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Platón – Banquete – Parte II

Publicado por Malena

Platon Banquete-Parte II(continuación de parte I)

En su libro Banquete, Platón dice que el ser humano por naturaleza busca la inmortalidad y este deseo se satisface en la belleza, que es el fin de la iniciación amorosa.

Este deseo, que tiene origen en Eros, que no es un dios sino un intermediario, necesita de la realización de varias etapas que culminan cuando se consigue observar la belleza directamente en sí, sin prestar importancia a las que son particulares.

La doctrina del amor plasmada en este libro indica preferentemente el vínculo amoroso con el mismo sexo, común en esa región y en esos tiempos.

Esa costumbre no alteraban las instituciones familiares ni impedían encuentros con parejas de sexo opuesto.

No era fácil en esa época tener la oportunidad de relacionarse íntimamente con mujeres, las cuales no compartían habitualmente actividades ni tareas con los hombres y se mantenían alejadas de ellos.

Los hombres adultos educaban a los jóvenes de sexo masculino y este trato en Grecia además de crear lazos afectivos entre el maestro y el alumno, promovía el avance hacia vínculos más íntimos, que a su vez, según Platón, se convertían en una condición favorable para el aprendizaje.

La atracción sexual que se producía entre maestro y alumno

era una situación común y ampliamente difundida que se toleraba socialmente y no se intentaba disimular ni mantener en secreto.

Después del El Banquete la pederastia declina como ideal ético.

El aporte Aristófanes de El Banquete salido de la fantasía de Platón, incluye una conocida leyenda que sostiene la creencia de que los seres humanos en tiempos muy remotos eran hermafroditas.

Como eran seres muy orgullosos y soberbios, fueron castigados por los dioses, quienes los separaron por sexos transformándolos en dos personas distintas.

A estos seres les fue muy difícil la adaptación porque extrañaban su parte faltante y por esa razón muchos de ellos no sobrevivieron, por lo cual los dioses decidieron mitigar la pena dotándolos de sexos diferentes para que pudieran procrear.

Esto explicaría nuestra tendencia ancestral de tratar de encontrar a alguien que nos complemente.

Por eso, cuando dos personas de distinto sexo sienten gran afinidad entre si además de la atracción sexual, se enamoran; porque fueron alguna vez un solo ser, que habiendo sido separados ahora por fin se han encontrado.

En este caso, el amor significa encontrarse con su otra parte.