía soportar, y se expandían políticamente. No obstante, fueron muchos los romanos que pidieron a otros bárbaros que lucharan contra ellos mismos… algo que tuvo como resultado el estallido mismo de diversas luchas internas.

Otros autores, sin embargo, defienden la “tesis interna”, que vendría a decir que la crisis estuvo única y exclusivamente provocada por una crisis propiamente interna. A Augusto a finales del siglo III le tentaba el poder; lo recibía de manos del pueblo y el Senado, y representaba un compromiso entre república y monarquía. No obstante, el principado fue una forma de poder autocrático con poderes ilimitados que reforzaban su potestad ejecutiva.

Dentro de esta crisis internas, existen o se dieron una serie determinada de problemas de muy diversa índole, que iban desde lo político hasta lo económico, pasando por la sociedad, la cultura, e incluso la propia ideología. Existe una crisis de autoridad provocada por la poca legitimidad de emperadores y militares. La excesiva extensión del Imperio impedía controlar en muy mayor complitud y de forma exacta todo cuanto sucediera en él; algo que, unido a la desaparición del ejército, motivó muchas revueltas internas, auspiciadas -incluso- por muchos indígenas que se resistieron a ser “absorbidos” por los romanos.

La corrupción de la denominada como “raza romana” por la presencia bárbara es otro factor ampliamente importante. Las capas sociales más bajas acceden al poder y hacen una mala gestión de él. La excesiva persecusión de la mano de obra esclava merma las posibilidades de evolución en el Imperio, y se producen luchas sociales que enfrentan a campesinos contra soldados.

El período de sequía que se dio en aquellos determinados momentos, aumentó aún mucho más la crisis, dado que se dieron malas cosechas que, sumado a la existencia de una serie de malas técnicas del sistema de cultivo, provocó y trajo consigo una hambruna feroz. Por este motivo, se abandonaron muchas tierras cerca de las ciudades.

El estado llevaba a cabo una dura política impositiva, pues, además de establecer impuestos para el mantenimiento exclusivo del ejército, Diocleciano transforma estos impuestos en ordinarios, los cuales eran calculados en las necesidades de alimentos naturales que el gobierno tenía, y estos se repartían a las tierras agrícolas según el rendimiento que ofrecían. Las monedas de oro eran sólo accesibles a unos pocos, mientras que las más usadas estaban devaluadas.

La transformación del ejército fue otro factor importante, pues tuvo que ver con el fin de las conquistas de los romanos, y sobre la concepción nueva que se estaba teniendo con respecto a las fronteras. Éstas necesitaban técnicas defensivas, y mantener al ejército necesitaba mucho dinero, por lo que los impuestos, las propiedades del Imperio y las regalías (esto es, propiedades en que se paga un impuesto por su uso) se agravan.

La presión de los pueblos considerados como “bárbaros” provocó la huída de los ciudadanos, los cuales se retiran al campo, algo que provoca la pérdida de importancia del mundo rural. El latifundio rural se convierte en imprescindible, alejándose de las ciudades. Se venden las tierras cerca de las ciudades, y se compran en estos latifundios. En este caso, huyen las capas más desfavorecidas de la población. Lamentablemente, aquellos que no encuentran cobijo en los propios latifundios, se convierten en mendigos o se unen a los “bárbaros”.

Y es que, tal y como estamos viendo, y podemos llegar a suponer, ambas teorías pueden ser simplificadas para dar lugar a otra tesis: en el período de crisis, la presión bárbara es mayor, aunque se desconoce -ciertamente- si esta presión estuvo influenciada porque se sabía que Roma estaba en crisis.

21
Abr

Cosmología en Aristóteles

Publicado por Christian el 21 de Abril de 2007

Vimos en el anterior post de qué forma el filósofo Platón entendía la Cosmología. En este caso, y teniendo en consideración únicamente el pensamiento posterior, Aristóteles crea una cosmología que sigue en algunos aspectos determinados a éste, y que valdrá de “ayuda” para prácticamente la totalidad de la ciencia medieval, hasta la Edad Moderna.

Esta Cosmología se caracterizará por ser una ciencia tanto teológica como esencialista; en el primer caso, el concepto de “finalidad” viene determinado por el motor inmóvil, la realización de la propia “naturaleza”, que será la finalidad pura de los movimientos naturales; en segundo lugar, será “esencialista” porque todo es explicado a través de esa misma natraleza, o “cualidades” inmanentes de los cuerpos físicos.

Será, a su vez, tanto una física deductiva como dualista: es deductiva, pues no es empírica, dado que se afirma que el cielo es una esfera porque ésta es una figura perfecta; y es dualista porque el dualismo platónico de los dos mundos es cambiado por el del mundo perfecto y “divino” (supra-lunar) y el mundo sub-lunar.

Dentro del mundo supra-lunar, los astros son “seres” animados hechos de un “quinto elemento” que les es exclusivo (el éter). El movimiento de que están dotados es perfecto, y cada astro se encuentra colocado en una esfera de éter movida por un motor inmóvil, lo que suponer que, junto a este primer motor, el cual mueve el cielo, existen tantos motores inmóviles como esferas celestes. No en vano, Aristóteles se vio obligado a añadir 22 esferas más que girasen en sentido contrario y que contrarrestasen el movimiento de las 33 primeras (teoría establecida por Calipo y Eudoxo de Knido). Al igual que la teoría de Platón, la tierra se encontraría en el centro, siendo una esfera inmóvil.

Dentro del mundo sub-lunar, sin embargo, existe el escenario de la corrupción, de la temporalidad, de la imperfección. Todas las cosas se resuelven en cuatro elementos (dos ligeros, los cuales se mueven verticalmente, el aire y el fuego; otros dos son pesados y se mueven hacia su zona natural, agua y tierra). Éstos pueden transformarse entre sí, correspondiéndose a las cuatro parejas de las conocidas como cualidades elementales, cálido-húmedo (aire), frío-húmedo (agua), frío-seco (tierra), cálido-seco (fuego).

Todo ello dará como resultado final una concepción puramente jerárquica del Universo:

1º) Los seres inmateriales e inmóviles (primer motor inmóvil y los motores inmóviles de las esferas)
2º) Los seres materiales (eternos, incorruptibles)

3º) Los seres corruptibles (compuestos de los cuatro elementos).

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