20
Feb

Parménides y el Principio de Identidad

Publicado por Malena el 20 de Febrero de 2008

Parménides y el Principio de Identidad

Parménides provocó un fenómeno no deseado, el hombre fragmentado.

Parménides comienza su obra refutando la teoría del continuo cambio de Heráclito; y sin quererlo descubre el principio de identidad. La realidad no puede ser una cosa y luego otra, porque esta afirmación está en contra de toda lógica.

Parménides es un gigante de la filosofía que contribuye con un aporte colosal que todavía hoy en día perdura.

La contradicción que vio en la filosofía de Heráclito era que todo lo que nos muestran nuestros sentidos no es lógico y no se puede comprender con la inteligencia.

Este concepto ya era suficiente como para que el pensamiento de Parménides pasara a la inmortalidad, pero sus aspiraciones fueron mucho más allá y se atrevió a elaborar una doctrina propia inspirado por el descubrimiento de esta contradicción.

De modo que a partir de la lógica irrefutable de que el ser no puede nunca no ser, propone como una consecuencia inapelable, que el ser es uno solo y que nunca comenzó ni terminará jamás, porque por lógica no pudo ni llegará alguna vez no ser.

Por las mismas razones, el ser no tiene extensión alguna ni bordes y tampoco se mueve.

Parménides se daba cuenta, a pesar de sus afirmaciones, que la realidad era muy diferente a la descripción lógica que él hacía; que el mundo se caracterizaba por la diversidad, los cambios y el movimiento; por lo tanto llegó a la conclusión heroica de que todo lo que captamos con nuestros sentidos es ilusorio.

De esa manera extrae otra conclusión no menos original que propone la existencia de dos mundos, uno que se puede entender con el intelecto y otro que se puede sentir con los sentidos pero que no se puede comprender con la razón.

Es decir, que lo único que tenemos para comprender lo que verdaderamente Es, es nuestro pensamiento racional y no necesitamos ninguna otra cosa.

Para Parménides el Ser es exactamente idéntico al pensamiento lógico y crea con este criterio, el fundamento del pensamiento de Occidente que perdura aún en nuestros días.

Marca un nuevo rumbo muy significativo en la filosofía, porque a partir de este filósofo el hombre se separa de la naturaleza y le costará aceptar que forma parte de ella.

Desde Parménides, la única forma de llegar al conocimiento del ser es con la razón, o sea, con nuestra intuición intelectual.

La concepción de Parménides de un ser quieto, que continúa predominando en Occidente, no alcanza en la actualidad para comprender la realidad, a la luz de los nuevos descubrimientos. Por esta razón la ciencia ha tenido que recurrir a la verificación estadística para poder avanzar en la investigación de los fenómenos vivientes.

El predominio de la razón ha influenciado en el desarrollo de Occidente, generando el fenómeno de la deshumanización debido al predominio de la teoría sobre la práctica.

La naturaleza no se puede ajustar a patrones fijos e inmutables, porque es cambiante y difícil de predecir. Los avances científicos han sido importantes pero el hombre ha perdido su integridad en el camino y su relación con la naturaleza.

19
Feb

Anaxágoras y la Idea de Holograma

Publicado por Malena el 19 de Febrero de 2008

Anaxágoras y la Idea de Holograma

Es un pensamiento de avanzada la idea de holograma

Anaxágoras, filósofo griego del siglo VI a. de C , no podía aceptar que la naturaleza proviniera de un solo elemento como solían pensar los filósofos de esa época, sino que proponía que todas las cosas estaban formadas por pequeñísimas partes imperceptibles que de alguna manera incluían el todo.

Sus ideas, sin los recursos tecnológicos actuales, era puramente una especulación basada en la intuición y la razón, sin embargo exponía un concepto novedoso y revolucionario en su tiempo que en la actualidad forma parte del conocimiento científico, la idea de holograma.

Estas diminutas partes que imaginaba, según él, eran los bloques fundamentales que constituían los objetos de la realidad, que según su doctrina poseen en su interior algo de la totalidad, fenómeno similar al conocido en la actualidad como holograma.

El holograma es un fenómeno fotográfico que reproduce una imagen tridimensional de un objeto mediante un haz de luz laser. Hoy en día, con esta técnica se logran formar hologramas.

Si un holograma con una figura completa se rompe, esta figura estará presente en cada trozo de él.

Del mismo modo que ahora sabemos que ocurre con nuestro cuerpo, cada una de las células que lo componen contiene información de todo el cuerpo y no solamente del sector del organismo de donde corresponde. O sea que la totalidad se encuentra en cada una de esas pequeñísimas partes infinitas y casi invisibles, con cualidades diferentes, cuyo predominio determina la característica propia de cada objeto.

Anaxágoras se preguntaba cuál era la fuerza que organizaba las cosas dándoles su forma específica y pensó en la existencia un tipo de inteligencia ordenadora.

No creía en fuerzas sobrenaturales ni en dioses, al igual que Empédocles y Demócrito; y su interés más importante era el estudio de la Astronomía, que lo llevó a la conclusión de que los demás cuerpos celestes estaban constituidos por los mismos elementos que existen en la tierra.

Anaxágoras fue perseguido por el poder político de Atenas debido a sus creencias ateas, en contra de las divinidades aceptadas en esa ciudad. Había investigado los astros y afirmaba que no eran dioses sino cuerpos incandescentes, postura que le costó el exilio.

Sus conocimientos sobre cosmología le permitieron conocer cómo se producían los eclipses

Su aporte más importante fue su teoría de la existencia de una inteligencia organizadora por el poder de atracción de elementos semejantes. El poder organizador de esa inteligencia convierte al desorden existente en un cosmos ordenado que también es el origen del movimiento.

18
Feb

Zenón de Elea y el Movimiento

Publicado por Malena el 18 de Febrero de 2008

Zenón de Elea y el Movimiento

Parece una verdad con fundamento que no existe el movimiento.

Zenón, de Elea, Grecia, (siglo V. a. de C.), discípulo de Parménides, ganó fama y popularidad estudiando principalmente el movimiento.

Sostiene los mismos principios de la escuela de Elea pero nos sorprende con sus afirmaciones sobre los fenómenos del mundo sensible.

Este filósofo se ocupó desde un principio, con preferencia absoluta, en explicar que el movimiento de los objetos no existe porque no es pensable y por lo tanto no es lógico.

Zenón sigue el pensamiento de la escuela de Parménides, que afirma que las cosas no pueden ser y luego no ser, porque lo que es es y lo que no es no es; y el cambio las hace incomprensibles intelectualmente, por lo tanto, sólo Es lo que se puede pensar o sea que ser y pensar es lo mismo.

El resultado inmediato de esta observación según Zenón, demuestra que el movimiento es solamente ilusorio.

A Zenón, como a la mayoría de los filósofos griegos, le gustaba captar la atención de sus seguidores con alegorías con las cuales trataba de demostrar su teoría.

En uno de sus relatos y desde el punto de vista de la lógica un oponente veloz llega después a la meta si compite con alguien más lento, si le da una ventaja, porque el espacio es ilimitado.

Esta idea de la no existencia del movimiento coincide con el Ser inmóvil y fijo de Parménides, que ha resistido los embates del tiempo y permanece hasta nuestros días.

La ciencia actual ha conservado el concepto de que la lógica es uno de los requisitos para que un conocimiento sea considerado científico.

Con la convicción de Zenón, parece entenderse mejor la necesidad de inmutabilidad de las cosas para considerarlas existentes.

La ilusión de movimiento podemos constatarla en una proyección de figuras estáticas dispuestas de manera al que al verlas pasar sucesivamente con la suficiente rapidez, nos parece que están en movimiento. El cine es un ejemplo. Lo que parece movimiento es sólo la proyección de fotografías estáticas que cambian, o sea, que en lugar de movimiento sólo existe el cambio.

Si no existe el movimiento, - que es la capacidad que tienen los cuerpos de cambiar de lugar - , como el espacio no existe, sólo existiría el cambio.

Quiere decir que el aparente movimiento de una cosa sería sólo el cambio de una configuración por otra.

Para que esto tuviera sentido en la realidad, cada cambio de configuración estaría acompañada del cambio consecuente en todo su entorno, o sea que cada aparente movimiento produciría efectos concomitantes en el resto y viceversa.

Este modo de ver las cosas explicaría la conocida frase que dice que el aleteo de una mariposa en un lugar puede producir un tifón en otro, enfatizando la importancia de nuestros actos y su influencia sobre la realidad total.

Y entonces, para que nuestra vida evolucione tampoco necesitamos movernos ni trasladarnos a ningún lugar, simplemente tenemos que intentar un cambio y esto se puede comprobar porque cuando cambiamos, todo a nuestro alrededor también cambia.

15
Feb

Critón

Publicado por Malena el 15 de Febrero de 2008

Fueron vanos los intentos de Critón e inútil su intención.

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En este relato de Platón, Critón, viejo amigo muy cercano a Sócrates, es protagonista de un diálogo con su querido maestro, poco tiempo antes de que se cumpliera su sentencia de muerte.

Platón comenzó a escribir después de la desaparición de Sócrates trágicamente fallecido. En un principio su obra se centró en la vida y pensamiento de este filósofo, pero posteriormente fue tomando cuerpo propio dedicándose de lleno a plasmar en ella su doctrina.

Sócrates tenía muchos amigos ricos, entre ellos Critón que como los demás, estaba dispuesto a gastar toda su fortuna para salvarlo de la muerte.

Este libro trata principalmente de exponer la forma de pensar de Sócrates en esta particular situación, a la espera del cumplimiento de su condena; y brindar una explicación racional y justa sobre su negativa a aceptar los intentos desesperados de Critón para evitar perder a su entrañable amigo.

A lo largo de toda la obra Sócrates debate con Critón, durante los últimos días de su cautiverio, las razones que éste le sugiere para no cumplir la sentencia, tratando de demostrarle que ninguna de ellas es justa; no estando dispuesto a manchar su alma para salvar su cuerpo.

No tenía miedo y se mostraba tan tranquilo y seguro como nunca, sintiéndose dispuesto y preparado para morir; teniendo en cuenta que ya tenía setenta años; y aunque reconocía que sus jueces habían actuado en forma injusta motivados por razones políticas, consideraba que había tenido el derecho de defenderse en un marco de legalidad absoluta.

Los supuestos delitos cometidos por Sócrates habían sido oponerse a honrar dioses en los que no creía e influenciar a sus alumnos con estas ideas, considerándolo las autoridades, por esos motivos, un elemento subversivo que había que hacer desaparecer del escenario político.

Uno de los argumentos de Critón para tratar de convencerlo para que huya, fue que su desaparición ocasionaría el fin del bienestar de sus hijos que si él moría no contarían más con su apoyo. Todos sus amigos estaban dispuestos a colaborar para sacarlo de la prisión y llevarlo lejos para que pudiera continuar con su vida y así poder seguir ocupándose de ellos.

Pero Sócrates le contestó con razón que si todos los que lo querían no tenían ningún reparo en poner su fortuna a su disposición para salvarlo, tampoco lo tendrían en ocuparse de las necesidades de sus hijos cuando él ya no estuviera.

Sin embargo, Critón no se daba por vencido y continuaba buscando argumentos para que cambiara su decisión.

La mayor parte de la población está de tu parte, le decía, a lo que Sócrates le contestaba que nunca los que son mayoría tienen la razón porque no tienen entendimiento y sólo es válida la opinión de los sabios que piensan justamente.

Para Sócrates hacer lo justo era primordial y prefería morir a cometer un acto injusto como sería huir, vengarse o tomar represalias sobre sus detractores que sólo actuaron para defender sus intereses personales.

Pensaba que la vida que vale la pena vivir, es solamente la vida correcta y justa ya que otro tipo de vida no es digna de ser vivida.

Aceptando la legalidad del fallo judicial Sócrates sentía que estaba cumpliendo con el pacto virtual que tenía con Atenas, y para él no hacerlo y huir sería un acto injusto.

La ejecución se había postergado debido a una celebración que no permitía ejecuciones. Llegado el momento y fiel a sus convicciones, Sócrates muere pacíficamente acompañado de sus amigos

8
Feb

Demócrito y el Átomo

Publicado por Malena el 8 de Febrero de 2008

Demócrito y el Átomo

Los átomos viven eternamente, sólo abandonan el cuerpo que ha dejado de existir y se transforman en otra alma viviente.

Demócrito era un filósofo griego del siglo V. a. de C., conocido por su sabiduría y también porque estaba siempre contento.

El comportamiento de la gente le provocaba risa por lo contradictorio y errático de sus actitudes y porque no se daban cuenta que ello era la causa de sus sufrimentos.

Por el contrario a Heráclito, la forma de ser de la mayoría lo sumía en la más profunda tristeza.

Sólo se conserva una pequeña porción de su aporte, relevante principalmente porque por primera vez menciona la palabra griega “átomo” para designar al sustrato elemental de todo lo que existe.

Estos átomos, son eternos e indestructibles y se diferencian solamente por sus dimensiones, estructura y desplazamiento, anticipándose con este razonamiento con sorprendente exactitud, a los descubrimientos científicos del siglo XX.

Hasta principios del siglo XX se creyó que el átomo era indivisible, pero con el descubrimiento de los electrones y el núcleo formado de electrones, protones y neutrones, se descartó dicha convicción, llegándose a creer que no existiría un elemento esencial a toda la materia sino que la división en elementos cada vez más pequeños sería infinita.

Ahora se sabe que el átomo, tiene un núcleo compuesto de protones y de neutrones y que la mayor parte del volumen de un átomo consiste en electrones.

Demócrito propone la existencia en la realidad de la materia y el espacio. Este espacio no significa la nada sino que implica algo imprescindible para hacer posible el desplazamiento de los objetos.

Con respecto al movimiento, existen posturas interesantes, como la de Zenón de Elea(siglo V.a. de C.) que sostienen que en realidad el movimiento no existe.

Según la teoría de Einstein el tiempo es una construcción mental humana, por lo tanto, puede que el espacio tampoco exista. Si no existe el tiempo tampoco el espacio, porque el espacio y el tiempo son una unidad, por lo tanto, sería imposible la existencia del movimiento.

Sin espacio el movimiento sería sólo cambio y una ilusión de los sentidos, como lo es por ejemplo el cine que nos muestra a personas que se mueven pero que en realidad son la proyección de una sucesión de imágenes fijas que cambian a tal velocidad que producen la sensación de movimiento.

Zenón de Elea (siglo V.a. de C.) no aceptaba la idea de la existencia del espacio, porque si el Ser está en un espacio, éste a su vez tiene que estar contenido en otro espacio y así hasta el infinito.

Pero según Demócrito, con respecto al movimiento, el desplazamiento de estas unidades indivisibles es permanente como las mismas cosas y ese movimiento es natural.

Según él, este desplazamiento se produce en línea recta y al colisionar entre si se concentran dando forma de esta manera a todas las cosas.

En virtud de esta concepción, cuando un cuerpo muere se desintegra pero los átomos sobreviven y se reorganizan de otro modo.

La teoría de Demócrito esencialmente coincide con la postura actual sobre la existencia de un componente último que aún no se ha podido detectar.

La naturaleza está efectivamente compuesta por átomos que se unen y que se vuelven a separar; de modo que un átomo que está en el núcleo de una célula de mi mano pudo haber pertenecido alguna vez al cuello de una jirafa.

Definitivamente este pensador no creía en poderes sobrenaturales ni concebía un plan primordial, sólo creía en los principios naturales, intrínsecos a todo lo que existe.

Se imaginaba que hasta el espíritu tenía su componente último, algo diferente pero con el mismo significado, transformarse al dejar de existir en otra cosa.

Demócrito había encontrado una salida a la cuestión de la necesidad de la existencia de un elemento esencial y del cambio.

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