12
May

Las escuelas socráticas

Publicado por Christian el 12 de Mayo de 2007

Tras la muerte de Sócrates, la cual tuvo lugar aproximadamente en el año 399, muchos de sus discípulos se dispersaron, aunque algunos de ellos llegaron -incluso- a fundar importantes escuelas filosóficas, teniendo en algunos aspectos una importancia destacada de cara a la evolución de la propia filosofía en la Historia de Grecia (o, mayormente, en la historia de la filosofía greco-latina).

No obstante, es preciso añadir que ninguna de las escuelas que se fundaron con el paso de los años, reflejan ni representan el genuino pensamiento de Sócrates, pues desarrollan algunos de los temas tratados por este maestro con suma independencia, momento en el que llegan a añadir un número indeterminado de aspectos y elementos de otras corrientes, entre ellas los propios presocráticos o los sofistas.

Ya conocimos en anteriores entradas una de las escuelas más importantes: aquella fundada por Platón (la Academia), en donde se desarrollan amplia y trabajadamente aspectos que tenían que ver tanto con la psicología como la propia ciencia, elaborándose con ello la doctrina denominada de las Ideas, cuestión que se produce a partir de la búsqueda que de la definición y el concepto hace Sócrates y sus posteriores discípulos. Como hemos visto, profundizará a su vez en temas relacionados con el alma (un estudio relacionado directamente con la corriente pitagórica). Si bien podríamos nuevamente volver a profundizar en los aspectos más importantes de esta escuela, el lector interesado puede visitar los siguientes enlaces si desea obtener una información más exacta y precisa a tal respecto: La Academia de Platón, La Academia en la Historia, por lo cual únicamente se podría decir que, de todas esas escuelas que aparición tras el fallecimiento de Sócrates, y a partir de su propio pensamiento (las cuales iremos viendo una a una en las siguientes líneas), ésta fue la más importante.

La escuela cínica

Aunque puede pensarse todo lo contrario, el nombre de esta escuela no tiene nada que ver con el término cínico (desvergüenza en el mentir o en la defensa y práctica de acciones o doctrinas vituperables), sino en el lugar preciso y exacto donde su fundador, posiblemente el filósofo Antístenes (discípulo de Gorgias y posteriormente de Sócrates) enseñaba sus doctrinas y pensamientos en la ciudad de Atenas, exactamente en un gimnasio que recibía el nombre de Kynosargés (un término que podría traducirse como “casa del perro”).

Este filósofo rechazó la teoría de las Ideas (propuesta años antes por Platón), defendiendo una ética relacionada con la independencia y la propia autosuficiencia, y trabajando profunda y exhaustivamente -a su vez- en el ideal del cosmopolitismo, de la vida natural. Conceptos a través de los cuales llegó a rechazar de forma tajante tanto a la familia como al Estado. “Para el sabio no hay leyes, ni patria, ni familia, ni Estado” indica.

Finalmente, Diógenes de Sínope es el mejor ejemplo de la actitud y filosofía cínica, con sus ataques directos y duros a los convencionalismos sociales.

La escuela de Megara

Continúa las doctrinas de la escuela de Elea, y fue fundada por el filósofo Euclides de Megara, quien identifica al ser con el bien y con Dios, e incluso llegando a considerar que todas las virtudes que se podrían encontrar en el propio ser humano, se reducen a únicamente una sola, aunque denominaba con tan distintos y dispares nombres.

Estilpón, uno de sus continuadores más importantes y selectos, atacó duramente la teoría platónica de las Ideas (al igual que sucedió en la escuela cínica con su fundador, Antístenes), y afirmó en alguna de sus enseñanzas que sólo -presuntamente- sólo existiría lo singular actual, no teniendo relación con los géneros y especies indistintas universales. Influirá por todo en la aparición propia del estoicismo.

La escuela de Cirene

Defiende que no hay más fuente de conocimiento que la sensación, algo que será pura y únicamente subjetivo, elemento que será considerado como la única guía del hombre, y cuyo fin de conducta moral sería la búsqueda de sensaciones consideradas como agradables.

Fue fundada por Aristipo de Cirene, discípulo tanto de Protágoras como posteriormente de Sócrates.

12
May

La época helenística, decadencia de la especulación y metafísica

Publicado por Christian el 12 de Mayo de 2007

En cierto sentido, supone el declive del ademán metafísico y especulativo de la filosofía griega, la cual había llegado hasta su punto más álgido con dos de los filósofos más importantes del momento: Aristóteles y Platón, unos autores que ya conocemos exhaustivamente, y que ya hemos estudiado en alguna que otra ocasión.

Asimismo, tanto el Liceo como la Academia platónica derivan, efectivamente, hacia las fantasías consideradas como míticas -y pitagóricas- hacia la ciencia empírica, considerada en sí como la más erudita de todas.

El interés moral que se da en la época implicaría una vuelta a la tradición considerada como socrática, y no implicaría asimismo, valga la redundancia, una búsqueda de respuestas a las necesidades más básicas de los hombres. El estoicismo se emparentará con los cínicos y la escuela de Megara, y el epicureísmo con la escuela de Cirene. Recordemos que, anteriormente, tanto el epicureísmo como el estoicismo hicieron renacer el espíritoAlejandría, vista desde el aire sistemático inspirándose únicamente en la ciencia jónica, prolongando el pensamiento de autores como Demócrito o Heráclito. Éstas no tienen nada que ver con la religión popular, algo que en sí ya está algo más que desprestigiada.

Se producen en este momento diversas disputas entre las propias escuelas, algo que ponía de manifiesto que, por aquel entonces, Atenas no era una ciudad muy tranquila en la que los filósofos llevaran a cabo sus distintas labores. Por este hecho, diversos epicúreos trataron de ejercer su trabajo fuera de la ciudad.

Finalmente, de esta época aparecerá una de las ciencias más importantes: la alejandrina. Será un centro científico en donde no habrá propiamente una filosofía concebida como tal, convirtiéndose en un lugar cuya ciencia aparece especializada, y tendrá grandes y amplios éxitos.

12
May

El Pirronismo, de Pirrón de Elis

Publicado por Christian el 12 de Mayo de 2007

Si bien en algunos trabajos nos hemos referido de manera resumida y cercana a la corriente de pensamiento escéptica, pocos son los que, de alguna u otra forma, conocen de forma exacta qué fue lo que motivó tal evolución; o, mejor dicho, quién fue la persona específica cuyos trabajos, pensamientos, estudios e investigaciones filosóficas motivaron la aparición de dicha corriente.

El protagonista, en este caso, es Pirrón de Elis, filósofo griego nacido aproximadamente en el año 359. En los primeros momentos, acompañó al gran Alejandro Magno a la India, siendo nombrado -al regresar- por sus conciudadanos como sacerdote principal de Elis, su lugar de origen.

Procedía de una familia humilde, y se tiene constancia de que sus conocimientos los fue obteniendo, quizás, gracias a los viajes que en su juventud fue llevando a cabo año tras año.

Fundó una nueva escuela que, a pesar de su importancia, tuvo una escasa duración; pero fue importante porque, en su mayor conjunto, creó una corriente de pensamiento que encontrará su prolongación en otra escuela que ya hemos visto anteriormente (la Academia platónica), y en algunos pensadores y filósofos independientes: el escepticismo.

Si bien es cierto que, como indican ya algunos estudiosos, podemos encontrar ciertos aspectos considerados como escépticos en la escuela de Megara o algunos sofistas, Pirrón fue el primero que adoptó el escepticismo en sí como una postura definitiva, como una corriente única y destacada dentro de muchas otras.

Suponía en cierto sentido una reacción contra ese determinado dogmatismo que algunas escuelas defendían, indicando que, si la filosofía partía de una actitud de búsqueda, el filósofo considerado como “dogmático”, sostiene que ya ha encontrado la verdad. Empero, el filósofo “escéptico” lo pondrá en duda; esto es, se quedará en la búsqueda y afirmará luego que es posible encontrar la verdad definitiva.

Para esta escuela, todas nuestras percepciones no tienen más que un valor relativo, mientras que, en cualquier caso, todas nuestras opiniones se fundamentarían en la tradición.

Pirrón derivaría, por tanto, en una ética que no perturba, dado que nada conocemos con certeza sobre las cosas del mundo, y ninguna vana percepción debería perturbar nuestra vida, nuestro pensamiento y, finalmente, nuestro ánimo.

12
May

El Eclecticismo después de la Academia

Publicado por Christian el 12 de Mayo de 2007

SénecaTanto el Liceo aristotélico como numerosas doctrinas tomadas del estoicismo, siguieron una orientación claramente ecléctica. Y es que los aristotélicos, durante los años siguientes, llevaron a cabo la recopilación y posterior publicación de las obras consideradas como esotéricas de Aristóteles; algo llevado a cabo por Andrónico de Rodas. Finalmente, Alejandro de Afrodisia se dedicó a comentarlas.

Conjuntamente, los últimos miembros del Liceo continuaron en la misma línea. Otros tantos, sin embargo, fueron absorbidos por el neoplatonismo.

Más tarde, el epicureísmo debió de ser tremendamente influyente, pero debido a los ataques que profería a la religión oficial, a la idea de fatal universal, y a los nuevos cultos orientales, fue muy perseguida. No en vano, la profunda y violenta enemistad de Lucrecio Caro (autor de De rerum natura), con Cicerón es algo más que conocida.

En cualquier caso, el escepticismo renació con Sexto Empírico y Enesidemo, resurgiendo luego el cinismo como respuesta a la corrupción moral existente en el propio Imperio, la miseria que afectaba al proletariado urbano y la manipulación que de la religión hacían los máximos gobernantes.

Destacó luego la Stoa, la cual se convirtió año tras año en la escuela más influyente de toda Roma. Se caracterizó tanto por su doctrina como por su cosmopolitismo, pues seguían un orden considerado como racional del Universo y ello servía de base ideológica al Imperio. Esta importancia se distingue y observa con la adopción, por parte de los estoicos, de algunas de sus doctrinas, momento en el que, el sabio considerado como “primitivo”, se convirtió en un hombre que, finalmente, no intervendrá en política.

Panecio de Rodas (maestro de Cicerón) y Posidonio de Apamea destacan por su trabajo. En el primero, aparecerá una orientación religiosa que se irá imponiendo entre la Divinidad Suprema y el hombre, situando una jerarquía de dioses inferiores y demonios, que permitían en sí concebir el Universo como un todo continuo, jerarquizado. El segundo de éstos, por ejemplo, ejerció una importante influencia en el pensamiento romano, y es considerado como un sabio claramente universal, dado que, según citan las fuentes y sus propios trabajos, llevó incluso a cultivar todas las ciencias conocidas en su época. Obviamente fue ecléctico, admitiendo un cierto dualismo platónico al concebir el mundo dividido en dos zonas, cuyo vínculo era el hombre (recordemos, ser intermedio dotado de un alma inmortal y ya existente).

Luego siguieron Séneca, Musonio Rufo, Marco Aurelio y Epicteto. Éstos no son autores ni teóricos ni sistemáticos. Fueron mayormente prácticos considerados como moralistas, los cuales recomiendan la benevolencia universal, la adoración y obediencia a Dios, el sometimiento al destino.

12
May

El Eclecticismo en la Academia Platónica

Publicado por Christian el 12 de Mayo de 2007

Con el filósofo Antíoco de Ascalón, la Academia platónica, de la cual ya conocimos de forma detenida su historia en un anterior trabajo, abandonó el escepticismo, afirmando que era posible encontrar la verdad mediante la coincidencia supuesta de las opiniones de los grandes y más importantes filósofos. Dos escritores romanos, Marco Tulio Cicerón y M. Terencio Varrón, también opinan de la misma forma. Y es que, a pesar de ser un autor Marco Tulio Ciceróncuya originalidad brillaba por su ausencia (opinión no del todo subjetiva, y fundamentada en el hecho no sólo de tener en cuenta sus obras, sino por opiniones conjuntas -y coincidentes- de historiadores, investigadores y estudios individuales), su obra fue muy leída y seguida posteriormente, en donde encontramos la doctrina fundamental de que en todo hombre existen “notiones innatae, natura nobis insitae” (”nociones innatas”), las cuales fundamentan la moral, y cuyos preceptos principales serían en sí confirmados por ese “consensus gentium”. O, lo que es lo mismo, “consenso universal”.

Años después, en la obra Sobre la naturaleza de los dioses, Cicerón defenderá la necesidad de la religión para el pueblo, indicando que, si los dioses están “completamente ociosos, inactivos, sin tomar parte en la dirección y gobierno del mundo (…) o si, por el contrario, todas las cosas posibles fueron creadas y ordenadas por éstos en un comienzo y son controladas y conservadas en movimiento desde toda la eternidad”. En este caso, criticará el antropomorfismo de la religión popular, recordando que ésta era una discusión que enfrentaba a estoicos y epicúreos.

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