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30
Oct

La Teoría de Darwin – Segunda Parte

Publicado por Malena el 30 de Octubre de 2009

teoría de darwin - Parte 2

Esta doctrina propone una visión del mundo basado en cinco puntos fundamentales.
1) el mundo cambia en forma permanente y los organismos que viven en él también.

2) Existe un origen común para todos los seres vivos

3) La gran diversidad de los seres vivos explica la diversificación de las especies.

4) Los cambios son graduales para la aparición de especies nuevas

5) la selección natural es el mecanismo que favorece a los organismos más adaptados a su ambiente.

Pensadores antiguos como Anaximandro y Empédocles ya planteaban que la característica de la naturaleza era su movilidad.

Empédocles proponía que los seres vivos se habían originado en la humedad y que luego se fueron trasladando a lugares secos modificando su forma de vida.

Ambos filósofos concebían a la naturaleza como un fenómeno dinámico y no fijo donde las especies derivan unas de otras y se transforman con el paso del tiempo; y no estático donde los organismos vivientes surgen en forma espontánea.

A partir del Renacimiento se produce un avance científico muy importante y se comienzan a abandonar las explicaciones sobrenaturales sobre el origen de la vida, y se trata de buscar el fundamento empírico de los fenómenos.

Muchos filósofos clásicos defendieron las ideas que se basaban en la sucesiva transformación de la naturaleza desde el principio del mundo, ocurrido millones de años atrás.

El nuevo planteo de la Ilustración llevó a estudiar al ser humano con el mismo método científico de las ciencias naturales y la antropología.

El concepto de evolución se venía gestando a través de intuiciones e hipótesis de los pensadores de esa época, aún de aquellos que creían en Dios, que pensaban que la naturaleza había evolucionado desde su creación.

Pero fue Lamarck el primero que llamó la atención, sosteniendo la teoría que propone que todas las especies, y también el hombre, se derivan de otras y progresan hacia la perfección; porque tanto el mundo orgánico como el inorgánico cambian y es posible que esto fuera el resultado de una ley natural y no sobrenatural como algunos todavía suponían.

La teoría de Darwin sobre el origen de las especies fue además el producto de una época en la que ocurrieron grandes cambios y cuando el camino paras avanzar ya había sido facilitado para que sus ideas pudieran ser aceptadas.

Darwin propuso su criterio en forma tan contundente que superó a todos sus antecesores, tarea que además le demandó más de veinte años y un arduo trabajo de campo realizado durante sus largos viajes.

Darwin sostiene que las especies aumentan en progresión geométrica pero los individuos que las componen permanecen siendo constantes, sobreviviendo solo los más aptos a las frecuentes luchas entre ellos para conservar la vida.

Se produce entonces una selección natural con la supervivencia de los mejor dotados.

Para llegar a estas conclusiones Darwin tuvo que recorrer un largo camino y dedicarle toda su vida a su trabajo.

Pero lo que decidiría el desarrollo de sus investigaciones fue la travesía que realizó alrededor del mundo con el capital Fitz Roy, al mando del timón del Beagle, viaje que Darwin consideró el acontecimiento más importante de su vida.

29
Oct

La Teoría de Darwin (Primera Parte)

Publicado por Malena el 29 de Octubre de 2009

Charles Darwin

Charles Darwin (1809-1882), nacido en una ciudad situada al oeste de Inglaterra, estaba destinado a ser sacerdote; pero se convirtió en un afamado naturalista y en un revolucionario científico, gracias a las investigaciones y profundos estudios sobre animales y plantas, que realizó durante toda su vida.

Sus conocimientos lo llevaron a elaborar la teoría evolucionista de la selección natural y a publicar sus descubrimientos e hipótesis en su libro “El Origen de las Especies”.

La teoría de Darwin sobre la evolución de las especies como un proceso natural en el que sobreviven los más aptos, fue criticada principalmente por los que sostenían y aún sostienen una postura filosófica creacionista; pero a pesar de la constante polémica que provocó su trabajo, la ciencia moderna se rige por este principio.

Como toda teoría científica, se mantienen en el misterio aún, muchos interrogantes. ¿Cómo se produce realmente la transformación de una especie en otra? ¿Qué elemento o factor material es el que la que la provoca? ¿Dónde están los eslabones perdidos que demuestren dicha transformación?

A través de sus extensos viajes, su curiosidad como naturalista lo llevó a inferir que los procesos biológicos no eran estables sino que se encontraban en una continua mutación, como resultado de un mecanismo de selección natural, a veces fortuito.

Sus observaciones lo convencieron que en el fenómeno de la vida las variaciones favorables tienden a mantenerse mientras las desfavorables terminan por destruirse; y el resultado de este proceso daría lugar a la formación de una nueva especie.

La teoría de Darwin niega la creación divina y afirma que los humanos descienden de los simios, ideas que eran demasiado radicales para esa época.

Se necesitó el apoyo de algunos científicos reconocidos que estuvieran de acuerdo con su teoría para enfrentar los ataques de los periódicos y las severas críticas y discusiones que provocaron la publicación de su libro.

El biólogo Thomas Huxley lo defendió enérgicamente ante las polémicas desatadas en el seno de sectores del cristianismo; y con el transcurso del tiempo logró el reconocimiento científico.

A su muerte recibio el honor póstumo de ser sepultado en la Abadía de Westminster, junto a los restos de Isaac Newton.

Alfred Russel Wallace había elaborado una teoría similar a través de un camino distinto, pero le cedió los derechos a Darwin por considerar que le correspondían, por haberle dedicado más tiempo que él a la teoría de la Selección Natural.

Wallace tenía conciencia que carecía de la paciencia y tesón que tenía Darwin y reconocía que jamás hubiera podido lograr convencer al mundo.

Darwin se casó a los treinta años con su prima Emma Wedgwood y fue un matrimonio bien avenido. Tuvieron diez hijos, tres de los cuales fallecieron durante la infancia.

Este incansable investigador fue un gran observador de la naturaleza, que incluso cuando tuvo a su primer hijo se dedicó a estudiar todas sus expresiones incorporándolas a los demás datos.

Fue un hombre de salud frágil que padecía de una enfermedad psicosomática que lo afectó toda su vida, desde su regreso del Beagle. Era un hombre metódico que cuando no estaba de viaje solía pasar largas horas en su invernadero observando sus animales y sus plantas.

El Origen de las Especies se publicó en 1859 y se agotó el primer día que salió a la venta. Posteriormente se publicaron seis ediciones más en su país que también se vendieron. Con el paso de los años fue editado muchas veces más y fue traducido a más de treinta idiomas.

Fuente: Colección Grandes Pensadores, “Darwin”, Ed. Planeta DeAgostini, España, 2006

28
Oct

La Miseria y la Opulencia

Publicado por Malena el 28 de Octubre de 2009

La miseria y la opulencia

A veces la vida nos obliga a ser testigos de circunstancias que nos hacen sentir impotentes y tristes. Es cuando nos preguntamos cómo es posible que exista la situación de extrema pobreza en países que se caracterizan por su extraordinaria riqueza.

Las grandes ciudades presentan notables contrastes, mientras cada día hay más edificios lujosos en zonas privilegiadas, y en los restaurantes y lugares de esparcimiento hacen cola para entrar; en una calle lateral, pude ver noches atrás, cuando salía de un restaurante, la escena lamentablemente cotidiana de una familia completa, que semiocultos por la penumbra y como fantasmas, hurgaban en la basura en busca de cartones y diarios.

En esta oportunidad se trataba de una pareja con dos chicos, uno de no más de un año y el otro no mayor de dos, que a las once de la noche todavía jugueteaban en la vereda con algunas latas, con la inocencia propia de quienes aún no tienen conciencia de su condición, mientras sus supuestos padres se ocupaban de su diario trajín.

¿Qué les espera a estos niños en su futuro, qué alimentos recibirán, qué educación tendrán, qué es lo que están aprendiendo ahora viendo a sus padres realizando un trabajo sucio, peligroso e indigno para un ser humano y más aún para un niño y viendo al mismo tiempo circular vehículos lujosos y gente bien vestida?

¿Tienen alguna oportunidad? ¿Qué conclusión podrán extraer cuando sean más grandes? ¿Hay alguien con poder que se esté ocupando de ellos?

Nosotros éramos un grupo de privilegiados que festejaba un cumpleaños y que pudo ver en la vereda de enfrente cómo esa pareja hacía su trabajo, concentrada en esa tarea y sin prestar atención a otra cosa que no fueran las bolsas de residuos.

Sentimos impotencia ante el espectáculo que ponía en evidencia el sufrimiento de seres humanos que separados apenas por unos metros parecían habitar un universo diferente.

Tampoco era oportuno tratar de aliviar su situación ofreciéndoles ayuda, porque además de que no les reportaría una solución de fondo los podría hacer sentir aún más humillados al percibir la compasión ajena, cuando ellos tal vez llegaron a convencerse de estar haciendo un trabajo digno.

En una gran ciudad, la gente tiene la libertad de circular y de recoger lo rescatable que los demás desechan factible de ser vendido, para tal vez poder comer ese día, ya que con sus limitados conocimientos e ignoradas habilidades parecen estar excluídos y sólo pueden hacer solo eso.

Sin embargo, deberían existir programas de asistencia que proteja a estas personas y a sus hijos, quienes están condenados a una vida insalubre, expuestos a sufrir enfermedades graves y privados del necesario descanso.

Esta gente parecía pertenecer a la más baja categoría de los cartoneros, los que recién empiezan, que trabajan en la clandestinidad dentro del negocio de la basura y que por eso sólo pueden acceder a los que dejaron los otros, que pasaron antes, los que ya se conocen entre ellos, que comparten códigos y que hasta cumplen horario.

Porque hasta en estos trabajos es evidente que existen pautas y jerarquías que imponen las mafias que mandan, que son las que cuentan con rodados de gran tamaño, para recibir la recolección general, ubicados en lugares estratégicos.

En cambio ellos parecería que trabajaban solos, sin relación alguna con los otros, tal vez estaban intentando iniciarse en esa actividad, porque apenas contaban para cargar el producto de su trabajo con un cochecito de bebé todo destartalado, para ganarse el día.

¿Podemos hacer algo por ellos? ¿Hay alguien que sepa qué se puede hacer en estos casos que no denigre a esta gente aún más bajo y que sirva de algo?

No se si los que vimos en esa oportunidad tenían algún lugar para dormir esa noche o si realmente son de los tantos que duermen en la calle. Por su apariencia sucia y harapienta supongo que su albergue no debe ser más acogedor que debajo de un puente o en algún callejón debajo de un alero grande que pueda protegerlos de las inclemencias del tiempo.

Esa es la vida que todos vemos que hace tanta gente con infinita paciencia, seguramente sin ninguna esperanza, vagando en el infierno de la indiferencia.

27
Oct

El Maltrato

Publicado por Malena el 27 de Octubre de 2009

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El maltrato es violencia porque tiene la intención de agredir.

Vivimos en una sociedad violenta. No sólo nos roban impunemente, nos atacan con furia si nos resistimos y a veces también sin motivo aparente, sino que la violencia se ha transformado además en una forma perversa de comunicación.

Somos agredidos en la calle, en los negocios, en los medios de transporte, en el trabajo, en las escuelas, por teléfono y hasta puede haber violencia en el núcleo familiar.

La violencia tiene su raíz en el egoísmo, que da lugar a la falta de respeto por el otro, a la impaciencia y al desprecio.

La violencia genera aún más violencia, porque se transforma en un círculo vicioso; ya que el trato agresivo tiene casi siempre una respuesta igual o peor.

El egoísmo implica pensar sólo en los propios intereses, pero no quiere decir que la persona egoísta se quiera más a si misma que a los demás. Al contrario, el egoísta se odia y piensa que los otros son solamente dignos de odio.

Faltar al respeto significa no reconocerle al prójimo su dignidad como persona y pretender tratarla como un objeto.

Esta actitud produce reacciones violentas, pero peor aún es cuando las personas maltratadas no reaccionan y se adaptan a una situación de manoseo, de rechazo, de abuso y de desprecio por miedo o hábito.

En esta época, el maltrato parece ser el modo de comunicación adecuado entre personas que se han convertido en bienes de uso.

Las personas se acostumbran a ser usadas como objetos sexuales, para entretener, para servir, para pensar igual, para producir dinero, para hacer los trabajos sucios y hasta para matar por encargo.

Cuando en el seno de la familia se aprende el desprecio por el otro, no queda más remedio de seguir el mismo rumbo.

Ser violento demanda mucha energía, aumenta la tensión arterial, perturba la digestión y altera el ritmo cardíaco, entre otras cosas. Es un costo muy elevado, porque el maltrato, además de no brindar mucha satisfacción y desequilibrar los sistemas orgánicos, en el fondo produce culpa, y esa culpa servirá para que la autoestima continúe en descenso.

En las ciudades modernas ser agresivo y violento es considerado por muchos más una cualidad que un defecto, porque hay una confusión de valores y se vincula la violencia con la valentía y la mansedumbre con la cobardía.

Ser amables, parece ser privativo de la condición femenina, aunque no siempre, porque todos hemos sido testigos de la prepotencia y soberbia de una funcionaria judicial al demostrar no estar dispuesta ella misma a cumplir las leyes.

Para los hombres significa un gesto de debilidad y representa simbólicamente bajar la guardia y exponerse a sufrir algún tipo de daño.

Pasar primero, reservar asientos libres para los amigos o familiares dejando de a pie a ancianos; contestar mal, negar ayuda poniendo a todos los que la necesitan en la misma bolsa para justificarse, discriminar, descalificar, ofender, ignorar, parecen ser los modos elegidos para maltratar a los demás en una sociedad que obviamente está muy enferma.

Pero además, también nos agredimos en forma colectiva, esgrimiendo las conductas aberrantes que tienen muchos como identidad nacional y adjudicándoselas a todos, para hacernos reír por Internet o por televisión, logrando seguramente que los que son realmente así se sientan justificados por ser como la mayoría y alentándolos a continuar siendo de la misma manera para cumplir con esas expectativas.

Es que ser agresivo y violento es como un sello de viveza, de inteligencia superior, de sagacidad, aunque signifique a la vez padecer de miopía intelectual para darse cuenta de la propia insensatez y de la reacción en cadena que genera.

La sabiduría nos enseña que la violencia y la agresividad de los insensatos son como un boomerang, porque siempre se vuelven contra ellos mismos.

26
Oct

Diversas Clases de Amor

Publicado por Malena el 26 de Octubre de 2009

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El amor es la actitud que tiene el hombre hacia si mismo y hacia los demás y expresa la forma en que se relaciona con el mundo.

Existen distintas clases de amor:

El amor fraternal: es el que se siente por los hermanos y por todas las personas; y el que representa la unión y solidaridad con todos los hombres.

Lo superficial es lo que nos separa y el amor el que nos une, porque es el centro el que expresa los sentimientos genuinos, la misma identidad, el que puede alcanzar la misma profundidad en el otro.

El amor al desvalido es el principio del amor fraternal, porque amar a nuestros padres o hijos no constituye ninguna hazaña.

La compasión por el necesitado aumenta el amor a nosotros mismos y a nuestros hermanos, porque compasión significa conocimiento e identificación.

El amor materno: Es la única clase de amor incondicional que existe, la más alta expresión de amor generoso y altruista. Incluye tanto el cuidado y la responsabilidad por el niño y su crecimiento, como la alegría que experimenta la madre de estar viva y de su amor por la vida.

La mayoría de las madres brindan a su hijo el alimento para su desarrollo, pero solo unas pocas le inculcan también la felicidad de estar vivas; porque para lograrlo deben ser madres felices y no todas alcanzan ese objetivo.

Tanto el amor como la ansiedad van con la leche materna e influyen en la personalidad del niño.

Las madres aman a sus hijos mientras son pequeños y su deseo debería ser que crezcan, para independizarse de ella.

Una madre con verdadero amor hacia su hijo debe alentar esa separación; y esto representa un acto de generosidad, o sea el haber dado todo sin desear nada más que la felicidad de su hijo.

Esto sólo lo logrará la mujer con actitud amorosa, que es capaz de sentir amor fraternal a todo el mundo y también a su hijo.

Amor erótico: El que puede amar a su hermano, puede amar a su prójimo; el que ama a su hijo amará a todos los que necesitan de su ayuda.

En cambio, el amor erótico es el deseo de fusión completa que se lo puede confundir con el enamoramiento, pero a diferencia de éste, es una experiencia de efímera intimidad sexual que por naturaleza es de poca duración, ya que este tipo de intimidad tiende a disminuir con el tiempo.

El deseo sexual busca un nuevo amor, engañándose con la ilusión de que el próximo será distinto.

Desear físicamente a alguien no es amor, porque es el amor el que tiene que inspirar el deseo.

El amor debe ser un acto de voluntad y compromiso, la elección de dedicar toda la vida a otra persona; porque en esencia todos somos iguales, varía solamente nuestra parte superficial pero no la vivencia de la esencia de cada ser. Si fuera solo un sentimiento no tendría base para sustentar una promesa a largo plazo.

El amor a si mismo: La religión considera egoísmo al amor a si mismo que Freud llama narcisismo. Sin embargo, si es bueno amar al prójimo también debe serlo amarse a si mismo.

El que puede amar a los demás también se quiere él mismo. El egoísta solo se interesa por si mismo, no en dar sino en tomar.

El egoísmo y el amor a si mismo son opuestos. El egoísta no se ama, se odia, es infeliz y desea satisfacciones para llenar su vacío y su frustración.

El amor a Dios: El amor como actitud, es la necesidad de superar la angustia de la separatividad por medio de la unión; lo mismo es el amor a Dios.

Dios es el símbolo del principio de unidad que subyace al mundo de las cosas, la fuente de todo, pero no podemos saber quién es Él con el pensamiento sino con la experiencia de unidad cuando nos identificamos con Él; de manera que lo más importante es la forma de vivir correcta.

En la madurez Dios deja de ser un poder exterior cuando el hombre ya ha incorporado sus principios de amor y justicia y se ha convertido en uno con Él.

Fuente: “El Arte de Amar”, de Erich Fromm, Ed. Paidós, Buenos Aires, 1985

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