21
Feb

¿Es la Mitología un paso a la Filosofía?

Publicado por Christian el 21 de Febrero de 2007 a las 05:55 pm

En primer lugar, hay que tener en cuenta que la función principal que cumple la mitoMitologíalogía es el estudio de la investigación, y la explicación de relatos y mitos diversos, referentes a las experiencias tanto científicas como religiosas de la humanidad en épocas pasadas, en épocas y momentos primeramente primitivos, echando luz de entre las sombras, de entre la oscuridad, sobre los métodos, el material, y el propio progreso de la religión y ciencia consideradas a su vez como primitivas.

En primera instancia, y para conocer de cerca y de forma exhaustiva qué es en sí la mitología (a pesar de que, precisamente por ser una de las “causas” de la aparición misma de la filosofía, ya hemos tratado algunos temas en sí en esta misma guía), es preciso -y necesario- reseñar que el mito es una explicación de las acciones de un ser individual o dios, usualmente expresado en términos únicamente de pensamiento primitivo.

Sería, por ejemplo, un intento claro, exacto y específico de explicar la relación existente entre el hombre y el universo, teniendo un valor muy religioso; también puede haber surgido para “explicar” en cierto sentido la existencia de cierta organización social, un hecho aparentemente sin solución por vías “lógicas” o la peculiaridad del ambiente.

En este caso, se entendería por mitología a ese término que, en su mayor amplitud y conjunto, tendría que ver con la investigación misma en sí del mito, y el sistema mítico de cualquier raza. Sin embargo, existe -y de hecho se da muy habitualmente- una cierta tendencia a confundir el mito con el folclore, y luego con la leyenda.

Es, por ello, por lo que es fundamental conocer que el folclore en sí, y entendido como tal, significaría la investigación o estudio de los vestigios de las creencias, el arte primitivo, la narrativa y las costumbres; mientras que, la leyenda, sería un relato que nos informaría de sitios y de personas en su mayor medida reales (en la amplitud de los casos), y transmitido por la tradición, de generación en generación, y siempre desde un primer momento de forma oral.

Por tanto, la mitología sería el estudio de una forma de religión primitiva o antigua mientras era una fe viviente; empero, el folclore, es asimismo el resultado de la religión primitiva y de las costumbres practicadas continuamente.

Y es que, según diversos autores y estudiosos, el folclore y la mitología serían casi lo mismo, pero no hay que equivocarse, estimado lector, pues se considerará como mito fundamental todo cuento en que figura un dios, semidios, o héroes que explica la relación en sí del Universo, o la creación en su conjunto de costumbres primitivas diversas que se daban con cierta práctica o asiduidad en razas hoy atrasadas; mientras que, el folclore, puede encargarse de la investigación de vestigios o fragmentos de creencias antiguas o costumbres encontradas en personas no educadas o semieducadas en países civilizados.

En otro punto, es imprescindible destacar la diferencia existencial entre la mitología y la religión, pues la religión comparativa es una rama de la ciencia religiosa o filósofa, mientras que la mitología trata únicamente con mitos, comparando mitos en sí de razas diferentes, aunque el estudio de éstos es asistido por la religión.

Por estos motivos, y tal y como se argumentaba en uno de los primeros post en esta guía, la Mitología, aparte de su vital importancia en la propia Historia intelectual del hombre, vendría a ser una “causa” de la aparición posterior de la Filosofía, entendiéndola, eso sí, como que finalmente ésta se desligará por completo de ella, analizando circunstancias y elementos de forma “lógica” y aparentemente objetiva.

21
Feb

Los trabajos de Hércules (Primera parte)

Publicado por Christian el 21 de Febrero de 2007 a las 02:14 am

Tabla de contenidos de Los trabajos de Hércules

  1. Los trabajos de Hércules (Primera parte)
  2. Los trabajos de Hércules (Segunda parte)
  3. ¿Qué explicación tienen los Trabajos de Hércules?

Antes del nacimiento de Hércules, Zeus había anunciado en el consejo de dioses, que el primero de los descendientes que tuviera Perseo llegaría a ser el soberano más poderoso, destacado e importante de toda su estirpe. Pero Hera, la diosa que, entre otras atribuciones, tenía la de presidir los nacimientos, anticipó en aproximadamente dos meses el de Euristeo (hijo de Esténelo y sobrino segundo de Perseo), retrasando el de Hércules. Ello podría explicar, por ejemplo, el hecho de por qué en el curso de la explicación misma del mito, nuestro protagonista de hoy se viera forzado, durante tiempo determinado, a servir a éste.

Pero sin embargo, y no contesta con esto, Hera intentó a su vez matar al héroe recién nacido, introduciendo en su pequeña cuna dos fieras y enormes serpientes. Pero Hércules, dotado ya de una fuerza sobrehumana y altamente destacable (al menos, claro está, para el poco tiempo que tenía de vida), las estranguló.

Como todos los jóvenes de estirpe real, Hércules tuvo durante su adolescencia una esmerada educación, pasando por la música, el uso de las armas, o ejercicios físicos, entre otras actividades fundamentales. Y es que, entre otros maestros, tuvo a Lino, hijo de Apolo y músico muy conocido, para quien, sin embargo, la fuerza del alumno resultó práctica e inevitablemente fatal, matándolo en un momento de ira.

En este instante, es preciso recordar que, tal y como iremos viendo a lo largo de la explicación de este mito, en gran cantidad de ocasiones, Hércules es representado a menudo como un héroe dominado por crisis de furor incontenibles, que a veces llegan a la locura, llevándolo directamente al delito. Empero, y sea como fuere, por decisión de Alcmena, su madre, y a causa del hecho trágico citado, Hércules fue alejado de Tebas y enviado al campo (exactamente al pie del monte Citerón), donde vivió con una familia sencilla de pastores, y en cuyo lugar ayudó a aquella humilde gente en sus tareas y quehaceres cotidianos.

No en vano, un día, mientras apacentaba tranquila y relajadamente los rebaños, se le aparecieron en una especie de encrucijada dos misteriosas mujeres; ambas eran muy bellas, preciosas se podría decir, pero una, lisonjera y sonriente, le invitaba a seguirla por una pendiente deleitable tapizada con pétalos de flores; sin embargo, la otra chica, le señalaba un camino muy diferente al anterior, rodeado de abismos, arduo, rocoso, e interrumpido por zarzales llenos de espinas. Hércules escogió deliberadamente la segunda opción. Y es que, propiamente, su simbología venía a indicar que, la primera mujer, representaba el placer indolente, mientras la segunda, la virtud heroica.

Llegado a cierta edad, dejó a los pastores que le habían criado y se dirigió a la ciudad de Delfos, donde preguntó al oráculo de Apolo qué tenía que hacer, para poder purificarse tras haber matado a su desdichado maestro de música. Apolo le respondió, por boca de su sacerdote, que debía marchar a la Argólida (en Tirinto), donde se encontraba el rey Euristeo, y prestarle obediencia en todo cuanto le fuera mandado.

En efecto, cuando Euristeo lo tuvo a sus servicios, le encargó empresas sumamente difíciles e interesantes, de tal forma, que siempre le mandaba tareas algo más que imposibles para que el héroe nunca regresara, pues temía que le arrebatara el poder.

Los trabajos en la Argólida

En primer lugar, le ordenó matar al conocido león de Nemea, una fiera muy temida e igualmente invulnerable, el cual vivía en los bosques de la Argólida, lugar de donde salía con suma frecuencia para devastar las cosechar, y atacar tanto a los hombres como al ganado. Hércules intentó herirlo así con sus flechas, pero éstas no siquiera consiguieron provocarle el menor daño; luego lo intentó golpeándole su enorme clava, pero no pudo hacer nada. Entonces, siguió a la fiera hasta su guarida, la agarró, la apretó fuertemente entre sus brazos y la ahogó, descuartizándola más tarde, y con cuya piel se hizo un atuendo que siempre llevó puesto.

Al año siguiente, nuestro protagonista tuvo que marchar, para luchar contra la hidra, que se encontraba en el panteón de Lerna; se trataba de un monstruo acuático que presentaba forma de reptil, y tenía nueve horribles cabezas, con una particularidad fatal: crecían nuevamente cada vez que les fueran cortadas, siempre y cuando éstas no fueran destruidas simultáneamente.

Sin embargo, Hércules, ágil e inteligente, supo superar la manera de derrotar a la terrible fiera, incendiando un bosque y arrojando en medio del fuego al monstruo, quemando las cabezas todas a la vez.

Vivía en Arcadia un joven jabalí, de enormes y gigantescas proporciones, e increíble ferocidad, al que tenía que dar caza y atraparlo. Después de conseguirlo sin apenas ningún esfuerzo, Euristeo ordenó al héroe que capturase para él mismo una cierva de cuernos de oro y patas de bronce, que vivía tranquilamente en los riscos del monte Perineo. Estaba consagrada a Artemisa (diosa de la caza), por lo que, además de que se decía que era veloz como el viento, sería muy difícil atraparla. No en vano, Hércules tuvo que seguirla a todas partes y lugares durante largo tiempo, un año entero aproximadamente, e incluso llegando hasta el país de los hiperbóreos (región situada en el confín de la tierra, y cubierta eternamente de hielo y nieve), en donde finalmente consiguió darle caza; la ató, y se la echó a la espalda feliz y contento, pero exhausto tras el gran camino y esfuerzos realizados.

En Arcadia, exactamente en el lago Estínfalo, vivían unos pájaros muy grandes, cuyas garras y picos eran de bronce, y podían lanzar sus plumas, que atravesaban los cuerpos de sus víctimas como si fuesen afiladas y horribles flechas. De esta forma, mataban a los viajeros para poder así alimentarse con sus desdichados cuerpos. Hércules les obligó, sin embargo, a levantar el vuelo, haciendo resonar un tambor regalo de Atenea; y, cuando estaban todos en el aire, los atravesó con las flechas de su infalible arco.

El sexto trabajo fue sugerido al rey Euristeo por su hija Admeta. En Capadocia, a orillas del mar Negro, vivía el pueblo de las fieras y feroces mujeres amazonas, cuya reina, Hipólita, había recibido tiempo antes un regalo por parte de Marte, y que consistía en un precioso y legendario cinturón. Hércules hubo de entablar una terrible, cruel y espantosa batalla, aunque finalmente dio muerte a ésta, consiguiendo el citado obsequio.

A partir de este punto, la imaginación de Euristeo en hallar nuevas empresas para el héroe fue en aumento, al ver y comprobar que era prácticamente imposible que Hércules no las consiguiera. Al ver, precisamente por ello, que no había batalla, lucha o caza en las que nuestro protagonista no fuera superior a su oponente, pensó, sin embargo, otro tipo de empresas: el séptimo trabajo fue el de limpiar el inmenso establo del rey Augías, quien tenía tres mil cabezas de animales y desde hacía treinta años no había limpiado el establo.

Cuando Hércules se presentó, con el objetivo expreso de cumplir la misión, el rey se mostró tan contento y feliz que le prometió trescientos bueyes para cuando hubiera finalizado correctamente el trabajo. En este momento, y como ayuda para facilitarse la tarea, Hércules hizo desviar el rumbo del río Alfeo, y, abriendo una brecha en el muro de los establos, condujo hasta allí la furiosa corriente, que en poco tiempo limpió el estiércol.

- Nota: Debido a su extensión, el siguiente trabajo ha sido dividido en dos artículos. Continuará en “Los trabajos de Hércules (Segunda parte)”.

20
Feb

La escuela eleática

Publicado por Christian el 20 de Febrero de 2007 a las 11:51 am

El filósofo griego ParménidesLa escuela eleática fue una corriente griega de filosofía que se desarrolló aproximadamente a partir del siglo VI a.C.,. cuyo nombre en sí provenía de la ciudad griega de Elea, situada al sur de Italia, y la cual fue fundada por los griegos en torno al año 540 a.C.,.

Fue fundada por el filósofo Parménides (filósofo nacido hacia el año 500 a.C., considerado por muchos como el miembro más importante, destacado y brillante de esta escuela), el cual adoptó una actitud muy opuesta a la de Heráclito (teoría del flujo), en relación con la estabilidad y el cambio, manteniendo que el Universo era, en cierto sentido, algo así como una esfera indivisible e inmutable, y que toda referencia a cambio o por diversidad, era, asimismo, una contradicción.
Esta filosofía, que tuvo incluso su auge desde el mismo momento en que apareció, se opone incluso a las características defendidas por la escuela jónica (filosofía, como sabemos, materialista),
Y es que, según los eleáticos, el universo es, en esencia y en su mayor amplitud, una unidad inmutable infinita en tiempo y en espacio, que está más allá de la cognición misma, proporcionada por los propios sentidos. Mantenía, a su vez, que nada podía ser afirmado como tal excepto lo que “realmente era”.

No en vano, Zenón de Elea, discípulo de Parménides, intentó en un momento dado probar la unidad del ser, afirmando de forma directa que la creencia en la realidad del cambio, el movimiento y la diversidad llevaban a paradojas ciertamente lógicas, llegando a ser, en un momento dado, un conjunto de enigmas intelectuales que lógicos y filósofos posteriores, de todas las épocas, han intentado resolver de una manera culta, sabia y objetiva.

Cierto es, en este punto, que el interés de los filósofos eleáticos por el problema de la consistencia puramente racional, llevó al posterior desarrollo y evolución de la ciencia de la lógica, realizándoZenón de Elease incluso un intento por desacreditar a las sensaciones mismas, algo realizado a partir de una brillante exposición de ideas mediante paradojas -o argumentos- que, hasta nuestros días, han perdurado como mosaicos intelectuales concretos.

Comentar ahora que, según cuenta la tradición (y éste es un hecho que trataremos en un futuro, en una biografía especial, dedicada tanto a Parménides, como a su discípulo), Zenón se unió a una conspiración para librar a su ciudad del tirano Nearcco, aunque ésta fracasó y nuestro protagonista fue brutalmente torturado, al negarse a delatar a sus compañeros (entre otros, destacaron autores como Pericles o Calias.

No obstante, tanto su Maestro como Zenón, serán históricamente considerados y tenidos en cuenta por la fama e importancia de sus paradojas, llegando a establecer debates filosóficos que favorecerán la discusión, siempre que fuera razonada.

20
Feb

La filosofía Helenística

Publicado por Christian el 20 de Febrero de 2007 a las 11:08 am

La escuela de Atenas, del artista RafaelEl helenismo es, en todos los sentidos, y debido a su gran amplitud, un proceso histórico muy complejo, en el que converguen, en su mayor conjunto, una cantidad indeterminada de factores diversos.

Abarca desde la muerte de Alejandro Magno (aproximadamente en el año 320 a.C.,), hasta la invasión de Macedonia por los romanos, que tuvo lugar en el año 148 a.C., en donde las ciudades griegas pierden su independencia y Atenas su hegemonía política, comercial, económica, e incluso cultural. No en vano, y tras el fallecimiento de éste, se produce una cierta inestabilidad política, que quedará reflejada en que, por ejemplo, la pólis clásica casi desaparecerá por completo, y el reparto por parte del Imperio Macedonio dará como resultado final una acentuación de las diferencias sociales, entre las clases sociales, en donde, a su vez, se producirán también reinos y tiranías diversas. Es necesario indicar a modo de epígrafe, que en este período histórico puntual y concreto, nos encontramos con la práctica aparición de las denominadas cosmopólis, algo que se producirá como consecuencia de la pérdida de aquella idea que indicaba que el hombre griego era libre, siendo entendido como ciudadano.

Y es que, paradójicamente, el momento concreto de mayor reflexión se produce directamente cuando se tiene una constancia exacta de una degradación progresiva, tanto de la propia pólis en sí, entendida como tal, y de la vida política.

El centro del mundo intelectual pasará de estar en Atenas hasta Alejandría (Egipto), siendo ésto un evidente cambio importante que tendrá sucesivas consecuencias.

No en vano, y entendiendo esa práctica desaparición de la pólis, se entiende que aquel concepto defendido por Aristóteles, con respecto a que ésta era autosuficiente, y el hombre era considerado como un “animal cívico”, quedará en entredicho, pues el ser humano será concebido como un “animal social” cuyo marco de referencia fundamental será la naturaleza y la humanidad, y donde la felicidad individual y seguridad personal será un factor a tratar de conseguir (algo fundamentado en la crisis principal que en esos instantes se estaba produciendo).

Se busca a su vez una cierta seguridad, teniendo como bases destacadas a las leyes, inalterables, de la Naturaleza, del Cosmos en sí, a partir de los cuales se elabora tanto una nueva Ética y una nueva Física, de caracter cosmopolista y profundamente naturalista.

Se desarrollará, por todo ello, la filosofía epicúrea y la estoica, las cuales sistematizarán en su mayor medida buena parte de su doctrina, aunque quedando subordinadas a los fines prácticos y únicos de la existencia, en los que el filósofo será considerado como sabio no por lo que sepa, sino si sabe vivir esa vida de acuerdo a sus doctrinas. Y es que ahora la filosofía será concebida también como un saber unitario, que está dividido por la ética, la lógica individual, y la física, pero con una individualidad moral muy importante.

Y es que será el momento exacto en el que nacerán muchas escuelas, que gozarán de importancia misma (valga la redundancia), y una cultura primordial.

20
Feb

Las cinco edades del hombre

Publicado por Christian el 20 de Febrero de 2007 a las 06:40 am

La primera raza que se creó de hombres, a partir del primero que moderaba Prometeo (el dios del fuego), vivió en lo que se denomino como Edad de Oro, cuya raza vivía en una especie de Paraíso o Edén sin ningún tipo de preocupaciones, en cuyo lugar crecían frutos sin cesar de los frondosos y enormes árboles. Cantaban, bailaban y danzaban muy alegremente, no sufriendo ningún tipo de enfermedades ni males, ni se envejecían. Asimismo, no temían nunca a la muerte.

Sin embargo, y según se cuenta, con el paso inevitable del tiempo, todos fallecieron; y, en la actualidad, son espíritus buenos que donan fortuna y defienden la justicia.

La siguiente raza, también de creación divina, vivieron en la denominada Edad de Plata, un momento no tan afortunado como el anterior. Las personas que vivieron en esta, tuvieron que comenzar a trabar para poder subsistir día a día, edad en la que aparecieron las estaciones del año, algo que provocó el cambio y la estabilización del clima tal y omo la concebimos hoy.

Empero, finalmente la peste hizo desaparecer a cada una de las personas que vivían en este momento histórico puntual concreto (no real, claro está), no dejando pruebas de la existencia anterior.

La posterior raza, que tuvo lugar durante la Edad del Bronce, fue mucho más infeliz que la de Plata: las personas que vivieron en esta, tenían la costumbre diaria de luchar, cuyas diferencias se arreglaban tranquila pero drásticamente de forma violenta.

La cuarta raza vivió una segunda parte de la Edad del Bronce (también denominada como la Edad de los Héroes), pero eran más buenos, bondadosos, generosos y nobles, dado que habían sido engendrados por dioses en mujer aparentemente terrestres y mortales. Lucharon de forma gloriosa en el sitio de Tebas, en la famosa y conocida guerra de Troya (a la cual dedicaremos en un futuro un espacio especial), y en la expedición de los argonautas (que puede conocer pulsando aquí).

Finalmente, la quinta raza es y sería la raza actual, esa en la que, para ser precisos, nos encontramos nosotros, descendientes indignos de la anterior, las personas son injustas, crueles, lujuriosas, traicioneras… conformando la denominada Edad de Hierro, la peor de todas, en donde estallan las guerras más crueles.

Se podría encontrar una explicación convincente al desarrollo de estas cinco razas, pues sería un reflejo fiel del pensar griego, a través de unos sabios que observaron y analizaron la propia evolución del Hombre a lo largo de la Historia, tratando de dividirla en una serie de razas determinadas, y en donde podemos observar su perspectiva con respecto incluso a las propias divinidades, donde tenía, como conocemos y distinguimos, una importancia vital.

Gestionado con WordPress

Queda prohibida la reproducción total o parcial de los contenidos de este blog

La Guía 2000 forma parte de la red InicioGlobalPrivacidadContactoPublicidad