Buscar en La Guía 2000

Encuentra la información que necesitas, introduce el tema:
24
Abr

El pensamiento

Publicado por Christian el 24 de Abril de 2007

Se conoce como pensamiento a esa potencia o facultad de pensar, a ese conjunto de ideas propias de una persona, de una colectividad. Los sentidos son facultades de lo individual, el entendimiento es aquella facultad que, propiamente, piensa lo universal, encontrándose éste en el presente. La esencia universal con respecto al concepto de hombre no se encuentra en el mundo de las Ideas, sino en la “materia”, en los inviduos propios, concretos, humanos. En este caso, se hace necesario partir de la sensación y, a medida que se van acumulando esas distintas experiencias, llegar por inducción a la esencia universal común.

La imaginación, para ello, y sus imágenes son su ayuda fundamental y francamente imprescindible, pues la imaginación se encontraría, realmente, entre el pensamiento y la propia sensación. Por ello, por ejemplo, Aristóteles formula una teoría netamente empirista, indicando que el alma no es capaz de pensar sin la tenencia de imágenes, sino que al contrario piensa propiamente las formas precisamente en las imágenes.

En este caso, el filósofo Aristóteles explica el mecanismo del pensamiento a través de la teoría de la denominada distinción de dos entendimientos: uno en potencia para conocer y recibir los inteligibles y otro que los produce todos, “y es una especie de estado análogo a la luz”. Denomina al primero “entendimiento paciente o posible”, y al segundo lo considera como un análogo mismo a la causa eficiente.

Por este caso, los comentadores le llamaron “entendimiento agente”, en el cual Aristóteles considera eterno, separado e inmortal.

Conceptos fundamentales:

- entendimiento paciente o posible: pathetikós nous

entendimiento agente: poietikós nous.

24
Abr

La expansión del Cristianismo, cuestiones filosóficas (II)

Publicado por Christian el 24 de Abril de 2007

Tabla de contenidos de La expansión del Cristianismo

  1. La expansión del Cristianismo, cuestiones filosóficas (I)
  2. La expansión del Cristianismo, cuestiones filosóficas (II)

La primera vez que se habla de religión católica universal fue en el siglo II d.C., donde se llevaban a cabo pequeñas reuniones de obispos con el objetivo de resolver diversas cuestiones problemáticas. Si bien en la anterior entrada estudiamos las ideas fundamentales acerca del contexto histórico en el que se produjo la expansión del cristianismo en sí, la pregunta por momentos sin respuesta sería: ¿por qué verdaderamente sucedió asi?
Existen dos teorías fundamentales que tratan de dar respuesta a esta interesante pregunta. La primera de ellas sería la tesis de tipo teórica, la cual indicaría que esa expansión se produjo fundamental y principalmente por la forma propia acerca de cómo el cristianismo comprendía a la divinidad (como el judaísmo, por ejemplo), en donde era un dios celoso, excluyente, completamente diferente a la forma de pensar y de comprender a las diversas divinidades existentes entre los greco-latinos, pues se considerarían a los dioses del Panteón como diablos o demonios.

La segunda teoría vendría a ser de tipo práctico. El cristianismo rechaza la celebración de fiestas o espectáculos al considerarlas como una forma de “diversión” violenta (circo, gladiadores), o inmorales (como el teatro). Ello serviría para refrenar a la propia aristocracia, la cual utilizaba -propiamente- los espectáculos como forma de refrendar su estatus social.

Con esta negación se producen los primeros martirios entre los cristianos, produciéndose con ellos, valga la redundancia, gran cantidad de asesinatos. Los propios cristianos se niegan a entrar en el ejército, resultado de su propia ideología, negándose a su vez a darle culto al emperador. En este instante, la aristocracia apoya aún mucho más al emperador y afianzando su estatus (manipulación favoreciendo fines propios).

Asimismo, se creía que este cristianismo era el fin de los tiempos; un hecho presuntamente fundamentado en ese contexto violento que ya vinos en la entrada anterior. No obstante, y a pesar de los intentos diversos de que ésto no sucediera, el cristianismo comenzó a ganar adeptos, por el modo de ver cómo las personas morían defendiendo su propia fé. En este punto, se expande y se consolida (aproximadamente en el siglo III y IV), en el mismo momento donde había una crisis en el mundo antiguo. Sin embargo, algunos autores consideran al cristianismo como el verdadero “culpable”).

En los últimos siglos del Imperio, las manifestaciones paganas estaban adquiriendo una mayor complejidad. Pero muchos paganos se preocupaban por su suerte después de la muerte, y realizaban entonces cultos cristianos. Se dieron en este caso dos tipos de ritos paganos:

- Tradicional: religión clásica, representada por los grupos aristocráticos.

- Vulgar: cultos campesinos de origen Neolítico, contra los que tendrá que luchar la jerarquía eclesiástica medieval.

Los cristianos hacen de la eucaristía un misterio y se inventan sacramentos. Finalmente, el cristianismo se consolida a pesar de las persecusiones que sufrieron, entre las que destacarían las de Decio (250-251), Valerio (257-260), y Diocleciano (303-305). Los aspectos más importantes fueron esa falta de homogeneidad religiosa existente dentro del propio Imperio; el hecho de que era una doctrina de renuncia, ofreciendo una vida más allá para compensar las miserias terrenales de la época; el caracter universalista del cristianismo, en lo social y étnico, admitiendo pobres, ricos, negros, esclavos…; alto nivel moral y de solidaridad que presentaban los cristianos de la época.

Más tarde, el hecho más importante fue la conversión al cristianismo del emperador Constantino, algo que supuso un giro radical en el cambio del Imperio (311-316). Ordena que se le devuelva al cristianismo todo lo robado con anterioridad, fundamentalmente tierras, eximiendo al clero a pagar impuestos. Dio orden a que la Iglesia recibiera donaciones, prohibiendo la crucifixión de los condenados a muerte, o que los esclavos fueran marcados con fuego.

El mayor acontecimiento fue el Concilio de Nicea (325), pues supuso la intromición del poder laico en los asuntos internos de la Iglesia, con lo cual se dirime el problema ideológico. Se convocaron a 300 obispos.

Finalmente, el cristianismo fue poco a poco adquiriendo esa importancia propiamente ancestral, hasta convertirse en lo que conocemos a día de hoy.

22
Abr

La expansión del Cristianismo, cuestiones filosóficas (I)

Publicado por Christian el 22 de Abril de 2007

Tabla de contenidos de La expansión del Cristianismo

  1. La expansión del Cristianismo, cuestiones filosóficas (I)
  2. La expansión del Cristianismo, cuestiones filosóficas (II)

Antes del conflicto existente en Roma, conocido como Crisis del Mundo Antiguo (siglo III), existía la “paz romana” preconizada por Augusto, a través de la cual se daba una política amistosa con los pueblos fronterizos, había cierta tranquilidad, y en el interior se sucedían diferentes planes de gobierno, tales como el sistema de adopción de los Antoninos, una acumulación de cargos en el sucesor, Tretarquía (esto es, división por parte de Diocleciano del Imperio en dos regiones: la oriental y la occidental, cada una gobernada por dos Césares, con poder militar y dos Augustus, con poder político).

Sin embargo, todos generaron cierta inestabilidad política. Para comprender en cierto sentido por qué se produce la expansión del cristianismo dentro del propio Imperio romano, y conocer así aquellas cuestiones de caracter filosófico que la hicieron posible, es imprescindible tener en cuenta por qué, en primer lugar, se produjo la citada crisis, cuáles fueron los factores que la desencadenaron, y por qué, finalmente, éstas favorecieron la expansión propia de ese cristianismo primario.

No en vano, existen diferentes posturas con respecto a qué produjo el estallido propiamente de la crisis en sí. Una de ellas vendría a defender la conocida como “tesis externa”, la cual indicaría que esa crisis se vio muy influenciada -y estuvo provocada- por las diversas invasiones bárbaras que, desde muchos años atrás- se venían produciendo. Afectaban a todas las fronteras, haciendo una presión que el Imperio no podía soportar, y se expandían políticamente. No obstante, fueron muchos los romanos que pidieron a otros bárbaros que lucharan contra ellos mismos… algo que tuvo como resultado el estallido mismo de diversas luchas internas.

Otros autores, sin embargo, defienden la “tesis interna”, que vendría a decir que la crisis estuvo única y exclusivamente provocada por una crisis propiamente interna. A Augusto a finales del siglo III le tentaba el poder; lo recibía de manos del pueblo y el Senado, y representaba un compromiso entre república y monarquía. No obstante, el principado fue una forma de poder autocrático con poderes ilimitados que reforzaban su potestad ejecutiva.

Dentro de esta crisis internas, existen o se dieron una serie determinada de problemas de muy diversa índole, que iban desde lo político hasta lo económico, pasando por la sociedad, la cultura, e incluso la propia ideología. Existe una crisis de autoridad provocada por la poca legitimidad de emperadores y militares. La excesiva extensión del Imperio impedía controlar en muy mayor complitud y de forma exacta todo cuanto sucediera en él; algo que, unido a la desaparición del ejército, motivó muchas revueltas internas, auspiciadas -incluso- por muchos indígenas que se resistieron a ser “absorbidos” por los romanos.

La corrupción de la denominada como “raza romana” por la presencia bárbara es otro factor ampliamente importante. Las capas sociales más bajas acceden al poder y hacen una mala gestión de él. La excesiva persecusión de la mano de obra esclava merma las posibilidades de evolución en el Imperio, y se producen luchas sociales que enfrentan a campesinos contra soldados.

El período de sequía que se dio en aquellos determinados momentos, aumentó aún mucho más la crisis, dado que se dieron malas cosechas que, sumado a la existencia de una serie de malas técnicas del sistema de cultivo, provocó y trajo consigo una hambruna feroz. Por este motivo, se abandonaron muchas tierras cerca de las ciudades.

El estado llevaba a cabo una dura política impositiva, pues, además de establecer impuestos para el mantenimiento exclusivo del ejército, Diocleciano transforma estos impuestos en ordinarios, los cuales eran calculados en las necesidades de alimentos naturales que el gobierno tenía, y estos se repartían a las tierras agrícolas según el rendimiento que ofrecían. Las monedas de oro eran sólo accesibles a unos pocos, mientras que las más usadas estaban devaluadas.

La transformación del ejército fue otro factor importante, pues tuvo que ver con el fin de las conquistas de los romanos, y sobre la concepción nueva que se estaba teniendo con respecto a las fronteras. Éstas necesitaban técnicas defensivas, y mantener al ejército necesitaba mucho dinero, por lo que los impuestos, las propiedades del Imperio y las regalías (esto es, propiedades en que se paga un impuesto por su uso) se agravan.

La presión de los pueblos considerados como “bárbaros” provocó la huída de los ciudadanos, los cuales se retiran al campo, algo que provoca la pérdida de importancia del mundo rural. El latifundio rural se convierte en imprescindible, alejándose de las ciudades. Se venden las tierras cerca de las ciudades, y se compran en estos latifundios. En este caso, huyen las capas más desfavorecidas de la población. Lamentablemente, aquellos que no encuentran cobijo en los propios latifundios, se convierten en mendigos o se unen a los “bárbaros”.

Y es que, tal y como estamos viendo, y podemos llegar a suponer, ambas teorías pueden ser simplificadas para dar lugar a otra tesis: en el período de crisis, la presión bárbara es mayor, aunque se desconoce -ciertamente- si esta presión estuvo influenciada porque se sabía que Roma estaba en crisis.

21
Abr

Cosmología en Aristóteles

Publicado por Christian el 21 de Abril de 2007

Vimos en el anterior post de qué forma el filósofo Platón entendía la Cosmología. En este caso, y teniendo en consideración únicamente el pensamiento posterior, Aristóteles crea una cosmología que sigue en algunos aspectos determinados a éste, y que valdrá de “ayuda” para prácticamente la totalidad de la ciencia medieval, hasta la Edad Moderna.

Esta Cosmología se caracterizará por ser una ciencia tanto teológica como esencialista; en el primer caso, el concepto de “finalidad” viene determinado por el motor inmóvil, la realización de la propia “naturaleza”, que será la finalidad pura de los movimientos naturales; en segundo lugar, será “esencialista” porque todo es explicado a través de esa misma natraleza, o “cualidades” inmanentes de los cuerpos físicos.

Será, a su vez, tanto una física deductiva como dualista: es deductiva, pues no es empírica, dado que se afirma que el cielo es una esfera porque ésta es una figura perfecta; y es dualista porque el dualismo platónico de los dos mundos es cambiado por el del mundo perfecto y “divino” (supra-lunar) y el mundo sub-lunar.

Dentro del mundo supra-lunar, los astros son “seres” animados hechos de un “quinto elemento” que les es exclusivo (el éter). El movimiento de que están dotados es perfecto, y cada astro se encuentra colocado en una esfera de éter movida por un motor inmóvil, lo que suponer que, junto a este primer motor, el cual mueve el cielo, existen tantos motores inmóviles como esferas celestes. No en vano, Aristóteles se vio obligado a añadir 22 esferas más que girasen en sentido contrario y que contrarrestasen el movimiento de las 33 primeras (teoría establecida por Calipo y Eudoxo de Knido). Al igual que la teoría de Platón, la tierra se encontraría en el centro, siendo una esfera inmóvil.

Dentro del mundo sub-lunar, sin embargo, existe el escenario de la corrupción, de la temporalidad, de la imperfección. Todas las cosas se resuelven en cuatro elementos (dos ligeros, los cuales se mueven verticalmente, el aire y el fuego; otros dos son pesados y se mueven hacia su zona natural, agua y tierra). Éstos pueden transformarse entre sí, correspondiéndose a las cuatro parejas de las conocidas como cualidades elementales, cálido-húmedo (aire), frío-húmedo (agua), frío-seco (tierra), cálido-seco (fuego).

Todo ello dará como resultado final una concepción puramente jerárquica del Universo:

1º) Los seres inmateriales e inmóviles (primer motor inmóvil y los motores inmóviles de las esferas)
2º) Los seres materiales (eternos, incorruptibles)

3º) Los seres corruptibles (compuestos de los cuatro elementos).

21
Abr

Cosmología en Platón

Publicado por Christian el 21 de Abril de 2007

Platón siempre pensó que aquella ciencia verdadera sólo podía tener por objeto el mundo de las Ideas, por lo cual no se preocupó de este tema hasta el final de su vida, en el que escribe el Timeo, en la que utiliza expresiones míticas, suposiciones y conjeturas, utilizando -incluso- elementos tomados de Pitágoras y sus discípulos, Empédocles y otros autores más de la época.

Por este hecho, el Timeo podría ser considerado como una verdadera enciclopedia en aquel momento, cuya teoría de las Ideas sigue siendo la principal clave explicativa: comienza su parte cosmológica afirmando la distinción existente de los dos mundos, ese donde existe el ser eterno, que no nace jamás, que sólo es aprehendible por la inteligencia, y el ser que nace y que no existe nunca.

Se trataría, en resumidas cuentas, de una cosmología de concepción teleológica, en donde se considera que el fin es la causa principal que debe explicarlo todo; los dioses del Olimpo son sustituidos por una divinización del Cosmos; la existencia de un optimismo platónico (lo más bueno, bello, real) y una gran matematización.

Defiende que el Cosmos (entendido, eso sí, como el Mundo de las cosas), ha tenido que nacer, dado que “es visible y tangible, porque tiene cuerpo”, y el cual ha sido engendrado por un “autor” o “padre” presuntamente divino (Demiurgo), causa inteligente y activa. El trabajo de este “creador divino” consistió, práctica y fundamentalmente en ordenar la materia de acuerdo con el Modelo eterno (el Mundo de las Ideas, al que también denomina en este diálogo con el nombre de “Viviente inteligible”), momento en el que también encontraremos un espacio vacío preexistente, y una masa material móvil y caótica.

Insiste Platón en que Demiurgo llevó a cabo la creación del mundo de la mejor forma posible, queriendo “que todas las cosas fueran buenas”, obrando evidentemente con un fin concreto: explicación claramente teleológica que choca de frente con aquellos conceptos mecanicistas de los presocráticos. Asimismo, indica que el Cosmos “ha nacido como un Viviente visible que envuelve, que encierra a todos los vivientes visibles, dios sensible formado a la semejanza del dios inteligible, muy bueno, muy bello y muy perfecto…”.

No obstante, y tras la descripción que Platón hace de él, no es posible ofrecer una descripción específica, clara y concreta con respecto a la formación misma de ese Cosmos,  aunque según este diálogo, conocemos que posee un alma que todo lo mueve y que, según diversos autores, podría relacionarse e identificarse con el cielo. En el centro está la Tierra, siguiéndola las esferas de los planetas, mientras que todo está rodeado por la esfera de las estrellas fijas. El movimiento del conjunto, basado en diversas proporciones numéricas y armonías musicales, se hace conforme a esa “imagen móvil de la eternidad inmóvil”: el Tiempo.

Finalmente, Platón hace una reinterpretación matemática de los cuerpos, haciendo corresponder el cubo con la tierra, el tetraedro con el fuego, el octaedro con el aire, el icosaedro con el agua.

Gestionado con WordPress

Queda prohibida la reproducción total o parcial de los contenidos de este blog

PrivacidadContactoPublicidad