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Los Mitos del Lago Titicaca

Publicado por Malena

Las profundidades del lago Titicaca, situado a orillas de la ciudad Copacabana en Bolivia, oculta secretos aún no develados.

En 1968, Jacques Costeau, después de incursionar por tercera vez en él para realizar una exploración arqueológica bajo agua, confesó que, tanto las 36 islas como el fondo del lago guardaban una gran cantidad de enigmas relacionados con el misticismo chamánico.

Una de esas leyendas se refiere al dios Viracocha, dios del Sol, creador del mundo y de los hombres, de gran importancia para los primeros pueblos de la Isla del Sol, la tierra de la civilización Inca.

Actualmente, las creencias incaicas milenarias subsisten, mezcladas con los rituales de la fe cristiana impuesta por los colonizadores españoles.

Titicaca significa “lago de los pumas de piedra”, denominación posiblemente inspirada en la topografía del lugar; aunque otros aseguran que lleva el mismo nombre de la isla del Sol.

Hay dos apariciones en los mitos de los incas y preincas: una surgiendo de la Roca de los Orígenes (sagrada) durante la creación, y otra emergiendo de las aguas del lago en los tiempos del Purun Pacha (que significa el silencio después de la tempestad).

El dios Viracocha tiene un infinito poder y quienes tocan esta roca sagrada obtienen reciben grandes beneficios.

Otra leyenda explica la sacralidad y el poder mágico del lago. Antiguamente existió una gran ciudad, muy avanzada, fértil y de gran riqueza, igual a un paraíso. Sus habitantes solamente tenían prohibido subir a la cima de la cordillera donde se encontraba el fuego sagrado. Apus, el dios de las montañas había impuesto esa prohibición, satisfecho por la prosperidad reinante. Sin embargo el diablo, incómodo por el bienestar de la gente y deseoso de hacer el mal, intentó por todos los medios de convencer a los lugareños para que treparan las ricas laderas e intentaran alcanzar la cumbre sagrada.

Apus, el dios de las montañas, al ver que los pobladores se atrevieron a desobedecer su voluntad divina, decidió castigarlos, liberando a una gran cantidad de pumas para que los devorara.

Cuando Viracocha vio diezmada a la población, derramó lágrimas durante cuarenta días y cuarenta noches, provocando la destrucción de los canales de riego y el desborde de los ríos, hasta que las aguas inundaron la ciudad entera; y así fue como se formó el lago.

Quienes sobrevivieron a esto fueron los curanderos milenarios que dedicaban sus vidas a la búsqueda de plantas medicinales.

Pero también sobrevivieron otros que se salvaron del diluvio, los hijos del dios Viracocha surgidos de las espumas del lago, semidioses y fundadores de la civilización Inca.

Los habitantes de esa zona consideran al lago una deidad, con el poder de regular la naturaleza.

Existen muchos mitos sobre la existencia de posibles ciudades alrededor del lago y existe evidencia de construcciones debajo de las aguas, que algunos expertos creen que son los restos de un templo lacustre que representaba hace miles de años, lugar de encuentro de una peregrinación religiosa de importancia.

Pero para otros investigadores, estas tierras bajo el agua son la continuación de los muros del Templo del Sol; y para los chamanes, en el fondo del lago está el origen del universo aymara.

Una investigación argentina revela haber encontrado muros y recintos abiertos hacia el centro del lago y un camino de piedras parecido a los caminos del Inca que existen en distintos lugares de Perú.

También están los que creen que se trata de una ciudad perdida y que sus laberintos conectaban Cuzco con Machu Picchu.

Las exploraciones de Jean Cousteau hallaron vestigios de construcciones y otros utensilios de oro y cerámica pertenecientes a épocas muy arcaicas, lo que fortalece la hipótesis de que se trata de una ciudad perdida.

Fuente: “LNR”; Viajes, “Las aguas mágicas”; Federico Abuaf.

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